Nº 2176 - 2 al 8 de Junio de 2022
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDos empresas uruguayas han logrado la categoría de “unicornio” al ser valuadas en más de 1.000 millones de dólares. Se trata de dLocal (6.000 millones) y Nowports (1.100 millones).
La primera ha desarrollado una plataforma para realizar pagos entre países desarrollados y economías emergentes, donde existen dificultades para hacer transacciones financieras. Nowports desarrolló una plataforma para facilitar y dar trazabilidad a las cargas de comercio internacional.
Ambas son empresas muy jóvenes y también lideradas por personas jóvenes, aspecto bastante extraño en Uruguay, donde se nos hace difícil aceptar el liderazgo de una persona que ronde los 30 años.
Si bien ambas noticias fueron recogidas y difundidas por la prensa, lo cierto es que no logran trascender al público masivo, quien seguramente no entiende a cabalidad la importancia que tiene el crear empresas, hacerlas crecer y poder sostenerlas en el tiempo.
Si esto mismo sucediera en otros países, los fundadores de estas compañías serían admirados no solo en el reducido núcleo de emprendedores, inversores o académicos, sino por toda la sociedad. Pero en Uruguay esto no sucede en parte porque a los propios empresarios les gusta jugar un perfil bajo y por otro la imagen de los empresarios no es muy positiva. Ergo, una combinación perfecta para que pocos hablen positivamente de la actividad empresarial en sí.
El desarrollo de un país ya no pasa tanto por su sector primario o agropecuario y tampoco por el industrial, sino que pasa por el desarrollo intelectual y la creación de conocimiento. En este aspecto toda Latinoamérica está muy atrasada y así lo señala Andrés Oppenheimer en su libro Crear o morir, donde dice que todos los países de Latinoamérica y el Caribe juntos presentan apenas unas 1.200 solicitudes de patentes nuevas por año, cuando solamente Corea del Sur presenta 12.400.
Con los años, Uruguay ha ido desarrollando un ecosistema emprendedor donde participan las universidades, el Estado, inversores particulares y una red de contactos nacionales e internacionales que ayudan a crear, hacer crecer e internacionalizar empresas con futuro.
La única manera de salir de cualquier recesión, aumentar el empleo o reducir la cantidad de personas que reciben subsidios del Estado es a través del crecimiento económico, y este se logra con inversión y creación de nuevas empresas y trabajos genuinos. Y quien orquesta todos estos factores es el empresario.
Dice Oppenheimer que estos creadores de empresas, de empleos y oportunidades deberían ser tan admirados como los grandes jugadores de fútbol y ser fuente de inspiración para los jóvenes.
Por eso, si bien es un gran acontecimiento para celebrar el hecho de que empresas uruguayas se transformen en unicornios, también deberíamos celebrar que todos los días miles de personas se levanten dispuestas a arriesgar su capital para llevar sus ideas adelante.
Felicitaciones a estos dos proyectos multimillonarios y también a todos aquellos que viven de su propio empeño y día a día procuran hacerlo mejor, sirviendo al prójimo con productos de mejor calidad y precio en intercambios libres y voluntarios de valor por valor y no valor por necesidad.
Ojalá existan muchos unicornios celestes, pero más importante aún es que exista una cultura a favor del libre mercado, de la innovación, de la asunción de riesgos controlados y del espíritu emprendedor.