¿Qué recuerdos tiene de su infancia?
¿Qué recuerdos tiene de su infancia?
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáFue una de las épocas más lindas. Mi infancia está muy asociada a Rivera, porque es el departamento de donde vino mi madre y estaba su familia. Mucho de mí está asociado al campo y a la ciudad de Rivera.
¿Todavía va a Rivera?
Cada vez menos, pero trato de ir aunque sea dos veces al año. La última vez fue difícil volver porque mi abuela falleció en enero. Ella fue una figura importante que me dejó muchas cosas hermosas por su manera de ser. Fue una de las primeras pérdidas que viví y fue difícil volver a su casa.
Sus padres cumplen el mismo día y están divorciados desde que tenía cuatro años. ¿Cómo hacen para festejar los cumpleaños?
Es un problema que tenemos con mi hermano. Hubiese sido genial que estuvieran juntos solo para que festejaran el cumpleaños y no tuviésemos que estar presentes en los dos lados. Los dos cumplen el 21 de enero, pero papá es un año más chico. Y cuando llega la fecha empezás: contigo el año pasado fue cena, este te toca el almuerzo. Lo mismo todos los años (risas).
Fue integrante del coro del liceo. ¿Nunca siguió con clases?
Fue la única experiencia que tuve. Me acuerdo que a los 17 años una escribana presentaba su libro en el Palacio Legislativo y me pidió que hiciera una lectura como maestra de ceremonias. Estaba previsto que cantáramos el himno, pero cuando dije que íbamos a entonar algunas estrofas el sonidista me aclaró que no lo tenían. Tuve que cantar a capela en el Salón de los Pasos Perdidos. Alguna vez pensé que sería lindo volver a un coro de adultos y cantar pero no tengo mucho tiempo disponible.
Antes de empezar la Licenciatura en Comunicación también pensó en estudiar Derecho. Después de recibirse estuvo por una beca en Chile y terminó cubriendo Economía.
La historia fue así: llegué de Chile, empecé a trabajar en Radio Carve y en Últimas Noticias se abrió una posición. Fui al lugar y cuando me recibió Gonzalo Terra, que ahora es gerente en Canal 4, me dijo que tenían un puesto en Economía. Me preguntó si me animaba a hacerlo, le contesté que sí y le pregunté si el editor se animaba a explicarme. Fue como una rendija que se abrió y tomé la oportunidad. Así, construí ese perfil dentro del periodismo.
Después de trabajar más de una década en prensa, ¿cómo maneja la exposición en la televisión?
No me doy mucha cuenta. El otro día vinieron unos amigos a casa a cenar y uno me dijo que estaba en un lugar donde había una tele prendida, oyó mi voz y vio que estaba yo en el informativo. Y otra persona le dijo: ‘Esa es Fulanita de tal, antes estaba los sábados y ahora al mediodía’. Después de contarme lo que pasó, me preguntó si yo me daba cuenta de la exposición y le dije que no. Todavía es reciente, porque estuve diez años en la prensa y trabajando para Reuters, entonces tampoco firmaba notas para acá. Ahora, con el paso de los días, algunos se arriman y me preguntan, pero de una manera afable y no es invasivo. La gente es muy cálida.
¿Cuida su imagen por salir en la televisión?
Ese es un tema. A mí me gusta arreglarme, soy coqueta, me maquillo y me encanta combinar la ropa. Pero salir en la tele te implica un cuidado más. El conjunto de lo que se muestra, hasta el lenguaje no verbal, los gestos y la apariencia, habla de uno. Todo comunica y no hay que perder autenticidad. Me acuerdo una vez que me encontré con Martín Charquero —somos vecinos y antes vivía en un edificio cerca— en el supermercado. Era un sábado de invierno, entonces estaba con jogging, buzo deportivo y capucha. Fui a comprar algo para el desayuno y cuando me vio en la fila me saludó, se mató de risa y me dijo que no podía salir así a la calle (risas).
¿Cómo se lleva con las redes sociales?
Soy un queso. El otro día me dijeron que tenía que abrirme Instagram, pero apenas puedo con Twitter. En esa red la gente comparte y muestra el minuto a minuto de lo que está haciendo. No me nace. Ni mostrar lo que estoy comiendo ni contar en lo que ando. Las redes sociales son importantes y exigen tiempo, pero no son parte de un terreno en el que esté cómoda. Yo, generacionalmente, soy una mille-nnial, pero no me siento así. Tengo una cabeza y rutinas superclásicas, y el uso de las redes es un ejemplo. Tuiteo más que nada si hay alguna causa o un tema de economía que me interese.
¿En qué sentido es clásica?
Desde las redes sociales a lo que considero la construcción de la familia, las amistades y los vínculos laborales. Soy muy tradicional.
¿Le gusta verse después de salir al aire?
No me gusta verme pero lo hago. Es un ejercicio que funciona porque es la forma de corregir los errores. Y no siempre me gusta lo que veo. Levanto todo el tiempo una ceja y me molestan algunos detalles. Soy bastante perfeccionista y exigente en general. Ahora estoy más relajada, pero me gusta mucho la efectividad y la productividad. Por ahí soy medio especial.
¿Qué libro está leyendo?
Siempre intento estar leyendo algo. Ahora empecé con Mujeres que compran flores, un libro de la española Vanessa Montfort que habla de cómo viven las mujeres en la sociedad.
¿Practica algún deporte para despejarse?
Hacía quince años que no movía un dedo y el año pasado empecé con una rutina. Es una válvula de escape muy buena. Y es una hora para mí. Ahora empecé con un poco de bicicleta; me regalaron una en mi cumpleaños pero estuvo guardada hasta hace poco. El otro día estaba lindo para salir a andar en bici, entonces llamé a mi vieja para ver si quería acompañarme pero me dijo que no podía. Fui hasta su casa y cuando entré estaba con el almuerzo preparado. Después tomé un té digestivo, pero no me podía volver en bici así. Me dijo que la dejara y el plan salió en un 50%. Ahora voy a tener que hacer el camino inverso