Nº 2091 - 30 de Setiembre al 6 de Octubre de 2020
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAntes de la pelea, como dos buenos gallitos, se insultaron y no escatimaron en burlas soeces durante los pesajes. Este tipo de condimento, que muchas veces es parte del gran show que se monta alrededor de los combates de las artes marciales mixtas, llegaba con un morbo adicional, además de estar en juego el título mundial de los medianos. Por un lado, el campeón Israel Adesanya, invicto, 31 años, con 20 peleas ganadas, 15 por la vía rápida. Por otro, el retador Paulo Costa, 29 años, también invicto. Los dos en la plenitud de sus carreras, en el mejor momento. Todos decían que era una de las grandes peleas del año, con resultado incierto. El nigeriano, nacionalizado neocelandés, tiene un físico privilegiado, de esos que pueden rendir en cualquier deporte: básquetbol, fútbol, atletismo, natación. Como peleador es dificilísimo, elástico y veloz para esquivar los golpes, con estocadas quirúrgicas en el contrataque y un tremendo aguante cardiovascular. El brasileño, con un físico tipo Hulk, es de los peleadores que te avasallan y salen a matar. Y así machacó a los rivales que le pusieron enfrente.
Lo cierto es que Costa, que pudo hacer algunas burlas dentro de la jaula, no duró mucho. Luego de un round de estudio en el cual el nigeriano midió milimétricamente con compás y escuadra cada movimiento de su adversario, a poco de comenzado el segundo lo destruyó con una sorpresiva patada a la cabeza y un par de golpes certeros. Ahora que no hay público, los impactos se escuchan de verdad. Es un sonido dramático: un choque de autos seco, sin el metal y el acordeón de los fierros estrujándose. Cuando Costa ya estaba vencido en la lona, Adesanya le estampó el último regalo en la batalla de las obscenidades: ensayó un suave vaivén como si lo estuviese penetrando por detrás.
Es difícil tener simpatía con este tipo de actitudes, pero digamos en defensa del peleador nigeriano que la soberbia, la payasada y la lengua larga, cuando van acompañadas de un enorme talento, como en el caso de Muhammad Ali, se banca de otro modo y hasta se admira. Nos gustaba que Alí dijera cosas graciosas a sus rivales: que eran feos, que estaban gordos, que no le podían pegar a Dios. Si sos engreído, más vale que tengas con qué.
Adesanya es fanático de las animé japonesas y del baile tipo breakdance. Y de chico sufrió bullying en la escuela, razón por la cual decidió practicar artes marciales. En definitiva se vengó de todos los grandotes que lo habían acosado en el recreo. Y a la victoria le agregó un pasito de dibujo animado y un gesto de amor.