El zapallito es noble, está presente todo el año y solo necesita una buena cocción para demostrar lo delicioso que puede ser. Esta crema es la prueba: suave, fresca y llena de sabor cuando la combinamos con hierbas, limón y un poco de ricota.
Esta crema de zapallitos y ricota con puerros confitados, combinada con hierbas y limón, es ideal para el verano
El zapallito es noble, está presente todo el año y solo necesita una buena cocción para demostrar lo delicioso que puede ser. Esta crema es la prueba: suave, fresca y llena de sabor cuando la combinamos con hierbas, limón y un poco de ricota.
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3 zapallitos
1 cebolla blanca
200 g de ricota
Aceite de oliva
Sal
Pimienta
Orégano seco
Tomillo
Ralladura de limón
Jugo de limón
Un puñado de albahaca
Un puñado de perejil (o la hierba que tengas)
2 puerros (parte blanca)
Aceite de oliva
1 hoja de laurel
Sal
Cortamos los zapallitos en cuartos y la cebolla en gajos. Condimentamos con sal, pimienta, orégano seco, un toque de tomillo y aceite de oliva. Llevamos a horno fuerte en una placa hasta que estén bien dorados. Dejamos enfriar completamente.
Una vez fríos, los procesamos hasta obtener una pasta espesa. En la misma procesadora agregamos la ricota, mucha ralladura de limón, un poco de jugo de limón, la albahaca, el perejil y un chorrito de aceite de oliva. Procesamos hasta que quede bien homogéneo, cremoso y verde.
Para los puerros confitados, cortamos la parte blanca en arandelas de 1–1,5 cm. Los lavamos bien, los acomodamos en una placa, agregamos la hoja de laurel, cubrimos con aceite de oliva y los llevamos al horno a temperatura baja-media hasta que estén tiernos y ligeramente dorados en los bordes.
Servimos la crema en un plato y por encima distribuimos los puerros confitados junto con un poco de su aceite.