Entre histórica y viral: las colecciones que marcaron la Semana de la Moda de París

Colecciones que marcaron la Semana de la Moda de París 2022

Es jueves en plena Semana de la Moda de París. Está fresco, garúa y el cielo es gris. Un par de modelos de pelo casi blanco, de aproximadamente dos metros de altura cada una, salen juntas del Pabellón Vendôme, ubicado sobre la plaza del mismo nombre, donde se celebró hace unos minutos el show de Chloé. De la mano, miran para todos lados y es claro que están apuradas. Son Colin Jones y Alex Consani, ambas acaban de desfilar dos veces para la marca francesa, dirigida por la uruguaya Gabriela Hearst. La primera pasada para prensa y compradores, la segunda para otros invitados especiales. La situación parece planeada y coreografiada de lo fotografiable que es. Se acercan a un señor que está sentado en una moto y mantienen una conversación corta y apresurada en inglés. El conductor es el encargado de llevar a una de ellas al siguiente desfile de su agenda y su compañero, que está en la moto de al lado, a su amiga. Ambos las ayudan a prepararse para el trayecto en moto por la lluviosa París, con camperas infladas y cascos. Una vez sobre el vehículo, zarpan hacia la siguiente pasarela. 

A diferencia de los minutos previos al comienzo del show, la salida es ruidosa. Se escuchan bocinazos de autos que se llevan invitados a otros eventos y quieren salir de allí lo más rápido posible, pero nunca de manera discreta. Todos quieren ser vistos y fotografiados. Los clics de cámaras y flashes de los fotógrafos, que rondan los 150, acompañan la caminata de modelos, actrices, celebridades y referentes de la moda que salen del lugar. La editora de Vogue, Anna Wintour, las actrices Katie Holmes y Naomi Scott, la diseñadora Zerina Akers y la cantante Sandara Park son algunas de las invitadas estrella de la marca. Se escuchan silbatos de policías de tránsito que cuidan a los peatones y ayudan a los vehículos a evacuar el predio de manera veloz. Son tantas las modelos, celebridades y artistas que es difícil decidir hacia dónde mirar y a quién sacarle fotos. 

Luego de Jones y Consani sale la modelo inglesa de origen ghanés Adwoa Aboah. El grupo de personas, más que nada de fotógrafos, que se encuentra afuera del show, ruge. Adwoa viste unos pantalones verde oscuro, una camisa turquesa completamente abotonada y un saco largo oversize. Sus trenzas son larguísimas y los headphones gigantes que tiene en la mano completan su look de modelo off duty. La rodean, con respetuosa distancia, aproximadamente 90 fotógrafos, periodistas y fanáticos. Una cantidad que casi iguala a la que persiguió a Wintour cuando llegó al desfile poco antes. 

la imagen de bella Hadid y su vestido hecho de pintura en spray se viralizó. en la foto se ve al catalán manel torres, gerente de fabrican ltd e inventor de esta tela en spray, rociando el cuerpo de la modelo.

París es la abeja reina. Situaciones así y otras todavía más fantásticas son las que se repiten cada día durante una Semana de la Moda. Pero lo que caracteriza a la semana parisina son las locaciones de importancia histórica y cultural de cada uno de sus desfiles. Aquí no se trata de ser creativo con la ubicación de la pasarela, sino de conseguir espacios con historia y de alto estatus. El Grand Palais es usualmente elegido por Chanel, el Palais Royal es el elegido por Isabel Marant, el Jardin des Tuileries por Dior y una pasarela al aire libre con vistas a la Tour Eiffel fue la locación de Yves Saint Laurent este año. Con origen en 1973, la Semana de la Moda parisina es la más antigua de las europeas. Por eso es de las más influyentes en el mundo y a donde todo diseñador aspira a presentar su colección. La elegancia, exigencia y hasta sobriedad son características del vestir cotidiano parisino. Las miradas en la calle, todos los días y a toda hora, en esta ciudad atraviesan a cualquiera que camina y recorren su atuendo de arriba abajo. La vestimenta aquí es algo a lo que los jóvenes y adultos, tanto mujeres como hombres, le prestan atención.  

una creación de valentino para su colección primavera-verano.

la británica georgia may Jagger con un diseño de vivienne Westwood en el desfile de la colección primavera-verano 2023

La capital francesa es conocida como la policía fashionista. Aquí las marcas de las prendas, tanto como el precio, importan. Pero no se deben notar a simple vista. Hay que usar marcas de alta gama sin gritarlo. Los colores son difícilmente aceptados y los estampados están prohibidos. “Todos sienten que lo lograron en el mundo de la moda cuando asisten a un show en París. Me hace acordar mucho a la película El diablo viste a la moda”, comenta Romina Introini, fotógrafa uruguaya de street style. “En comparación con otras, sin duda se siente un poco más fría, porque hay muchos más shows y no hay tiempo para hablar con las personas afuera de los desfiles. Todo el mundo está corriendo de un lado a otro, trabajando mucho”. Cuando acaba un desfile —llega a haber hasta 14 por día— los invitados se paran rápidamente para salir de ese y asistir al siguiente. La magia del show dura poco, en algunos casos tan solo 20 minutos, para darle espacio al siguiente momento del evento: el street style.  

bailarines y modelos en el desfile primavera-verano 2023 de issey miyake

los diseños de chanel en la Semana de la moda parisina.

Que me miren. La Plaza Vendôme es claramente un hotspot durante la semana, ya que la marca italiana Schiaparelli también presenta allí su colección y el Hotel Ritz, que da hacia la plaza, aloja a varias celebridades que visitan París durante estos días, incluida Ashley Graham y Roseanne Park. Enseguida reconozco a Romina por su pelo naranja, entre el gran grupo de fotógrafos que observa atentamente a cada persona que camina por la zona. Me comenta que no hay tanta gente afuera de los shows en París comparado con otras Semanas de la Moda, porque aquí las locaciones son bastante secretas. Solo invitados y fotógrafos saben a dónde dirigirse. En Milán, explica, los shows son abiertos a todo público, lo que hace de la jornada algo caótico. 

desfile de yves Saint-laurent.

desfile de givenchy durante la Semana de la moda de París.

Impronta uruguaya. Romina no es la única uruguaya que participa en estas semanas icónicas. El músico Juan Campodónico y Danilo Astori Sueiro, director de La Trastienda y la productora de espectáculos Gaucho, son las cabezas detrás de la música del show de Chloé hace dos años, y hace tres de los de Gabriela Hearst. Con sonidos sintéticos y de fuerte impronta rave, el dúo produjo el soundtrack para la presentación de la colección primavera-verano 2023 de la marca. Esta música se compone con base en la inspiración y concepto de cada colección. Casada con las prácticas sustentables, la diseñadora buscó generar conciencia sobre esta manera de producir energía, que podría reemplazar a las plantas de carbón, dañinas para el medio ambiente. Fue el poder de la fusión de energía lo que inspiró a Hearst a crear sus diseños en esta ocasión y, por ende, lo que determinó la puesta en escena y musicalización de la presentación. 

La sala del desfile estaba totalmente oscura y los asientos ubicados en círculo, imitando la forma del reactor Tokamak, ubicado en el sur de Francia y utilizado para desarollar energía de fusión. La iluminación, a cargo del mexicano Paolo Montiel, se trató de gigantes aros de luz que colgaban del techo y cambiaban entre el rojo, el amarillo y el azul, y varios focos de luz láser fucsia que recorrían la pasarela circular. El estilismo de cada atuendo tuvo la inspiración de las raves de los años 90, aquellas fiestas de música techno o house que solían celebrarse en lugares abandonados, y por eso también se eligió una iluminación que se asemejara a la de una fiesta de ese tipo. La sensación que se creó allí adentro fue abrazadora, íntima, poderosa; daba ganas de bailar. “Me encanta trabajar junto con Danilo en estas producciones musicales, donde la música colabora con otra rama artística”, dice Campodónico a Galería. “Me encanta salir de Uruguay con propuestas innovadoras que cumplen con ciertas tendencias. (...) Es muy interesante la relación entre música y moda”. Y agregó que, desde la pandemia, las marcas no tienen otra opción que crear su propia música para los desfiles, ya que estos se reproducen en streaming y necesitan tener los derechos sobre la música. 

Gigi Hadid abrió el desfile con un vestido acampanado y la siguieron varias otras modelos de renombre, como Paloma Elsesser y Adwoa Aboah. Todas llevaron diseños de cuero, seda o tejidos. Con escotes y motivos redondos, características de cada uno de los atuendos, los diseños fueron desde vestidos largos y cortos, trajes fucsias, pantalones amplios con tops cortos y apretados y camperas asimétricas, hasta abrigos largos que casi tocaban el piso. El color fucsia, el que se crea dentro del reactor al fusionar energía, fue el protagonista entre mucho negro, plateado, blanco y algo de amarillo. 

influencers, modelos y figuras de la industria llevan las tendencias de la pasarela a las calles, donde ningún detalle está librado al azar.

el street style se adueña de las calles en París durante la Semana de la moda.

Zapatos de pétalos. Mientras que en el desfile de Courrèges cayó arena del techo y en el de Issey Miyake 30 bailarines se mezclaron entre las modelos al desfilar, en el de Loewe las modelos salieron a la pasarela desde un agujero ubicado en el centro. La inspiración detrás de esta colección fueron las flores, y la recreación de un pétalo de una flor tropical llamada anturio fue la pieza central del show. Gigante y de color rojo brillante, fue lo único que decoró la escena. Cada atuendo hizo alusión a distintas especies florales, a veces de manera literal, como el anturio blanco que se vio como pieza frontal en un vestido corto; y otras conceptual, como la forma minimalista del atuendo que abrió el desfile: negro y simple, como un pétalo invertido. Los zapatos eran también pétalos con tacones, y otros cargaban una gran cantidad de globos, simulando ser varios pétalos unidos. Todo ello, sumado a las prendas que simulaban el efecto pixelado en su estampado, hicieron del show de Loewe uno de los favoritos de la semana.  

ashley graham, modelo, influencer y referente de la belleza real.

bella Hadid, la supermodelo del momento.

caroline daur, bloguera y modelo alemana.

Obsesión por lo viral. Pocas personas se quedaron sin ver a Bella Hadid siendo rociada con un spray blanco en la pasarela de Coperni. Al ver que el líquido se iba solidificando en el cuerpo de la modelo hasta transformarse en un vestido, no quedar hipnotizado era imposible. Coperni hizo un guiño a la performance en la pasarela de Alexander McQueen en 1999, donde la modelo Shalom Harlow exhibía un vestido blanco desde una plataforma giratoria mientras dos aparatos la rociaban con pintura. Si bien las performances y otras expresiones artísticas extraordinarias son inherentes a los desfiles de moda, la de Coperni —que sin duda pasará a la historia de la moda, y coronó a Hadid como la modelo de su generación— forma parte de una conversación sobre la obsesión por la viralidad, característica de los tiempos que corren. 

Da la impresión de que toda marca, no solo de moda, busca esa acción que la hará viral en redes sociales. Eso que la hará el centro de la conversación, aunque sea por unas horas. La recreación de la caída de Naomi Campbell en la pasarela de Vivienne Westwood en 1993 que tuvo lugar este año en el desfile de la marca italiana AVAVAV en la Semana de la Moda de Milán es un claro ejemplo. En tal punto de la caminata, cada modelo simuló una caída. Kanye West y la frase White Lives Matter en varios de los diseños de su show secreto en París, es otro ejemplo. La recreación de un barrial —que hasta olía mal— que creó Balenciaga para su desfile, puede ser otro. Se cuestiona si las marcas realmente desean compartir un concepto, crítica o reflexión, o si deciden estas acciones por el simple afán de hacerse virales.

FUENTE: nota.texto7