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La lectura de que el gobierno tocó fondo en cuanto a su aprobación popular se está instalando en muchos actores, tanto del Poder Ejecutivo como del Frente Amplio. La fuerza política también es víctima de esta baja aprobación y, aunque todavía faltan tres años para las elecciones, las encuestas reflejan un deterioro en su intención de voto, según los estudios que manejan dirigentes. Qué llevó a estos indicadores de desaprobación en tan solo 18 meses de gestión es algo debatido dentro del oficialismo, pero por lo pronto la coalición de izquierdas, con su presidente Fernando Pereira a la cabeza, comenzó a tomar cartas en el asunto.
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En las últimas semanas jerarcas del gobierno y dirigentes frenteamplistas recibieron los resultados de una encuesta de Equipos Consultores con distintos indicadores de evaluación del gobierno. Uno de los datos que preocupó a la dirigencia es que la izquierda tiene una intención de voto de 28%, unos puntos por debajo del Partido Nacional, dijeron a Búsqueda fuentes del oficialismo. El director de Opinión Pública de Equipos, Ignacio Zuasnabar, transmitió en las presentaciones que era un “dato de contexto” y es demasiado pronto en el período como para tener una foto clara.
Si bien todas las fuentes que accedieron a la medición dijeron que es un dato a “tomar con pinzas”, dado que tiene notorias salvedades —como, por ejemplo, que todavía no se sabe quién sería el candidato del oficialismo, a diferencia de lo que ocurre con los blancos—, el número abonó a la preocupación que existe en el Frente Amplio. Es la cifra más baja de los últimos siete años, solo por debajo de una medición de Opción Consultores en junio de 2019, que le atribuía a la izquierda 27% en la previa de las internas de ese año. Hace cinco años, en 2021, Equipos marcaba al Frente con una “simpatía política” de 38%, y hace 10, en 2016, de 33%.
El oficialismo sintió otro golpe con una encuesta de Factum, que mostró preferencias un poco mejores para la izquierda pero igualmente magras en comparación con lo que suele ser su rendimiento electoral. El Frente marca en ese estudio en torno al 31%, con los blancos cerca de cuatro puntos porcentuales por debajo y los colorados con una preferencia de entre 8% y 10%, reconstruyó Búsqueda. La diferencia entre el Frente y los partidos de la coalición en conjunto es de cinco puntos porcentuales. En ambos casos, las fuentes especificaron que no se trata de encuestas de intención de voto, sino de preferencia partidaria.
Pereira dejó en claro el sábado 1, tras una reunión de la Mesa de la Agrupación Nacional de Gobierno, que era necesario coordinar una “estrategia común de largo plazo” y que existían “problemas de gestión política” para que los “avances” del Poder Ejecutivo finalmente “lleguen al resto de la sociedad”. También sostuvo que un problema específico del Frente Amplio era “no transmitir adecuadamente, es decir, no hacer una buena gestión política de la cantidad de cosas” que están “cambiando en el Uruguay”.
En la interna oficialista entienden que no es solo un problema de comunicación. Un pequeño grupo de dirigentes de la fuerza política, con Pereira a la cabeza, ha comenzado a coordinar prioridades y estrategias con el Poder Ejecutivo, de forma de mejorar la comunicación interna entre el gobierno nacional y el Frente Amplio, además de intentar evitar “errores no forzados”, dijeron los informantes. Esos encuentros los encabeza el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, junto con Pereira, y suelen tener representantes de los sectores políticos que tienen presencia en el gabinete de Orsi: el Movimiento de Participación Popular, el Partido Comunista, Seregnistas, la Vertiente Artiguista, El Abrazo y el Partido Socialista. La única excepción es La Amplia, el sector encabezado por Carolina Cosse, que aún no ha ingresado formalmente al Frente Amplio.
Según dijeron informantes de la izquierda, se trata de un espacio para hablar sobre algunos temas delicados, en contraposición a lo que ocurre con la Mesa Política.
La relación entre el gobierno y la fuerza política ha tenido momentos de tensión en los últimos meses, especialmente debido a los posicionamientos del gobierno en temas de relaciones internacionales. El sábado, tras la reunión de la Mesa de la Agrupación de Gobierno, Pereira cuestionó la posibilidad de que Uruguay reciba cubanos deportados desde Estados Unidos, como dio a conocer The New York Times el miércoles 29 de julio. “Claramente Trump utiliza una política que es deplorable, que es encarcelar gente sin haber cometido ningún delito solo por el hecho de estar viviendo en Estados Unidos y luego la quiere trasladar a otros países. Esa política no debería ser compartida por nadie”, sostuvo.
Es una de las primeras ocasiones en las que el presidente del Frente Amplio sale de manera tan directa a marcar sus discrepancias, subrayó un dirigente oficialista.