Cada elección presidencial genera escenas pintorescas y declaraciones contundentes, y esta jornada no fue la excepción.
Entre silla de ruedas y muletas, almuerzos familiares y exalumnas que custodian la urna, votarse a sí mismo o dar asco; crónicas de un día clave
Cada elección presidencial genera escenas pintorescas y declaraciones contundentes, y esta jornada no fue la excepción.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA las 8 de la mañana, el expresidente José Mujica, a sus 88 años, llegó a la escuela 149 en sillas de ruedas. Como de costumbre, fue uno de los primeros en votar. Dijo sentirse “más o menos” en referencia a su frágil estado de salud, y se refirió a su alimentación por sonda: "Tengo un hambre encima". Mujica también reflexionó sobre las nuevas generaciones en política y no evitó sus ya clásicas declaraciones contundentes: "Si no se prenden, es porque no los enamoramos, es porque damos asco".
El candidato por el Frente Amplio, Yamandú Orsi llegó a su circuito de Canelones cargando varias listas del Frente Amplio, por lo que dijo sentirse “como un coleccionador de figuritas”. Antes de votar, Orsi abrazó a la oficial de policía que custodiaba la urna, quien resultó ser una exalumna suya, del tiempo en que fue docente de Historia. Aseguró que vivió “la campaña con expectativa, cuidándome de no caer en las cosas que condeno”, y confesó que le resultó “rarísimo” el acto de votarse a sí mismo como presidente. Al terminar se fue a almorzar con el exintendente y amigo Marcos Carámbula.
Cerca de las 11:30 Luis Lacalle Pou llegó al Instituto de Formación Docente de Canelones para emitir su voto. Para el presidente de la República “estuvo bravo” presenciar esta campaña sin militar, aunque valoró la tranquilidad de poder ir “tranquilito para Canelones tomando unos mates”. Luego de votar y sacarse selfies con la multitud que lo esperaba, se retiró al grito de “presidente, presidente” para cumplir con su cábala de cada jornada electoral desde 1999: disfrutar de un cordero en la casa de la familia García, militantes del Partido Nacional.
La intensa jornada de elecciones no impidió que el candidato colorado Andrés Ojeda fuera al gimnasio antes de votar. El abogado devenido en político destacó la amabilidad del encargado del local por haber abierto un domingo para que él pudiera “bajar la ansiedad” con una hora y media de una clásica rutina de ejercicios.
La candidata a la vicepresidencia por el Frente Amplio, Carolina Cosse, llegó al colegio Latinoamericano apoyada en una muleta luego de sufrir un esguince de rodilla durante la campaña. Antes de bajar del auto, intercambió palabras con una ciudadana que le preguntó si la recordaba, antes de decirle “te quiero”. Cosse respondió con un “arriba querida, yo también”. La exintendenta de Montevideo, que votó acompañada de figuras de su sector (La Amplia) como María Inés Obaldía y Florencia Astori, llevó bizcochos para el personal de la mesa electoral.
Por su lado, Álvaro Delgado, candidato por el Partido Nacional, votó en el Club Banco República acompañado de su esposa, Leticia Lateulade. El candidato tenía planeado votar a las 12 del mediodía, pero le tocó hacer cola en su circuito de votación por cerca de una hora.
Valeria Ripoll llegó sobre las 14 horas a su circuito de votación en un colegio sobre la calle Millán. La esperaban un grupo de seguidores que la recibieron arengando "Valeria. Valeria". La candidata a vicepresidente por el Partido Nacional dijo estar muy agradecida por el trabajo de los militantes y el apoyo que ha recibido a lo largo de la campaña. "Espero desde la vicepresidencia de la República poder ser la voz de los que no han tenido voz nunca", dijo. Después de votar se fue a comer pollo al escabeche que había preparado temprano en la mañana, y que compartió con su madre que vino desde Sauce, su hermana y sus hijos.
Mientras tanto, a media tarde la vicepresidenta Beatriz Argimón fue a votar al Colegio Waldorf Rudolf Steiner de Carrasco con un acompañante muy especial: su nieto Juan Felipe, de cinco años, y aprovechó el momento para conversar con él sobre lo que es la democracia y por qué hoy es un día de fiesta. Argimón comenzó el día a las 6 de la mañana, tomó mate y empezó a coordinar el trabajo en los comandos, y luego hizo las compras semanales “como todos los domingos”. Al salir de su circuito de votación dijo: “Ojalá todo el mundo disfrute como los uruguayos disfrutan de un día de elecciones”. Y agregó: “Cada cinco años cambio de rol. Este fue el más grande honor que me ha tocado vivir. Donde tenga que estar, voy a estar”.