Nº 2178 - 16 al 22 de Junio de 2022
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl fin de semana pasado la selección nacional (o más bien una preselección) se despidió formalmente de nuestra afición, que en una fría tarde invernal casi colmó las instalaciones del remozado estadio Centenario. Dicho evento, que se ha venido repitiendo previo a las últimas participaciones en la ronda final de un Campeonato del Mundo, a diferencia de los anteriores, se hizo esta vez con una gran anticipación. Es que, en la presente oportunidad, el Campeonato del Mundo de Catar se va a disputar recién en el mes de noviembre, y ello porque la FIFA estimó que, en las fechas en que habitualmente se desarrollaron las ediciones anteriores (o sea, en los meses de junio-julio), existen en dicho país temperaturas extremas, cercanas a los 50 °C, que conspiraban contra el normal desarrollo de los partidos. Hecho este que, de más está decirlo, ha alterado el habitual proceso de preparación de todos los participantes.
El partido —que debió reprogramarse de apuro por la deserción del rival que se eligiera originariamente— presentó algunos ribetes muy especiales. Como era de esperar, Panamá —el finalmente escogido— resultó ser un rival poco exigente, por lo que la holgada victoria final de 5 a 0 no sirvió para poner realmente a prueba al equipo celeste. De lo que fue el partido, hay poco para destacar: la vuelta al arco de Muslera, después de mucho tiempo, el buen momento en el goleo de Cavani, el mejor despliegue de De la Cruz con la casaca celeste y la emoción de Sebastián Sosa, por ver cumplido finalmente su tan postergado sueño de jugar en la selección. Lo demás pasó más por lo emotivo, con aquellos futbolistas de más dilatada trayectoria (como Cavani, Cáceres, Godín y Muslera) quedándose un largo rato en el campo de juego, ya finalizado el partido, sacándose selfies con sus familiares, como queriendo dejar grabado para siempre ese que, casi con seguridad, habrá de ser su último contacto con el escenario de tantas jornadas vividas en su larga y fecunda trayectoria con la enseña Celeste.
Ya quedaron atrás los partidos ante México y EE.UU., que ya analizamos en nuestra columna anterior. Y de aquí en adelante, pues, todo estará enfocado en la recta final de la preparación para arribar al debut ante Corea el 22 de noviembre, en el mejor nivel posible, de modo de sortear exitosamente nuestra serie clasificatoria, que también conforman las selecciones de Portugal y Ghana (también ellas “viejas conocidas” del Mundial anterior).
A diferencia de las despedidas anteriores, hechas en fechas cercanas al evento mundialista, nos separan aún varios meses (159 días desde hoy) de nuestro primer partido en Catar. Lo que torna harto difícil, a esta altura, hacer cualquier pronóstico al respecto. Sin perjuicio de ello, nos proponemos en la presente columna realizar una suerte de vaticinio respecto a la conformación del núcleo que finalmente habrá de representarnos en dicho torneo. Y ello con base en lo que han sido los resultados deportivos de la “era Alonso” y las nóminas de futbolistas por él convocados hasta este momento. Sabiendo, claro está, que en ese muy largo recorrido que queda por delante pueden ocurrir situaciones fortuitas que escapan a la lógica de cualquier raciocinio posible.
En cuanto a lo primero, los éxitos vienen acompañando al nuevo técnico de la selección. A los cuatro triunfos al hilo que nos permitieron clasificar, se suman las victorias ante México por 3 goles a 0, en una excelente demostración, y luego un discreto empate sin goles ante EE.UU. Esta reciente goleada ante Panamá por 5 a 0 poco agrega al ya expresado fin, salvo la extensión de un invicto de Alonso, que ojalá se mantenga lo más posible.
En cuanto a las citaciones efectuadas (que han sido diferentes en la etapa de Eliminatorias y en esos amistosos posteriores) ya hay algunas pistas que se nos ocurre definitorias del pensamiento del actual técnico. Creemos que Rochet habrá de ser el dueño del arco, que Muslera será su suplente natural y que el tercer golero apunta a serlo Sebastián Sosa (con Campaña como otra alternativa). En la última defensa los nombres pueden variar según el esquema táctico que vaya a utilizar el técnico, pero Araújo (sea como lateral o en la zaga central) ya parece haberse ganado un lugar, Josema Giménez es indiscutible y obviamente también lo es Godín (el primero depende de sus asiduas lesiones y el capitán de la continuidad futbolística que pueda lograr en su nuevo destino). A ellos deben sumarse Coates —incluso con buena chance de ser titular— y Cáceres, por su ya probadas experiencia y ductilidad para jugar en cualquier puesto de la defensa. En los laterales, las pruebas de Suárez y Olivera han resultado satisfactorias, también aparecen Guillermo Varela por derecha y Viña por izquierda y Cáceres también puede dar una mano por ese sector (y ya andamos en 13 posibles nombres).
En la línea de volantes han sido muchos los citados. Nos animamos en dar por seguros a Valverde, Bentancur, Vecino y Torreira. A los que sumaríamos, en la específica labor de enlaces, a De Arrascaeta y De la Cruz. Y, en un segundo plano, como una eventualidad, aparecen Ugarte, Gorriarán y Arambarri (por lo que llegaríamos a 19 nominados).
En los cuatro lugares que restan (si la lista definitiva fuera de 23 futbolistas, como había sido hasta ahora) aparecen seguros los dos clásicos artilleros Suárez y Cavani —si ambos se mantienen en forma en el nuevo destino que elijan—, Pellistri por las puntas y Darwin Núñez por el centro del ataque. Pero la International Board de la FIFA acaba de ampliar la nómina a 26 (y de tres a cinco los cambios durante los partidos). Podrían sumarse entonces otro volante —optaríamos por Ugarte— y dos delanteros más, un extremo y otro punta, que bien podrían ser Canobbio o Facundo Torres por afuera y Maxi Gómez o el Canario Álvarez Martínez por posiciones centrales.
Tómese por favor el ejercicio que antecede casi como un “juego de apuestas”, en el que el tiempo que todavía falta para dar a conocer oficialmente la nómina definitiva juega claramente en nuestra contra. Sin perjuicio de ello, no creemos que en el período que aún falta para el comienzo del Mundial aparezca alguna “cara” nueva que no haya sido detectada ya en el radar de Diego Alonso, por más que este haya manifestado —en una muy reciente conferencia— que continúa siguiendo la pista de muchos jugadores, de los que compiten en casa y también en el exterior.
El tiempo —y las contingencias que pueden presentarse en el interín— dirán, a su debido momento, si estuvimos acertados o no en “jugarnos” con este nuestro pronóstico (lo que, a esta altura, puede parecer atrevido o aventurado, cuando falta tanto para el comienzo del Mundial). Pero ¡asumimos gustosos ese riesgo!