La reforma propuesta en la Rendición de Cuentas llega mientras el negocio tradicional continúa achicándose. En 2025 los envíos postales totales permanecieron prácticamente estables en 38,8 millones, pero cambió con fuerza su composición: las cartas nacionales bajaron de 32,4 millones en 2024 a 27,2 millones, mientras los paquetes nacionales aumentaron de 6,9 millones a 10,6 millones, según estadísticas publicadas hace pocos días por la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (Ursec).
La infraestructura de la ANC, según Bonfrisco, no acompañó ese cambio. “Hace un año agarré un muerto que tenía una logística y unas instalaciones que eran pensadas solo para meter carta”, afirmó.
A su juicio, la inversión debe orientarse a adaptar las plantas y las oficinas. “Voy a invertir en locales, pero en locales que me permitan manejar logística, no en locales que me permitan manejar 100 cartitas y dos paquetes. Esa es la transformación”, sostuvo.
Más que repartir
La principal apuesta del cambio no consiste solo en transportar más paquetes, sino en participar en todas las etapas anteriores a la entrega. “Uno asocia logística solamente con transporte y distribución de paquetes. Cuando hablamos de logística integral, estamos hablando desde el proceso de compra o importación hasta la última milla”, explicó el presidente del correo estatal.
El servicio podría incluir la recepción de mercadería directamente desde los proveedores, su almacenamiento, la selección de productos, el armado de pedidos —las tareas conocidas como picking y packing—, la distribución y los trámites ante la Dirección Nacional de Aduanas (DNA). En ese sentido, Bonfrisco informó: “Vamos a hablar también de cómo nosotros acompañamos el proceso de importación, el proceso de todo lo que es la tramitación a Aduana, que no es tan fácil, pero también incurrir en ese tipo de negocio que para nosotros es importante”.
En el modelo que describe el jerarca, una institución ya no entregaría al Correo Uruguayo una caja cerrada para que la traslade. El organismo podría recibir los insumos, almacenarlos y preparar por separado los pedidos.
Camionetas de la Administración Nacional de Correos.
Puso como ejemplo el abastecimiento de medicamentos. En lugar de recibir una caja ya armada para una policlínica, el correo público seleccionaría las cantidades solicitadas, prepararía el pedido y luego lo distribuiría. Para esa actividad, señaló, cuenta con químicos, ingenieros y un área especializada en productos farmacéuticos. Bajo ese modelo, el organismo estatal es el que tendrá que “armar la cajita”.
Bonfrisco considera que la ANC puede “liderar algunos aspectos del mercado”, sobre todo en la recepción de proveedores, el manejo de mercadería y la preparación de pedidos. La apuesta es a que las instituciones públicas dejen de contratar por separado servicios que Correo Uruguayo podría centralizar utilizando sus instalaciones, sus vehículos y la red territorial. El sentido sería el siguiente: “El Estado se aprovecha de no tener que salir a contratar privados para hacer algo que el Estado mismo le puede brindar”.
La reconversión también afecta a los funcionarios. El jerarca dijo que existe un acuerdo con el sindicato para avanzar hacia nuevas tareas logísticas y que la caída de la correspondencia está reduciendo las partidas por productividad asociadas a esa actividad. “A medida que bajan las cartas, cobran menos productividad, o sea, vos tenés que sustituir lo de las cartas por otras cosas”, señaló.
Papeles bajo custodia
La ampliación de competencias prevista permitirá también al correo estatal ingresar al negocio de la gestión documental. El plan no se limita a escanear papeles: comprende transportarlos, digitalizarlos, conservarlos y administrar su custodia. “Cuando nos referimos a digitalización, uno puede entender que tiene una instancia de escanear diferentes tipos de documentación. Pero no solo queremos hacer esa parte”, afirmó.
Entre las actividades que analiza el organismo está la gestión integral de historias clínicas. “En eso nosotros vemos el transporte, la digitalización y el resguardo incluso”, señaló. Según explicó, existen instituciones que no cuentan con espacios adecuados o mantienen sus archivos sin un sistema uniforme de clasificación y conservación.
“Esto no es que uno resguarde documentación así como quien resguarda en la biblioteca de la casa”, dijo. Para preparar el servicio, Correo Uruguayo trabaja con archivólogos y otros profesionales especializados.
Bonfrisco mencionó como antecedente la participación del correo argentino en la gestión y la digitalización de historias laborales de la Administración Nacional de la Seguridad Social. “Esa sería una de las líneas de negocio que queremos aperturar acá”, sostuvo.
Temu, todavía en espera
El principal acuerdo anunciado por la ANC en materia de comercio electrónico continúa sin concretarse.
En mayo, Bonfrisco había dicho que el convenio con la plataforma de comercio electrónico china Temu estaría operativo alrededor de un mes después y que la capacidad instalada del organismo alcanzaba los 6.000 paquetes diarios, frente a unos 10.000 que ingresaban entonces al mercado.
Consultado ahora por Búsqueda, confirmó que el contrato sigue sin firmarse debido a diferencias en sus condiciones. “Nosotros tenemos muchas variables que son determinantes al celebrar negocios con los diferentes clientes, y una hace a las condiciones de trabajo de nuestro personal, y otra a cómo negociamos desde una visión simétrica de las partes”, señaló. “Hoy no estamos en condiciones de firmar acuerdos que puedan perjudicar las finanzas de la empresa” estatal, agregó.
En los últimos años, Temu se transformó en el principal canal del régimen de compras por encomienda con franquicia aduanera, modificado hace pocos meses ante quejas del comercio tradicional.
Bonfrisco comentó que distribuir paquetes de Temu puede ser un buen negocio, pero que las penalizaciones contractuales planteadas por la plataforma china podrían absorber la ganancia. “El negocio de Temu es rentable. Paga muy bien”, afirmó, y agregó: “Lo que pasa es que te está poniendo multas que a la larga” lo terminan haciendo “no rentable”.
La ANC también debió adaptar contratos internacionales elaborados bajo reglas de derecho privado. Aunque las conversaciones continúan, la empresa estatal no está dispuesta a firmar en las condiciones propuestas al inicio.
La situación resume parte de su desafío: necesita conquistar el negocio que está sustituyendo las cartas, pero sin asumir obligaciones que agraven las dificultades financieras que pretende resolver.
Competencia sin control
Bonfrisco también volvió a cuestionar la fiscalización del mercado postal. La Ley 19.009 establece que los operadores deben aportar un canon en función de la cantidad de envíos que realizan, destinado en parte a financiar el servicio postal universal.
El presidente de la ANC sostiene que el Estado no controla lo suficiente el volumen que distribuyen las empresas y que, si un operador declara menos paquetes de los que efectivamente procesa, también paga un canon inferior.
Propuso que la fiscalización no quede exclusivamente en manos de la Ursec y que se realicen controles cruzados con la Dirección General Impositiva, el Ministerio de Trabajo y la DNA.
El jerarca cuestionó que al Correo Uruguayo se le exija reducir la asistencia financiera que recibe de Rentas Generales y competir en un mercado cuyos controles laborales, tributarios y regulatorios considera insuficientes. “Me están diciendo que me subsidian, pero ¿cómo voy a competir contra eso si no controlás al que me está matando?”, planteó.
El artículo 192 del proyecto de Rendición de Cuentas le da a la ANC la posibilidad de ingresar en nuevos mercados. Pero deberá hacerlo con una infraestructura todavía adaptada a las cartas, una costosa obligación de cobertura territorial y trabajadores que necesitan asumir nuevas funciones. Bonfrisco insiste en que el cambio ya no puede postergarse: “La transformación logística es hasta por necesidad”.