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Qué es el ‘puttering’ y por qué es tendencia en la era de la productividad obsesiva
En una época en la que la obsesión por la productividad y los contenidos inmediatos dominan las rutinas y el consumo, aparece una tendencia basada en justo lo contrario: hacer las cosas sin prisas ni pretensiones
Envolver paquetes y ordenar libros con calma son tareas que pueden contribuir a la relajación sin pretensiones.
Productividad. Rendimiento. Eficiencia. Son las tres claves que parecen dominar las prioridades del mundo actual, como si cada minuto del día tuviera que estar relacionado con la consecución de los resultados. Sin embargo, hay una revolución que ha surgido como respuesta: el puttering.
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De acuerdo con el diccionario Merriam-Webster, el término putter podría traducirse como “moverse o actuar sin rumbo o con inactividad” y “trabajar al azar”. Así, y según explica el psicólogo David Zorel en TikTok, consiste en “hacer pequeñas tareas cotidianas, sin prisas y de forma relajada”.
Porque, irónicamente, las redes sociales, a menudo señaladas por fomentar la cultura de la sobreproductividad obsesiva, están siendo también una de las principales fuentes de expansión del puttering, que surge como una tendencia con la que hacer frente al agotamiento y a la presión por la gestión del tiempo.
Por eso, en las plataformas TikTok e Instagram, hashtags como #puttering, #slowliving (“vivir despacio”) o #domesticharm muestran videos donde millones de personas realizan tareas sencillas como bordar, ordenar libros, regar las plantas o restaurar un mueble antiguo por lo general acompañados de música relajante y pausada.
Mujer plantando EFE
Desde la pandemia, actividades como la jardinería han ayudado a desestresar a muchas personas.
Gustavo Fring
Pero, aunque pueda parecer un fenómeno digital, este concepto no es nuevo: “Al final es lo mismo que hacían nuestros padres o abuelos cuando cuidaban la casa, el garaje o el jardín, sin pretensiones”, explica a EFE una millennial que estaba cansada de sentirse “culpable por no producir a cualquier hora del día” hasta que se topó con el concepto.
La versión más actual de este fenómeno encuentra su origen en la pandemia de Covid-19 y la cuarentena: “Muchos sobrellevaron sus momentos más difíciles con actividades saludables como cocinar, leer y hacer jardinería”, afirmó Margaret Swarbrick, directora asociada del Centro de Estudios sobre el Consumo de Alcohol y Sustancias de la prestigiosa universidad pública de investigación Rutgers, de Nueva Jersey, a raíz de un estudio para Rutgers Health.
“Creo que fuimos muchos los que, al estar encerrados, empezamos a ocuparnos de tareas como la decoración o la jardinería… Y al volver a la ‘normalidad’ algo había cambiado. Al menos yo no afrontaba igual la presión diaria por la hiperproductividad y echaba de menos el tiempo libre”, confirma esta millennial.
Parar más para producir mejor
El estrés, sobre todo el laboral, es una de las claves de que movimientos como el puttering tengan una acogida creciente. Según un informe de la consultora Gallup, el 44% de los empleados a escala global experimentaron una gran cantidad de estrés en el día a día.
En contraposición a esto, un estudio de la publicación especializada Scientific Reports desveló que las personas que se desconectaban dejando su mente divagar durante períodos de resolución creativa mostraban un aumento posterior en su rendimiento.
Mujer bordando EFE
Hacer actividades de las que disfrutar sin metas, clave del puttering.
Cottonbro Studio
En ese sentido, el puttering, es decir, realizar actividades cotidianas de manera relajada, ofrece una serie de beneficios que no se limitan solo a la reducción del estrés, sino que fomentan la creatividad y la atención. Irónicamente, no obsesionarse con la productividad puede hacernos productivos.
A veces, la clave puede “no estar necesariamente alineada con el control real”, tal y como explica Stacey Bedwell, psicóloga del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres a la BBC, sino que “sintamos que tenemos el control”.
Atención es mejor que tiempo
Pero, si hay tantas evidencias de que tomarnos las cosas con calma puede ser beneficioso, ¿qué nos lo impide? Según esta millennial consultada, es “la culpa”, y lo argumenta: “Vivimos pensando que todo lo que hacemos ha de ser productivo, y la idea de ‘perder el tiempo’ nos llena de ansiedad… O al menos es lo que a mí me pasaba y lo que intento cambiar”.
En la misma línea, expertos como el doctor Adam Grant, psicólogo organizacional, señalan que “ser prolífico no se trata de administrar el tiempo”, tal y como explica en The New York Times: “El día tiene un número limitado de horas, y enfocarnos en la gestión del tiempo nos hace más conscientes de cuántas desperdiciamos”.
Hombre limpiando vidrio EFE
Se recomienda empezar por pequeñas cosas, como limpiar una ventana u ordenar un cajón.
Nathan Cowley
Grant propone centrarse mejor en “la gestión de la atención”, lo que él define como “el arte de concentrarse en hacer las cosas por las razones correctas, en los lugares correctos y en los momentos correctos”. Porque a veces “nuestros problemas de productividad no se deben a una falta de eficiencia, sino a una falta de motivación”.
Algunas ideas para iniciarse en el arte del puttering incluyen pintar una pared, organizar un cajón, quitar las malas hierbas, coser alguna manta, limpiar las ventanas de una sola habitación o regar las plantas. La clave está en la intención: no hay que hacer las cosas para tacharlas de una lista, sino para disfrutar del proceso.
Así, en la era de la hiperproductividad agotadora, actos como “no hacer nada productivo” podrían ser, de manera paradójica, la clave de la productividad si lo que se busca es nada menos que la propia salud mental.