El Poder Ejecutivo planteó modificar el Fondo de Reconversión de Industrias Lácteas, creado por la Ley 20.112 de 2023, en cuanto a los beneficiarios, que sean empresas categorizadas como “micro, pequeñas y medianas”, y que presenten “proyectos de adecuación en tecnología, sostenibilidad o en estándares sanitarios”, específicamente “orientados a fortalecer su competitividad frente a la implementación del Acuerdo de Asociación entre Mercosur y la Unión Europea (UE)”.
En relación con el impacto del acuerdo Mercosur-UE, un informe del Instituto Nacional de la Leche (Inale), al que accedió Agro de Búsqueda, advierte que “no se visualizan cambios positivos para el sector lácteo de Uruguay por el mayor acceso que se otorgará en el mercado de la Unión Europea una vez puesto en vigencia el acuerdo”.
Y el cambio incluido en el proyecto de Ley de Competitividad del gobierno comprende a lo referido “a los que tendrán preferencia para acceder a los beneficios” previstos en el citado fondo.
En la norma original se previó que la preferencia sería para “empresas con restricciones de acceso para la obtención de financiamiento bancario”, y en su reglamentación se hizo especial énfasis en el “sostenimiento de la mayor cantidad de fuentes laborales”.
Ahora, el gobierno del presidente Yamandú Orsi pretende que la prioridad sea para las empresas categorizadas como “micro, pequeñas y medianas”, de acuerdo a lo que establezca la reglamentación vigente. Y también para ese tipo de empresas que presenten “proyectos de adecuación en tecnología, sostenibilidad o en estándares sanitarios” específicamente “orientados a fortalecer su competitividad frente a la implementación del Acuerdo de Asociación entre Mercosur y la UE”.
El fondo en cuestión en un comienzo apuntó a financiar proyectos de empresas como Claldy, Calcar, Granja Pocha y Coleme, que recientemente cerró tras varios años con problemas de diversa índole, principalmente de competitividad y de endeudamiento.
Los recursos financieros del fondo de reconversión industrial lechero provienen del Fondo de Garantías para Deudas de Productores Lecheros, de US$ 9 millones, el aporte del Ejecutivo con cargo en Rentas Generales, de US$ 3 millones, y los aportes, donaciones y legados que se efectúen a su favor.
Los préstamos se otorgarán en unidades indexadas a una tasa de 2% anual y podrán admitir períodos de gracia de hasta 36 meses y un plazo máximo de 15 años, a partir del otorgamiento del préstamo.
Sin perspectivas claras
El acuerdo Mercosur-UE supone “mayores obligaciones” para el bloque sudamericano en materia de Indicaciones Geográficas (IG) y un “incremento potencial” de competencia europea en el mercado regional, “sin perspectivas claras de beneficios comerciales relevantes para los lácteos uruguayos en el corto o mediano plazo”, según el informe de Inale, de diciembre de 2025.
Consigna que en materia de acceso a mercados para lácteos, los resultados acordados en 2019 se mantienen. Ambas partes se otorgan cuotas recíprocas de acceso para leche en polvo (10.000 toneladas), fórmulas infantiles (5.000 toneladas) y quesos (30.000 toneladas), con desgravación intra-cuota progresiva hasta llegar a arancel cero en 10 años, indica.
Y advierte que “si bien esta reciprocidad sugiere beneficios simétricos, el acceso real del Mercosur al mercado europeo es limitado, por las características estructurales de este mercado: la UE no es un jugador demandante en el mercado de leche en polvo, tiene protección no arancelaria, cuenta con subsidios, predominan intercambios intrarregionales y es conocido el liderazgo europeo en fórmulas infantiles y quesos de alta reputación”.
Por ello, “no se anticipan mejoras significativas” para el sector lácteo uruguayo, mientras que “el ingreso preferencial de productos europeos podría generar mayor competencia en el Mercosur, especialmente en Brasil”, señala.
En materia de propiedad intelectual, el informe menciona que el tema de las IG fue uno de los “más sensibles” para el sector lácteo en el acuerdo. La UE presentó una extensa lista de IG a proteger en el Mercosur, lo que implicaría restricciones al uso de nombres de quesos ampliamente difundidos en la región, por tradición migratoria, puntualiza.
Tras intensas negociaciones, Inale sostiene que se acordó su reconocimiento con excepciones y cláusulas de uso previo para ciertos productores uruguayos, bajo condiciones estrictas de presentación y sin evocaciones a las IG protegidas.
Entre los casos particulares, destacan “queso manchego”, “parmigiano reggiano”, “reggianito”, “fontina” y “gruyere”. Uruguay no tiene lista de IG de quesos y los demás países del Mercosur presentan listas de IG con fuerte predominancia en vinos; solo Brasil tiene dos quesos: “canastra” y “serro”, precisa.
Foro Inale del Instituto Nacional de la Leche en la sala Mario Benedetti de la Torre de Antel en Montevideo, junio de 2026.
Mauricio Zina / adhocFOTOS
En cuanto al reconocimiento de derechos de propiedad intelectual, a través de la firma del acuerdo, el organismo sectorial lechero indica que se reconocen términos para los quesos que antes estaban en el dominio público en el Mercosur, y que con el acuerdo tendrán un “uso restringido”.
Respecto al bloque europeo, hay algunos aspectos que hacen que más allá de los aranceles y cuotas, para los países del Mercosur sea difícil entrar en la UE. Este mercado “no se caracteriza por ser demandante de leche en polvo, más bien es exportador, en particular de leche en polvo descremada”, por lo que resulta “difícil ingresar con este producto”, según el informe de Inale.
Considera que el bloque europeo tiene “diversos instrumentos no arancelarios que dificultan el ingreso para productos agrícolas”. Este mercado está caracterizado por “venderse y comprarse lácteos a sí mismo o a otros países de Europa que no forman parte de la UE”, acota.
En este sentido, el informe indica que “la historia, la tradición y la cultura delinean los patrones de consumo e inclina la demanda por productos propios, dificultando el acceso efectivo de productos de otros países, principalmente de los quesos”.
“Los productores de fórmulas infantiles más grandes y con mayor reputación del mundo son europeos, por lo que para este producto la flexibilización del acceso no traería ninguna mejora para los países del Mercosur, por lo menos en el corto o mediano plazo, y poco verosímil en el largo plazo”, advierte.
Atendiendo el impacto negativo del ingreso de productos europeos al bloque regional, Inale sostiene que esto ocurrirá en el mercado interno de Uruguay, pero fundamentalmente en Brasil, que es un demandante neto de lácteos. En este último caso, habrá un mayor número de competidores europeos luego de la puesta en vigencia del acuerdo. Es por eso que se prevé que “afectaría a las exportaciones de Uruguay” en ese mercado del país norteño, argumenta.