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El argentino Adrián Appiolaza es el nuevo director creativo de Moschino

Debutó en su puesto al presentar la colección otoño-invierno 2024 de la casa en la Semana de la Moda de Milán

Estudió diseño de moda en la misma universidad que John Galliano, Phoebe Philo, Stella McCartney y Alexander McQueen­: la famosa Central Saint Martins, en Londres. Al comienzo de la carrera fue asistente de McQueen, trabajo que dejó para seguir los estudios. Apenas recibido, en 2002 y con una colección inspirada en Argentina —según cuenta en una entrevista con Vogue—, recibió una llamada de Philo invitándolo a integrar su equipo de diseño en Chloé. Lo hizo y se instaló en París hasta 2006, cuando la inglesa se despidió de la moda (aunque volvió el año pasado con su propia marca). A Chloé le siguió Miu Miu, marca hermana de Prada, con sede en Milán. Luego fue asistente de Marc Jacobs, a cargo de la dirección creativa de Louis Vuitton. Desde mediados de 2022 dirigió el barco de la línea femenina de Loewe, hasta ahora. 

<em>Fotos: Moschino</em>Fotos: Moschino

Así de impactante es el currículum de Adrián Appiolaza, el diseñador argentino que encabeza la dirección creativa de Moschino desde enero. El acontecimiento corona las dos décadas de trayectoria del bonoarense. Su debut fue uno de los hitos de la Semana de la Moda de Milán, que empezó el 20 y cerró el 26 de febrero, en la que también Versace, Gucci, Ferragamo, Prada y Bottega Veneta presentaron sus colecciones de otoño-invierno 2024. 

Los medios internacionales celebran el carácter usable de la colección presentada por Appiolaza, algo difícil de decir sobre el trabajo que realizaba su predecesor, el estadounidense Jeremy Scott, caracterizado por su excentricidad, fascinación por los colores brillantes y constantes guiños —poco discretos— a la cultura pop. 

Choque de estilos. Con la Collezione zero (colección cero), nombre que lleva la primera colección de Moschino a cargo de Appiolaza, el argentino dejó en claro que irá por un camino muy distinto­ al de su predecesor. A pesar del legado que dejó Scott, uno de colores vivos, estampados kitsch y referencias a la cultura pop (como puede ser una cartera con el logo de McDonald’s, un vestido de Barbie u otro que simula ser un envoltorio de chocolate Hershey’s), Appiolaza no dudó en hacer borrón y cuenta nueva. Quizá a eso se deba el nombre de la colección. 

Lo que propone el nuevo director es un estilo suave, ponible y cómodo. Eligió una paleta de colores baja aunque variada. El celeste, el beige­, el negro, el lila, el blanco y el rojo tomaron la pasarela de Moschino el jueves 22 de febrero. Una modelo con el pelo mojado luciendo un trench beige atado en la cintura, tacos rojos, un collar de perlas extra largo y una bolsa cargada con una baguette y varias hojas verdes abrió la pasarela. Le siguieron atuendos oversize de pantalón y saco de lunares, vestidos largos y holgados, algunos con pequeños detalles en encaje (gran tendencia que se notó en casi todas las colecciones de la Semana de la Moda de Milán), y otros looks con grandes estampados, como un signo de interrogación, la palabra love en letras enormes o una cara sonriente (signo por excelencia de la firma). 

Desfilaron 41 modelos con atuendos que dialogaron entre lo simple y cotidiano con lo juguetón y pop, dos factores característicos de Moschino. Appiolaza entendió que alejarse de la excentricidad o lo kitsch sería ir en contra del ADN de la firma. Franco Moschino (1950-1994), fundador de la marca, era conocido por sus diseños con gran humor, por burlarse de la industria de la moda y hasta fue apodado “el chico malo” de la moda italiana. “El pequeño gorro de marinero de papel que había en cada asiento del desfile de Moschino se desplegó en notas que inmediatamente anunciaron la intención de Adrián Appiolaza de construir un nuevo lenguaje a partir de un vocabulario existente”, escribe Tim Blanks, periodista de moda de la revista Business of Fashion que asistió al show. “Pero las pocas semanas que tuvo para crear una colección (...) apenas le dejaron a Appiolaza mucho tiempo para un proyecto tan ambicioso. Entonces, tal vez esta colección se debió más a su familiarización con el idioma antiguo, adquiriendo fluidez en él antes de comenzar a hablar su propio lenguaje. Eso sí, fue muy fluido”.

Inesperado y esperado. La elección de Appiolaza­ para ser la cabeza creativa de Moschino­ no estaba planeada. Scott, exdirector creativo de Moschino y líder de su marca homónima, dejó el puesto en marzo del año pasado luego de 10 años. Si bien la razón no es clara, en varias entrevistas da a entender que lo decidió para dedicarse a tiempo completo a su propia firma y poder llevarla a otro nivel. 

A la baja de Scott le siguió, en octubre, la coronación de Davide Renne, italiano que estuvo al mando del diseño de la línea femenina de Gucci por 20 años, quien se encargaría de sustituir al estadounidense. Sin embargo, Renne­ falleció de un ataque al corazón nueve días después del anuncio oficial de su nuevo puesto en Moschino. Es así como la empresa italiana Aeffe, dueña de las firmas Alberta Ferretti, Velmar, Blugirl, Cacharel, Jean Paul Gaultier y Moschino, anunció meses después la elección del argentino para comandar la creatividad en esa marca. 

El 30 de enero, día en que Aeffe hizo pública la decisión, Vogue, Business of Fashion, L’Officiel, El País, Harper’s Bazaar, Dazed Magazine­, CNN y más medios internacionales escribieron sobre el diseñador que encabeza hoy la firma de origen milanés. Cada artículo anunciaba, además, la fecha del gran debut de Appiolaza: el 22 de febrero, tan solo 23 días después de su nombramiento como director. 

El hecho de que es la primera vez que Appiolaza­ lidera una marca, sumado al cambio repentino de directores y el poco tiempo que tendría el argentino de crear la primera colección, fueron ingredientes perfectos para que la expectativa de su debut fuera grande. Además, es difícil ignorar el hecho de que Appiolaza­ forma ahora parte del minúsculo club de latinoamericanos que lideran la dirección creativa de grandes marcas de lujo, en el que también figura Gabriela Hearst. 

La colección de Appiolaza fue, junto con la de inspiración punk que presentó Versace, de los grandes hitos de la Semana de la Moda de Milán.

Detrás del diseñador. De niño, Adrián jugaba a vestir muñecas y Action Man con los vestidos que hacía en la máquina de coser de su abuela. “Cuando llegó el momento de estudiar una carrera, el Diseño de Moda en la Universidad de Buenos Aires obviamente se me cruzó por la cabeza”, contó en una entrevista con La Nación, de las pocas que se encuentran del diseñador. “Pero era otra época de Argentina, me acuerdo que me asomé para ver cómo era el curso y eran todas chicas y yo pensaba que si me metía en la carrera todos se iban a dar cuenta de que era gay”. Decidió anotarse en la carrera de Diseño Gráfico, pero la dejó a los dos años. A los 21 se mudó a Londres, para lo que ahorró trabajando en el Automóvil Club Argentino. Si bien la moda le gustaba, todavía no era algo a lo que pensaba dedicarse. De hecho, eligió Londres­ principalmente por ser fanático de la movida musical de Reino Unido, admirador especialmente de Happy Mondays, Stone Roses, Depeche Mode y The Smiths, y no tanto por ser una meca del diseño transgresor (que ya lo era en aquella época, los años 90).

En Londres comenzó a reunir piezas de diseñadores revolucionarios, como Yohji Yamamoto­, Martin Margiela y Rei Kawakubo­ en una colección que sigue creciendo y hoy supera las 3.000 prendas. La búsqueda de estas piezas mientras vivía en Londres, y su gran interés por la moda de culto hizo que su círculo comenzara a conformarse por aficionados de la moda, diseñadores, estilistas y demás.

“Laburé un montón, ahorré cada centavo. Hasta que cumplí 25 y dije: ‘Es el momento de hacer algo’. Formaba parte de un grupo de amigos muy cercano a la moda. Uno era Nicola Formichetti que después fue estilista de Lady Gaga. A fines de los 90 Nicola vendía ropa de diseñadores jóvenes en un localcito en Londres. Kim Jones (diseñador de Dior) que estaba estudiando en Central Saint Martins­ me dijo: ‘¿Por qué no te anotás?’. Así empecé”, dijo a La Nación

El camino de Appiolaza en la moda tomó vuelo y hoy, en su nueva etapa como director creativo de una de las marcas de lujo más reconocidas, promete.