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Los insólitos servicios de Japón: familia por horas, lágrimas por encargo y enemigos a sueldo

Como muestra la película Rental Family, Japón ha convertido la necesidad de compañía en un negocio creativo

Un actor de Estados Unidos (Brendan Fraser) trabaja en una empresa japonesa que alquila familiares para quienes necesitan llenar vacíos afectivos: un padre para una visita escolar, una esposa para una reunión social, un primo lejano para no llegar solo a un cumpleaños. Todo parece un simple trabajo, con guiones y horarios precisos, hasta que los encuentros empiezan a prolongarse y los sentimientos se filtran donde solo debía haber actuación.

Esa es la premisa de Rental Family, una película que toma esta idea tan singular para construir un relato sensible y contemporáneo sobre la soledad, la necesidad de pertenencia y los vínculos en tiempos de relaciones frágiles.

Por insólito que parezca, esta coproducción entre Estados Unidos y Japón, actualmente en cines, se inspira en una práctica real: en Japón existen empresas que ofrecen compañía por encargo. En una sociedad urbanizada y altamente competitiva, muchas personas recurren a estas soluciones no solo para paliar la soledad, sino también para cumplir con expectativas sociales, recibir apoyo emocional o experimentar nuevas sensaciones sin alterar su rutina diaria. Ahí la creatividad no tiene límites: se puede alquilar un familiar, un amigo o incluso participar de experiencias pensadas para sentir emociones fuertes o darle un giro inesperado a lo cotidiano.

A continuación, un repaso de algunos de los servicios más inusuales a disposición de los japoneses.

Rental Family 2
Fotograma de Rental Family.

Fotograma de Rental Family.

Perro por un rato. En ciudades como Tokio u Osaka, donde los apartamentos son pequeños y las restricciones de espacio dificultan tener mascotas, es cada vez más común alquilar animales por horas o días. Desde gatos y perros hasta erizos o conejos, estos servicios permiten disfrutar de la compañía de un animal sin comprometerse a largo plazo.

Falsos funerales. En Rental Family también se hace referencia a los alquileres de ataúdes o servicios funerarios de práctica, que permiten a las personas simular su propio funeral o meditar sobre la muerte. Estas prácticas, que incluyen ceremonias ficticias y rituales, ofrecen un espacio para reflexionar sobre la vida y los vínculos afectivos. Aunque disponibles en Japón, son especialmente populares en Corea del Sur.

Escapada profesional. El Yonige-ya consiste en agencias y consultores privados que ayudan a personas a desaparecer de forma repentina, ya sea para cortar con deudas o relaciones problemáticas, en un proceso legalmente complejo pero disponible para quienes buscan un respiro y empezar de cero. Cada año, se estima que entre 80.000 y 100.000 personas en Japón recurren a este tipo de recursos, formando parte de un fenómeno conocido como jhatsu, o personas que “se evaporan” sin dejar rastro. De manera similar, las mudanzas “anónimas” permiten cambiar de hogar sin dejar evidencia, con traslados discretos y organización de pertenencias, pensadas para quienes quieren cambiar de vida sin ser encontrados.

Lágrimas y más lágrimas. Los lloradores profesionales se contratan para funerales o eventos en los que se requiere expresar dolor y solemnidad, mientras que los cafés para llorar ofrecen espacios donde las personas pueden desahogarse y llorar acompañadas de extraños o terapeutas. Esto último está pensado para liberar emociones reprimidas, aliviar la soledad y compartir un momento de vulnerabilidad de manera controlada.

Corazón a mil. Quienes buscan emociones fuertes encuentran en Japón experiencias de adrenalina diseñadas para sentir miedo en un entorno completamente seguro. Algunas incluyen simulaciones de secuestro o arresto por actores profesionales, recorridos temáticos que desafían los límites físicos y emocionales, e incluso escenarios creados para poner a prueba los reflejos y la reacción ante situaciones límite. Estas propuestas permiten soltar tensiones, enfrentar miedos y vivir emociones que rara vez se sienten en el día a día.

Perdón, sorry, gomen nasai. Para esos momentos en los que el “te lo tenía que decir” resulta demasiado pesado, existen servicios de cartas de ruptura o disculpa que escriben y envían, en nombre de sus clientes, mensajes que de otra manera serían difíciles de pronunciar. Estas empresas convierten sentimientos complejos en palabras precisas, ayudando a gestionar situaciones conflictivas, evitar confrontaciones y asegurar que el mensaje llegue de manera clara y efectiva.

Coach 360. Los japoneses pueden recurrir a entrenadores para la vida, profesionales que se alquilan para enseñar habilidades de socialización, etiqueta o incluso cómo comportarse en citas y situaciones románticas. Esto permite practicar interacciones complejas en un entorno regulado, mejorar la confianza personal y adquirir herramientas para manejar relaciones sociales de manera más efectiva.

El tiempo es oro. El alquiler de filas consiste en contratar a alguien para hacer cola en conciertos, restaurantes, lanzamientos de productos o eventos muy concurridos. Esta ayuda permite asegurar un lugar sin tener que esperar personalmente, ahorrando tiempo y esfuerzo. Más allá de la comodidad, refleja la creatividad japonesa para incluso comercializar la paciencia.

Enemigo a sueldo. Para ensayar peleas o negociaciones complicadas, se puede contratar un “enemigo profesional” que cumpla el papel sin que las cosas se salgan de control. Estos servicios de coaching se utilizan, por ejemplo, para practicar confrontaciones laborales, simular disputas familiares, y ofrecen un contexto seguro para entrenar habilidades sociales, mejorar la capacidad de resolución de conflictos y explorar dinámicas emocionales complejas.

Discreción y profesionalismo

Para contratar estos servicios, los interesados suelen recurrir a plataformas especializadas o agencias, muchas de ellas con presencia en internet y sistemas de reserva sencillos. Entre las empresas más conocidas se encuentran Family Romance, que ofrece alquiler de familiares y acompañantes; Hataraku Inu, para mascotas por horas; Professional Crier, con lloradores profesionales; y Gomen Nasai Service, dedicado a cartas de disculpa y mensajes difíciles.

Los costos varían según la duración, el número de personas y el nivel de personalización: un acompañante o amigo por un par de horas puede costar entre 8.000 y 12.000 yenes (US$ 50 a US$ 75), mientras que servicios familiares completos rondan los 15.000 a 30.000 yenes por persona (US$ 95 a US$ 195). Escenarios más elaborados o eventos de varias horas pueden alcanzar incluso varios miles de dólares.

Cada proveedor establece protocolos claros y contratos por hora o evento, lo que garantiza discreción y profesionalismo y muestra cómo, en Japón, la creatividad se combina con la organización para atender necesidades emocionales y sociales.

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