Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSoy lectora de Búsqueda desde hace más de 30 años y nunca me dirigí a Ud. para publicar mi opinión, por lo que en este caso agradezco pueda hacer públicas estas líneas.
Nací en 1962, el mismo año en que el Movimiento Tupamaro iniciaba sus primeras acciones contra el gobierno colegiado.
Soy hija de un gallego que participó en la Guerra Civil Española, y aquí fue “guarda” de Cutcsa. Mi madre era hija de italianos que tenían puesto de frutas en el antiguo Mercado Agrícola. Ambos fallecidos. Fui educada en colegio y liceo católicos y hoy me identifico agnóstica.
Ingresé a la administración pública, en el último grado del escalafón administrativo, el 1º de marzo de 1985. Me defino como sanguinettista y he sido secretaria de bancada del sector parlamentario Foro Batllista durante los 24 años de su existencia.
Creo en las personas más que en las ideas. Por eso no me pongo el membrete de socialdemócrata o batllista (que son las ideas políticas con las que empatizo).
Considero que dos personas con un mismo programa de gobierno e ideología pueden hacer muy distintos gobiernos, en función de cómo son (no mejores o peores, sino por su conocimiento, trabajo, carisma, dedicación, etc.)
Nunca figuré en ninguna lista del Partido Colorado desde 1985 a la fecha, pues el ser secretario de bancada éticamente me impedía inclinarme por uno u otro en la interna siendo mi único referente el ex presidente Sanguinetti.
He sido y soy un anónimo votante más.
Ante los debate del Partido de la Concertación, y algunas expresiones de figuras mediáticas del Partido Colorado, quiero expresar:
Cuando alguien fue indicado por su partido para ser el candidato a la presidencia de la República, perdiendo como nunca antes, no basta con decir fue mi culpa, la gente no me entendió, y me dedicaré al cargo de senador. Señor, quienes le votaron en el Partido Colorado pretendían que ganara, pero también que liderara, más aún si el resultado fue adverso. Pero Ud. no hoy, ya en la anterior legislatura decidió que ser secretario general del Partido Colorado era un cargo que no le agradaba, y entonces lo particionó en cinco, uno por año. Hoy, directamente, se desligó. Puedo no simpatizar con Ud. pero si lo voté quiero un líder.
Cuando se pelean por quién es más batllista, puedo asegurar con pena que no actúan como tales, pues, ¿dónde estaban cuando se votó la despenalización del aborto (y aclaro que no estoy a favor del aborto, pero sí de su despenalización)? Se consideró “disciplina partidaria”. Cuando quieren alquilar la Casa del Partido a una institución religiosa, ¿esos dicen ser batllistas?
Cuando el senador más votado usa el término “pachequista” como adjetivo despectivo para con correligionarios que no hacen lo que él quiere, y se olvida que, lamentablemente, su padre llegó a la Presidencia de la República por ser el sucesor del presidente Pacheco Areco al no lograr ser reelecto por la reforma constitucional que simultáneamente se proponía en los comicios de 1966 (cuando yo tenía 4 años).
Con todos los líderes, colorados y de otros partidos, he aprendido que para ganar hay que sumar voluntades, y no dividir para reinar como decía Maquiavelo. Hasta el ex presidente Mujica lo expresó “tenemos que comernos sapos y negociar con culebras”.
En estas circunstancias, para intendente de Montevideo, creí en la persona de Edgardo Novick.
No lo conozco personalmente. No comparto los colores futboleros, como no lo hago con el ex presidente Sanguinetti, ya que simpatizo con Nacional.
Le señalan negativamente que tiene amigos en Cutcsa, como hace unos años un presidente de Cutcsa fue diputado por el Partido Colorado. Dicen que usa zapatos italianos, como lo hace el vicepresidente de la República.
Pero este señor dice lo que yo quisiera decir, dice lo que yo pienso, ha sido exitoso en su vida. No oculta lo que fue ni lo que es. Dice públicamente esas cosas que yo, ciudadano, sólo expreso con el voto.
Señor Director, sé que a los lectores del semanario no le interesa demasiado mi voto, pero le agradezco la posibilidad de expresarme públicamente.
Rosa Varela Bertone