N° 2011 - 07 al 13 de Marzo de 2019
N° 2011 - 07 al 13 de Marzo de 2019
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCada semana que pasa, parece más claro que la economía mundial sigue dando señales de desaceleración, sin que haya muchas noticias que permitan levantar el ánimo respecto a un retorno a un crecimiento global más fuerte.
Ayer, miércoles 6, fue el turno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en recortar las proyecciones de crecimiento para la economía mundial para 2019, a 3,3% en lugar del 3,5% que se había estimado en noviembre. Según la OCDE, la debilidad de Europa y China ha sido mucho más persistente, el comercio mundial se ha enlentecido fuertemente y ha continuado la incertidumbre respecto al Brexit.
Con relación a China, esta semana el primer ministro, Li Keqiang, en su mensaje de apertura de la sesión anual del Consejo Nacional del Pueblo (el Parlamento), no solo redujo el objetivo de crecimiento para este año —a entre 6% y 6,5%—, sino que señaló que el país afrontará un “entorno más grave y complicado, así como riesgos y desafíos, previsibles y de otro tipo, que son mayores en número y tamaño”. Agregó: “Debemos estar preparados para una dura lucha”. Parte de los problemas de China han sido el resultado de la “guerra comercial” iniciada hace varios meses por Estados Unidos (EE.UU.), además del propósito de contener el fuerte crecimiento de la deuda interna y “rebalancear” su economía para que dependa más del consumo y los servicios, y menos de la inversión y de las exportaciones (más allá de que desde que comenzó el tema de la disputa comercial, dichos objetivos han sido dejados de lado, retomando las autoridades chinas diversas medidas focalizadas de estímulo fiscal, monetario y crediticio).
En Europa, hasta no hace mucho tiempo la “locomotora alemana” ha mostrado signos de un freno significativo. Italia ha entrado nuevamente en recesión, en medio de la falta de confianza que genera su coalición de gobierno “populista”. La economía francesa ha sentido el impacto de la pérdida de popularidad del presidente Macron y las protestas de los “chalecos amarillos”. Y el Reino Unido sigue con las dificultades de formalizar su salida de la Unión Europea, el llamado Brexit.
Aún en el caso de EE.UU. —la economía que mostró mayor solidez durante 2018, de la mano del fuerte estímulo generado por el recorte impositivo aprobado por el presidente Trump—, comenzaron a aparecer señales de una desaceleración significativa del crecimiento al inicio de 2019, más allá de que el “cierre del gobierno” de 35 días (la mayor parte del mes de enero) introdujo algo de “ruido” en los datos.
En la región, el declive económico de Argentina no da señales de ceder todavía, al tiempo que la economía de Brasil no logra arrancar con fuerza, luego de haber crecido en 2018 menos de lo previsto.
Ante este panorama tan poco auspicioso, muchos esperan que finalmente a corto plazo se logre un acuerdo entre EE.UU. y China para ponerle fin a las disputas comerciales, y que ello elimine un factor de tensión e incertidumbre muy significativo hacia el futuro, más allá de que lo impredecible que es el presidente Trump es un factor que seguirá presente, al menos hasta las elecciones del 2020.
Otro elemento que genera algo de optimismo es que finalmente la sucesión de medidas de estímulo que han venido tomando las autoridades chinas desde mediados del año pasado logre estabilizar la economía hacia el tercer trimestre de este año, especialmente si en los próximos días se logra un acuerdo en materia comercial con EE.UU.
En el caso de Europa, todas las miradas están puestas nuevamente sobre su Banco Central Europeo, con la expectativa de que siga proveyendo mayores niveles de liquidez a través de operaciones de préstamos a largo plazo a los bancos europeos, así como el mantenimiento de tasas de interés negativas por mucho tiempo más.
En definitiva, desde el punto de vista económico, el panorama externo no luce muy auspicioso para los próximos trimestres, siendo este un factor adicional que impedirá un mayor dinamismo para la economía uruguaya. Eso sí, las condiciones financieras continuarán muy favorables, y podremos seguir emitiendo deuda a tasas relativamente bajas, al menos hasta que el próximo gobierno diga cómo va a hacer para corregir el déficit fiscal y la insostenible dinámica en la que se encuentra la deuda pública.