N° 2054 - 09 al 15 de Enero de 2020
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáRecién clausurada la actividad local, la atención de nuestra afición futbolística va a cobrar, en los primeros meses del presente año, un giro radical. En efecto, son varios y diversos los eventos de orden internacional en los que tomarán parte algunas selecciones nacionales y ciertos clubes, en una agenda que seguramente ofrecerá un amplio espectro de atractivas alternativas.
De entrada —en apenas un par de semanas— la expectativa habrá de centrarse en el Torneo Preolímpico Sub-23 de fútbol, clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio, los que se celebrarán a partir del 24 de julio del presente año. En dicho certamen, que tendrá como sede a Colombia, Uruguay deberá competir contra otras 10 selecciones sudamericanas de esa categoría, por una de las dos plazas disponibles para Japón. Los equipos estarán agrupados en dos series (el nuestro integra la B junto con Brasil, Bolivia, Perú y Paraguay), de los que clasificarán los dos primeros de cada una a la ronda final. Los cotejos de esa primera fase se disputarán entre el 19 de enero (fecha del debut celeste ante Paraguay) y el 25 de este mes, y los de la instancia definitoria del 3 al 9 de febrero.
Aunque nuestras últimas incursiones en las categorías juveniles no han sido buenas, existe cierta confianza de que esta vez el resultado pueda ser más satisfactorio. Es que en esta selección —que será dirigida por Gustavo Ferreira— aparecen varios futbolistas de promisorias condiciones, tales como Laborda, Cáceres, Ginella, Ugarte, Santiago Rodríguez, Piquerez o Arezzo, entre otros; incluso algunos (son los casos de José Luis Rodríguez, Santiago Bueno, Federico Viñas, Diego Rossi, Carlos Benavídez y Juan Manuel Sanabria) ya están jugando fuera del país. Es claro que, en un análisis primario, nuestro representativo parece tener buena chance de retornar a la ecuménica cita olímpica, para procurar reverdecer un prestigio, hoy ya casi perimido.
Es de sobra conocido que Uruguay supo escribir, antaño, un par de páginas de la más rancia historia del fútbol olímpico (en las siempre añoradas gestas de Colombes 1924 y Ámsterdam 1928), tras lo cual hubo que esperar nada menos que 84 años —hasta los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012— para una nueva participación de nuestro fútbol en ese magno evento deportivo; aunque en dicha oportunidad, defraudando las lógicas expectativas que tan singular hecho había generado. Porque cabe recordar que aquella selección fue dirigida por el Maestro Tabárez y contó con la jerárquica presencia de Luis Suárez, Edison Cavani y Arévalo Ríos, como refuerzos del núcleo de futbolistas Sub-23, el que por lo demás, contaba con figuras de nivel como Campaña, Coates, Gastón Ramírez, Abel Hernández y Lodeiro, entre otros. Pero, para sorpresa de todos, nuestro representativo no logró superar el grupo clasificatorio, le ganó solo a Emiratos Árabes Unidos y cayó ante Senegal y Reino Unido (vale recordar que, en esa oportunidad, la medalla de oro fue para México, que derrotó en la final a Brasil por dos goles a uno).
Asimismo, también en enero comenzará una nueva edición de la Copa Libertadores —que se definirá recién en noviembre— con la innovación de que habrá una única final, en el Estadio de Maracaná. Sorteo mediante, Nacional deberá medirse con Racing (último campeón de la Superliga argentina), Alianza Lima de Perú (dirigida por Pablo Bengoechea) y Estudiantes de Mérida, el subcampeón venezolano. Mientras tanto, Peñarol enfrentará a Colo-Colo de Chile, al subcampeón boliviano Jorge Wiltersmann y al Atlético Paranaense de Brasil. En lo previo, aparenta ser algo más favorable la serie que le tocará al equipo tricolor, con algún viaje extenso, pero jugando siempre a nivel del llano. Si bien enfrentará a dos vicecampeones en sus respectivos países, no encuentra a Racing —aparentemente su mayor rival— en un buen momento en el actual torneo argentino. Peñarol, en cambio, tendrá un oponente (el Paranaense de Curitiba) que ya lo derrotó dos veces en la Libertadores del 2018, y afrontará un partido en la temida altura de Cochabamba. Ambos tienen en común que su acuciante situación económica les impedirá reforzar sus líneas como desearían, para procurar mejorar las paupérrimas actuaciones exhibidas en los torneos de la Conmebol, en estas últimas décadas.
Los otros dos participantes uruguayos en la Libertadores, Cerro Largo (en la Fase 1) y Progreso (en la Fase 2), tendrán como rivales a Palestino de Chile y Barcelona de Guayaquil, respectivamente, y si logran sortearlos, deberán transitar un duro derrotero para avanzar en dicho torneo. En tanto que otros cuatro equipos (Plaza Colonia, River Plate, Fénix y Liverpool) ya conocen sus rivales por la Copa Sudamericana, los que parecen no exhibir mayores credenciales (aunque —en casi todos los casos— habrán de requerirse traslados extensos y económicamente muy costosos).
Dejamos para el final lo relativo a la participación de la selección mayor en una nueva edición de la Copa América. Este torneo, que se jugaba tradicionalmente en los años impares (la última vez fue en Brasil, en 2019), pasará ahora a disputarse en años pares, para emparejarse con la Eurocopa. Para la presente edición se postularon como sedes Colombia y Argentina, y salomónicamente la Conmebol resolvió jugarla en ambos países, aunque con un nuevo formato, consistente en dos grupos (Norte y Sur), con seis países cada uno —según su ubicación geográfica— y en régimen de todos contra todos. Así, el primero está conformado por el dueño de casa Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Brasil, y Qatar como invitado. En el Grupo Sur, en tanto, aparecen el local Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Australia, este también como invitado. El debut de Uruguay será el 13 de junio, teniendo como rival a Australia. Los cuatro primeros de cada Grupo clasifican para cuartos de final, y los dos primeros disputarán sendas semifinales. Los ganadores jugarán la final el 12 de julio, en la ciudad de Barranquilla.
Huelga señalar la importancia de esta competencia, en este especialísimo momento del proceso comandado por el Maestro Tabárez. En efecto, puede tratarse de una de las últimas oportunidades —en razón de la edad de algunos de sus integrantes— para consolidar la ya iniciada conjunción de la tradicional base de los últimos tiempos, protagonista de memorables justas deportivas, con esta muy auspiciosa pléyade de jóvenes futbolistas, que hoy están brillando en el fútbol europeo. Y, de paso, ratificar la actual condición de campeón de este torneo, que ha resultado ser el único título oficial a escala de selecciones obtenido por Uruguay en este extenso ciclo de trece años.
Como es sabido, también este año comenzará la disputa de las Eliminatorias para la Copa del Mundo de Qatar 2022, con un fixture que ya ha sido sorteado y cuyas dos primeras fechas se disputarán antes del comienzo de la Copa América y se reanudarán recién después de que esta finalice. Pero esto será materia de una próxima columna.