N° 1998 - 06 al 12 de Diciembre de 2018
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa cosecha de cultivos de invierno va llegando a su fin en Uruguay. Luego de pasar todo el año con la incertidumbre de cómo serán los rindes, el buen Dios nos dio una mano con una primavera casi de excepción que se cristaliza en rendimientos maravillosos. Muchos productores comentan que hace años no tenían cultivos como los de este año y seguramente iremos a un récord de productividad nacional en trigo, cebada y colza. Felizmente, los precios al menos hasta el momento son buenos en términos históricos.
Cuando muchos agricultores se jugaron a plantar lo que hoy cosechan había más dudas que certezas. Es que el agricultor que tiene la tierra, maquinaria propia y una situación financiera aceptable decidió jugar “unas fichas” a la agricultura de invierno que en ese momento no daba para hacerse muchas ilusiones. Las siembras no fueron sencillas porque nos tocó un otoño regular pero aun así el área aumenta marginalmente. No hay que confundir el incremento del área con un cambio estructural en el devenir de la agricultura: aumenta porque no hay otra opción y porque las empresas necesitan hacer caja aun a costo de perder patrimonio para seguir funcionando.
Felizmente, el invierno vino con el pan abajo del brazo. Los problemas con el clima en el hemisferio norte nos dieron una mano con sostener los precios y eso ayudó, especialmente a los productores que plantaron cebada, a tener un buen panorama de precios que supieron capitalizar a su favor. Si bien el año cierra con precios de cebada razonables, no son los más altos de 2018 pero todo se compensa con la productividad.
El entorno regional también nos da una mano. La amenaza de una megacosecha de trigo en Argentina se ve menguada por una cadena de eventos climáticos adversos que deja por fuera más de un millón y medio de toneladas de trigo en Argentina. En el hemisferio norte las siembras de trigo no son las mejores y eso nos alienta a que los precios no caerán en el corto plazo, lo que da tiempo para vender mejor el grano. Y finalmente, si bien el trigo y la cebada no son víctimas en la guerra comercial entre EE.UU. y China es bueno que se aflojen las tensiones porque eso colabora con un mejor ambiente de negocios para los granos.
Entramos en una etapa en la que se tiene que comercializar lo producido en invierno. Como la situación financiera del agro es tan mala, la mayoría de los agricultores van a vender sin muchas consideraciones la cosecha de trigo y cebada para lograr caja. Las consideraciones de vender mejor y esperar son para los que tengan el respaldo financiero, cosa que pocos tienen. Las fichas siguen siendo todas a un pleno con la soja para que nos salve. Todo gira en torno a qué ocurra con la soja, que es la que mueve el fiel de la balanza de la rentabilidad agrícola en Uruguay.
Conforme se termina el año vamos pasando la raya a lo que nos deja este 2018. La agricultura en uno de sus años más difíciles sigue apostando a salir del pozo con la producción. Es como un partido de fútbol en el que lo que se jugó hasta ahora es el primer tiempo. Vamos ganando 1 a 0 pero el rival es durísimo y nuestro equipo anda flojo de piernas. Exige para sostener el resultado mucha estrategia y evitar los riesgos innecesarios para llegar al final sosteniendo el resultado. Y un partido no es el campeonato. Solo sosteniendo el resultado se sale. El agricultor sabe eso, quien lo financia también sabe que o apuesta a la salida con la producción o el barco se hunde.
Cerramos un buen año para los cultivos de invierno. Si bien cambian el ánimo de la gente que vive en el campo y genera actividad (bienvenida en esta época de falta de oportunidades y empleo) no cambia de forma sustancial el trasfondo de las cosas, solo nos compra algo de tiempo. El partido de la final se juega en mayo con la trilla de la soja.
(*) El autor es ingeniero agrónomo (Dr.), asesor privado y profesor de Agronegocios en la Universidad ORT