Como primera generación universitaria mi formación no formal fue caótica. Heredé de mi padre una visión del mundo pragmática, mientras que mi madre, con un pie dentro del mundo esotérico, se empeñaba en saberlo todo y cuanto antes: a toda costa quería conocer qué le deparaba el futuro. A instancias de ella en una oportunidad me tiré el tarot. La sesión me dejó con más preguntas que respuestas. Estas por un tiempo me torturaron, pero la vida continuó y las incertidumbres pasaron. Una cosa sí me quedó marcada a fuego: “Por nada del mundo le des información con la que puedan engañarte”, advirtió mi madre.
Hoy, muchos años después, un frío día de junio, Galería fue invitada a una sesión exclusiva titulada En el tarot creemos y con el tarot creamos, con dos tarotistas profesionales: Guillermo Groba y Jimena Carnales; y una estudiante, Stefany Pinheiro. La propuesta: mostrar cómo el tarot sirve de inspiración en procesos creativos. La casona reciclada, ubicada en Palermo, era muy acogedora. La estufa calentaba el comedor y, en el centro de mesa, un candelabro con tres altas velas blancas encendidas le daba al salón un toque fantástico.
La primera parte del encuentro sirvió para conocer la lectura de las cartas que proponen. Guillermo aseguró que la idea es conectar con el potencial creativo que tiene el tarot. “Hay mucha bibliografía dedicada a escritores. Eso habla del potencial que tiene para dar información sobre, por ejemplo, un guion o los personajes”, dijo. “Cuando un escritor se enfrenta a la hoja en blanco las cartas pueden ser una buena manera de tener una lluvia de ideas”. Además, puede ser una herramienta para expandir las áreas de interés cuando uno no sabe hacia dónde ir. “Es una instancia para saber, a nivel personal, dónde está tu rol”, explicó.
“Cuando un escritor se enfrenta a la hoja en blanco las cartas pueden ser una buena manera de tener una lluvia de ideas”, asegura el tarotista Guillermo Groba.
A diferencia de lo que mi madre me aconsejó, Guillermo destacó la importancia de que el consultante pueda dirigir la lectura: “Es usar la sabiduría, los datos y el potencial de la información para saber cómo consolidar el camino a seguir”. Jimena agregó que tiempo atrás la gente se tiraba las cartas para que le adivinaran el futuro: “Hoy, las cosas están empezando a cambiar”, pero no es algo del todo nuevo. Como ejemplo citó al médico y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, del que aseguró que “era un místico” que, además, en un momento de su vida, habría dicho que “si hubiera tenido más tiempo, se habría dedicado a la astrología”.
Ella complementa la información de las cartas con la astrología y coincide en que cuando se colabora con el tarotista, puede ayudar más. Su técnica es hacer una lectura general sin contexto, para “no romper la magia”, pero asegura que cuando la persona se da cuenta de que se está hablando de su vida se “suelta”.
Sabiduría popular
Conversando sobre los astros, recordé que la “sabiduría popular” le achaca a Mercurio retrógrado la responsabilidad de muchos sucesos adversos. Pero Jimena aclaró que este fenómeno sucede solo tres veces al año, y que no siempre es negativo. “Cuando un planeta está retrógrado hay más introspección, sirve para que uno mire hacia adentro, no es más que eso”. La tarotista, que además es psicóloga social, comparó la tirada de cartas con una consulta al médico: “Cuanto más le cuentes, antes va a llegar a un diagnóstico certero”.
Para Guillermo, una buena estrategia personal es llevar un diario de sus tiradas e ir viendo qué se cumple, para poder explorar e investigar en profundidad.
Si bien ellos priorizan la “inteligencia natural” para interpretar las cartas, explicó que una persona puede también consultar a la IA para conocer su significado: “No tiene nada que ver con la riqueza que pueda aportar un tarotista, pero es un insumo más”, opinó.
La tarotista Jimena Carnales, que además es psicóloga social, comparó la tirada de cartas con una consulta al médico: “Cuanto más le cuentes, antes va a llegar a un diagnóstico certero”.
Más que una entrevista, la cita fue una conversación en la que los tres iban hablando de forma un tanto caótica. Así como Jimena mencionó a Jung, Guillermo comentó que otro famoso afecto al tarot fue el modisto Christian Dior. De hecho, en 1919, cuando el diseñador tenía 14 años, una tarotista le predijo que sufriría dificultades económicas, pero que triunfaría gracias a las mujeres. En 2021, Maria Grazia Chiuri (quien fue directora creativa de Dior desde 2016 a 2025) revivió su legado en un desfile digital con un cortometraje llamado Le Château du Tarot, dirigido por el cineasta Matteo Garrone; un homenaje a la devoción de Monsieur Dior por el tarot. Guillermo comentó que para esos diseños se inspiraron en los 22 arcanos mayores.
Creer o no creer
Sobre qué tan abiertos están los jóvenes a la hora de tirarse las cartas, Stefany, la más novata de este trío, comentó que “hay una curiosidad que antes no había”. Los tres coincidieron en que, como en cualquier profesión, hay “chantas” o estafadores. “Yo siempre apelé a la excelencia y al mayor nivel, con seriedad y claridad. Me gusta que los consultantes vean las cartas para que estén seguros de que la información es veraz”, dijo Guillermo.
Jimena, con un discurso más psicoanalítico, afirmó que vivimos en una cultura en la que se le da mucha importancia al hemisferio izquierdo del cerebro, que es el racional, “como si toda la información que obtenemos de la realidad pudiera ser deductiva o analítica”. El hemisferio derecho está relacionado con el arte, la religión y el sentido de la vida, “por lo que uno puede obtener información muy valiosa desde la intuición”, aseguró. “En el inconsciente no existe el tiempo lineal. Vivimos en un gran misterio, no sabemos de dónde venimos”, pero nos espera la muerte y “no conocemos qué pasa del otro lado”, sentenció. Según ella, al hemisferio izquierdo le genera tanta inseguridad no poder controlar las cosas que la manera más fácil de defenderse es pensar que “todo es una chantada”.
Las cartas
Además de con un despliegue de cosas ricas para comer y tomar, los tarotistas recibieron a esta periodista con un gran despliegue de cartas sobre la mesa. Comentaron que las más antiguas son las del tarot de Marsella, compuesto por 78 cartas, 22 arcanos mayores y 56 arcanos menores. Pero ¿qué es un arcano? Según la Real Academia Española, se trata de algo misterioso, muy reservado y de importancia. Estas cartas empezaron a ser utilizadas como algo lúdico, un juego parecido al truco uruguayo. “Se cree que fue usado, también, para enseñar conceptos filosóficos de los antiguos genios paganos durante el Renacimiento. En una sociedad que no estaba alfabetizada fue genial enseñar con ilustraciones. De entrada tuvo un fin pedagógico”, contó Jimena, y se refirió a un mazo en especial: el dedicado al hermetismo y uno de sus representantes: Aleister Crowley. Durante el siglo XIX el ocultista y escritor británico participó en la Orden Hermética de la Aurora Dorada, fundada en 1888, y de esa hermandad surgió un mazo especial. Además, diferentes artistas ilustraron cartas, tal es el caso del movimiento surrealista, con Salvador Dalí a la cabeza. La pintora Leonora Carrington también ilustró cartas, confirmando que el tarot ha estado siempre muy ligado al arte.
Stefany Pinheiro es estudiante de tarot, y encuentra que ahora hay más interés en esta práctica que antes.
Sobre la variedad, explicaron que hay muchas, incluso algunas usan imágenes de artistas conocidos, como Gustav Klimt. “Yo empecé con el tarot porque siempre me gustó el Bosco”, relató Jimena; cuando encontró un mazo inspirado en su obra, no pensó y las compró en una librería.
Por su parte, Guillermo se inició en esta práctica gracias a una sesión de terapia. En un momento en el que estaba desorientado sobre qué hacer en la vida, el profesional le sugirió dedicarse al tarot, algo que había expresado que le gustaba y hacía bien. En ese entonces trabajaba en Zonamérica dando soporte técnico a hoteles y llegó a sentir la necesidad de reinventarse, entonces empezó a dar cursos. Hoy, lejos de ese trabajo tradicional, se dedica por completo a las cartas. Lo mismo sucede con Jimena, que también se especializa en runas y mitología nórdica.
La tirada
Una vez terminada la charla, le llegó el turno a mi tirada de cartas. A los tres les formulé una pregunta distinta. El primero fue Guillermo, que se centró en mi trabajo. A Jimena le pregunté sobre el amor. La última fue Stefany, a la que le pregunté sobre la salud de una familiar muy cercana. Ciertas interpretaciones de mi presente coincidieron por completo con mi realidad; algunos augurios de mi futuro me dieron esperanza e ilusión.
Era el fin de la noche. Me despedí de los tres, pedí un auto a una aplicación y me fui a casa pensando en lo vivido, pero, más aún, en lo que puedo hacer para crear el futuro que quiero