N° 1725 - 08 al 14 de Agosto de 2013
N° 1725 - 08 al 14 de Agosto de 2013
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl dato de inflación de julio resultó algo mejor a lo esperado. Es una muy buena noticia para el gobierno, que al menos en los próximos tres meses podría profundizar la estrategia de mejorar la competitividad sin preocuparse tanto por la variación del IPC.
Los precios al consumo subieron 0,77%, acumulando un alza de 5,65% en lo que va de 2013, mientras la inflación en períodos de 12 meses se ubicó en 8,75%, subiendo por segundo mes consecutivo, aunque por debajo del 8,89% que esperaba el mercado.
Julio era un mes particularmente complicado para el gobierno en materia de inflación. Es un mes de ajuste de salarios y existía la duda de si la suba del dólar de junio iba a tener impacto sobre los precios. Además, julio de 2012 había tenido una muy baja inflación como consecuencia de la bonificación en las tarifas de UTE, algo que este año no se repitió. En los próximos tres meses, al menos, el panorama en la comparación interanual de inflación se va a tornar mucho más favorable, ya que el período agosto-octubre de 2012 fue un trimestre de muy alta inflación (prácticamente 1,1% mensual promedio), aunque el último bimestre del año —y en particular diciembre, dada la deflación de 0,73% generada por el gobierno el año pasado nuevamente con bonificaciones a las tarifas de UTE— volverá a ser complicado.
En todo caso, sigue siendo cierto básicamente que los problemas inflacionarios en Uruguay tienen causas domésticas, fundamentalmente en lo que tiene que ver con crecimientos de dos dígitos del gasto público y de los salarios en términos nominales, así como por el mantenimiento de un alto nivel de demanda de consumo. Eso se refuerza cuando se observa que más allá de la suba que ha tenido el dólar desde junio, el tipo de cambio se ubica algo más de 3% por debajo de los niveles del año pasado. Todo lo cual, junto con la caída en los precios de las materias primas (aunque la carne y el petróleo han sido excepciones relevantes) y, sobre todo, con deflación importada desde Argentina por la situación de su mercado cambiario, ha contribuido notoriamente a reducir el componente “transable” de la inflación.
De hecho, la deflación importada desde Argentina y la baja en los precios de las materias primas serán las dos ayudas más importantes que tendrá el gobierno para mantener la inflación por debajo de los dos dígitos en los próximos meses, a lo que se suma la desaceleración que ya está teniendo el gasto interno y el “enfriamiento” que se observa en el nivel de actividad y en el mercado de trabajo.
La suba que está teniendo el tipo de cambio no debería tener un impacto significativo sobre la inflación, en buena medida porque ello lo que hace es justamente compensar la deflación recibida desde la región y el cambio negativo en el contexto internacional. Además estamos lejos todavía de un ajuste importante del tipo de cambio, algo que difícilmente el gobierno vaya a buscar, salvo que se produzca un sinceramiento de la situación cambiaria en Argentina.
El ajuste de precios relativos que debe procesar Uruguay ante el cambio negativo en el contexto regional e internacional se va a dar de manera muy lenta, por las restricciones que imponen los aumentos nominales de salarios y los compromisos asumidos a nivel del gasto público, especialmente teniendo en cuenta el ciclo político-electoral que se avecina. La consecuencia será menos dinamismo en el nivel de actividad y en el mercado de trabajo, algo que quizás el gobierno considere como un costo menor a dejar que la inflación eventualmente suba a los dos dígitos. Una inflación levemente por encima del 8% y un crecimiento del PBI más cercano al 3%, parecerían constituir el escenario “menos malo” al que podría aspirar el gobierno para 2013.
En todo caso, sería lógico que el gobierno aprovechara los próximos tres meses, en los que la comparación interanual en materia de inflación le favorece, para acelerar el alza del tipo de cambio, ajustando la política monetaria de manera menos restrictiva.