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Miguel Cherro: “Cultivar algún arte no solo te hace mejor médico, sino mejor persona”

Miguel Cherro es uno de los impulsores de la Sociedad Uruguaya de Médicos Artistas, que este jueves 31 estrena una obra musical, Los cosos de al’lao

Editora de Galería

Los médicos son de los profesionales que en más ramas del arte participan. “Está estudiado”, dice el profesor Emérito y Académico de Psiquiatría Infantil Miguel Cherro; “hay mucho arquitecto que es buen dibujante o buen pintor, pero dentro de los médicos hay poetas, escritores de novelas, hay pintores, escultores”.

Cherro es uno de los impulsores de la Sociedad Uruguaya de Médicos Artistas (Sumart), una agrupación fundada en abril de 2023 abocada al fomento y la producción de obras artísticas por parte de sus miembros. Tiene sus orígenes en la Sociedad Uruguaya de Médicos Escritores (Sumes), una agrupación previa que, ante la necesidad de incorporar otras manifestaciones artísticas —plástica, música, danza, entre otras— debió cambiar de nombre.

Desde su creación, sus integrantes, representados por una comisión directiva (que se renueva cada dos años por medio de una votación), han publicado libros, montado muestras de arte, presentado obras de teatro y ofrecido espectáculos musicales.

“A partir de la aceptación de Sumart por parte del Ministerio de Educación y Cultura, de los nuevos estatutos, nosotros, además de médicos, permitimos (que se sumen a la asociación) a estudiantes de cuarto año de la Facultad de Medicina que tengan obra —de alguna manera— documentada. Y también otros trabajadores de la salud. Es decir que ampliamos el espectro”, explica Cherro.

Transmitir valores y cultura

El objetivo fundamental de la asociación es “transmitir cultura”, explica Cherro, pero les preocupa también la formación de los estudiantes de Medicina. “Queremos transmitirles valores humanísticos, porque consideramos que el humanismo es muy importante en la medicina. Y no siempre los médicos actúan como a muchos de nosotros nos gusta que actúen, porque el sistema actual tiende a deformar objetivos que deben ser importantes en la vida del médico”.

Es decir que, de alguna manera, la actividad artística promovida por Sumart apunta a mejorar el vínculo médico-paciente. “Las conclusiones de todos los trabajos que se han hecho sobre el tema es que cultivar algún arte no solo te hace mejor médico, sino mejor persona”.

Miguel Cherro recuerda que en su “época” decir que tenía una vocación artística le daba “un poco de vergüenza”: “A mí me costó decir que estaba en el teatro, hasta que fui descubriendo que una hacía ballet, que otro actuaba en un conjunto, otro era pianista. Y entonces fuimos de alguna manera, entre los que compartíamos una vocación, fortaleciéndonos a nosotros mismos”.

El psiquiatra infantil hizo la carrera al tiempo que era integrante activo del Teatro El Galpón. Allí estuvo 10 años, del 54 al 64. Actuó en espectáculos de títeres para niños e hizo también Juan el zorro, La isla del tesoro y El retablillo de don Cristóbal, pero lo que más le interesaba era dirigir. La primera vez que lo hizo fue con Júver Salcedo en una obra infantil. “Fue una época muy productiva”, asegura.

Eso fue hasta que el trabajo en medicina, las guardias y la ausencia de horarios establecidos le hicieron imposible seguir asumiendo el compromiso del teatro: “Nos exigía por lo menos cuatro horas diarias, de ocho a 12 de la noche, a veces más. Es muy exigente la tarea activa del teatro, entonces ahí dejé”. Volvió para trabajos puntuales, pero no retomó con periodicidad hasta la creación de Sumes.

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La organización y los proyectos

La comisión directiva se reúne cada 15 días. Son reuniones administrativas y para planificar las actividades culturales, desde la presentación de un libro de alguno de los miembros hasta una obra de teatro, una muestra de arte o alguna charla­. “Han venido personas muy conocidas. Gente con valores que a nosotros nos interesan y nos dejan un contenido”, cuenta Cherro.

Desde Sumart han estado en Tacuarembó, Florida y recientemente en Rivera; la idea es llegar a todo el país. “Convocamos médicos y no médicos también, porque nuestro interés es conformar acercamientos. En los encuentros se leen cuentos, se leen poesías, hay a veces actuaciones, hay exposiciones de cuadros, de obras de arte, danza”.

También han publicado varios libros colectivos con obras de distintos autores médicos, y hay novelas colectivas en las que cada uno escribió una parte.

Sumart se conecta, a su vez, con sociedades similares de otros países. “Hay países que desde hace años tienen sociedades médicas. Ahora, por ejemplo, gran parte del grupo nuestro se va a Recife, donde los brasileños hacen otro congreso”.

Los espectáculos suelen financiarse con lo recaudado de las cuotas que abonan los socios, aunque a veces aportan un dinero extra para pagar, por ejemplo, el alquiler de una sala de teatro, si se trata de una obra. “Cubriendo el espectáculo, no hay ningún interés en ganar”, explica Cherro.

Directivos y artistas

Cada dos años, Sumart renueva la comisión directiva: “Somos partidarios de la renovación, de darle lugar a la gente más joven, porque la mayoría de nosotros somos muy muy veteranos”, dice Cherro, de 91 años, que, si bien en este momento no está en la comisión directiva, fue presidente.

Actualmente la comisión tiene siete miembros, entre los que se busca que estén representadas las distintas ramas artísticas, desde escritura —ya sea poesía, novela, narrativa, testimonios—, fotografía —clásica, digital—, artes plásticas —pintura al óleo, acrílico, texturados—, cerámica, trabajos en madera y música.

Patricia Destro es una de las integrantes de la comisión directiva. Además de ser pediatra, canta y toca el bajo eléctrico y la guitarra. De hecho, tiene una banda —por fuera de la asociación, pero que ya se ha integrado— con la que actuaron en un espectáculo en la sala Vaz Ferreira en el marco de un congreso que organizó Sumart. Esa actuación —en la que, entre otros médicos artistas, participó una anestesista que hace danza contemporánea— fue el puntapié inicial para Los cosos de al’lao.

Sobre el estreno

Miguel Cherro es el autor y director de la obra musical Los cosos de al’lao, pero el equipo se compone en total de 16 personas. La idea provino del tango Los cosos de al’lao: “Siempre me interesó por el contenido del tema y el planteo”, cuenta Cherro. “Es una piba que no tenía 15 primaveras, como dice el tango, y que un día se fue de su casa porque quedó embarazada y vuelve al tiempo con un bebé”.

La escritura le salió con “una rapidez vertiginosa”, dice el autor sobre el proceso. “Por supuesto que cuando uno escribe algo siempre se nutre de algún recuerdo o algún acontecimiento deformado o hilvanado con otro”, dice Cherro.

Destro, que cursó Medicina con una puñado de estudiantes que resultaron grandes músicos —entre sus compañeros de generación están Gabriel Peluffo y Jorge­ Drexler— es una de las narradoras en la obra, junto con otro colega, Gabriel Rossi, y la exministra de Salud Pública María Julia Muñoz. “Los tres presentamos y relatamos lo que no se actúa”, cuenta. “El relato lo hace alguien que está hablando de los cosos de al’lao, de los vecinos”, explica a su vez Cherro.

Destro, que también es parte de la banda cantando tangos, cuenta que se divierten “como locos”. Los ensayos son casi una fiesta con amigos, siempre hay comida y mucha risa.

Los cosos de al’lao se estrena este jueves 31 y va hasta el sábado 2 de noviembre, a las 21 horas, en el Teatro Stella. El precio de las entradas es de 300 pesos y están a la venta por RedTickets.

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