Nº 2094 - 22 al 28 de Octubre de 2020
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl acuerdo que la Francia no ocupada alcanzó con los vencedores alemanes permitió un cierto margen de movimiento respecto de la mayoría de las políticas internas. Francia era un país derrotado, pero no como Polonia o Checoslovaquia o Bélgica, sino que llegó a tener un espacio de autogestión bastante considerable. En medio del desastre de la derrota Pétain logró que se redactara una constitución y que se realizara un plebiscito general para que su gobierno tuviera una base de legitimidad como no había otra en la Europa beligerante.
Voy culminando la lectura del buen libro de Cécile Desprairies L’Héritage de Vichy. Ces 100 mesures toujours en vigueur(Armand Colin Editor) y me encuentro con datos que son por demás interesantes, uno de ellos es su staff. En casi todo su período Pétain estuvo asistido por un gobierno de técnicos, la mayoría de ellos apolíticos, varios de los cuales provenían de los ambientes de las finanzas y los bancos. No faltaron, es cierto, algunos políticos experimentados e inescrupulosos, como el simpático y temible Pierre Laval, que había sido izquierdista y que resultó ser abominablemente servil a las crueles demandas nacionalsocialistas, que confirieron al régimen la pátina de continuidad que tanto se echaba en falta frente a la amenaza de una extensión de la ocupación hacia estos territorios sobre los que descansaban las esperanzas de millones de franceses.
El gobierno del mariscal trató de mantener muchos de los temas que formaron parte de la agenda de la fenecida Tercera República y en especial de las pretensiones sociales del Frente Popular. No es un hecho para despreciar el que casi todas las medidas tomadas por Vichy en materia de seguridad social terminen siendo validadas sin cambios durante la Liberación. Quizás uno de los mayores logros que todavía perduran en la legislación de Francia se refiere a la jubilación. Pétain retoma en este punto una clara exigencia de la izquierda: el subsidio para los trabajadores mayores asalariados, destinado a brindar recursos adicionales a los mayores de 65 años, que no tienen ingresos suficientes; más de 1,5 millones de personas se acogen inmediatamente a ese derecho. El 23 de julio de 1942, una ley hizo obligatorio en las empresas con más de 250 empleados un servicio social y un servicio médico dirigido por un médico del trabajo. El 18 de noviembre de 1942 se estableció la tutela de las prestaciones familiares. “Cumplo las promesas, incluso las de los demás cuando estas promesas están fundadas en la justicia”, anunció en la radio el 15 de marzo de 1941, presentando la reforma preparada por su secretario de Estado de Trabajo, René Belin, dirigente de la Confederación General del Trabajo.
La obra legislativa de Vichy está marcada por un desarrollo privilegiado del Estado del bienestar: las cargas sociales que representaban, en 1939, el 25% de los salarios y el 11,4% de la renta nacional se elevaron respectivamente al 30% y al 14,4%. Sobre este tema no solo se conservan las reglas resultantes de la Tercera República, sino que se enriquecen con toda una serie de medidas complementarias. El 18 de noviembre de 1941 una ley creó el Instituto Nacional de Salud y Acción Social, primera iniciativa en el mundo de una organización a cargo de la acción médico-social (se dedicará a agrupar los servicios que trabajan en un mismo campo y diseñará los primeros dispositivos de trabajo adaptados para personas con discapacidad).
Asimismo, la llamada “excepción cultural francesa” le debe mucho a Vichy. El régimen legisla de modo abundante en áreas de la cultura, como la música y el cine. Un solo ejemplo: poco antes de caer en 1944, Vichy creó una institución dedicada a la formación en profesiones cinematográficas, el Instituto de Estudios Cinematográficos Avanzados, que en 1986 se convirtió en Femis (Federación Europea de Profesiones de la Imagen y el Sonido). Y algo que resultará bien actual en estos días: debido a los bombardeos angloamericanos en las ciudades, Vichy estableció la educación a distancia y en mayo de 1944 creó un Centro Nacional de Educación por Correspondencia (CNEPC) para compensar la posible destrucción de las instalaciones de enseñanza. En 1986, tomará el nombre de Centro Nacional de Educación a Distancia (CNED). Específicamente en Francia, la institución moviliza a miles de profesores y personal temporal y su éxito se confirma hoy, a finales de octubre de 2020, con la crisis del coronavirus.