• Cotizaciones
    jueves 03 de septiembre de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El sistema político empieza a mirar el baby fútbol como una de las principales redes de contención social

    El gobierno central y la Intendencia de Montevideo destinaron recursos para iluminar y mejorar infraestructura en las canchas de todo Uruguay; el senador blanco Martín Lema plantea “trabas burocráticas” e “inseguridad” y reclama saber en qué etapa de ejecución están los proyectos

    En uno de los carteles del portón de entrada al campo de deportes de la Naranja Mecánica, un club de baby fútbol en el barrio Las Torres, se puede leer: “¡Pare! ¿Dejó sus problemas en su casa? Pase, solo aliente”. Toda una declaración de principios. Ese lugar tiene que funcionar como un refugio. Una sana válvula de escape para madres y padres que encuentran en tiempos de pantalla y alienación un espacio de recreo para sus hijos y para ellos mismos. Un ecosistema que termina siendo más social que deportivo. Mucho menos de competencia que de necesario tejido social.

    Sergio trabaja desde hace más de 30 años en el baby fútbol. Actualmente, integra la directiva y el cuerpo técnico de Parque Guaraní, un club infantil ubicado en Malvín Norte. Durante la charla con Búsqueda enfatizará justamente el carácter social de una tarea que ya conoce de memoria. Ha visto pasar cientos de realidades que acompañaron las distintas épocas. “Ahora lo que tenemos es mucha violencia en la calle. La inseguridad es tremenda. Y estamos cada vez peor”, dice. Pero no se resigna. “Yo digo que no hay que bajar los brazos. Sé que cansa, mirá que a uno lo cansa, pero no hay que bajar los brazos”. Ubicado entre dos asentamientos, el campo de Parque Guaraní es también uno de esos bastiones de resistencia, aunque a veces sufra los embates de la situación delictiva que ocurre fuera de los límites de la cancha. Semanas atrás se escuchaban los zumbidos de las balas de un tiroteo mientras los niños jugaban. Hubo que suspender. Hubo que mandar a los niños para sus casas.

    Acaso como pocas veces antes, el sistema político empezó a mirar con más atención el fútbol infantil, el complejo entramado social que construye y soporta, y los sacrificios personales que implican mantenerlo vivo en los distintos barrios, algunos de contexto muy crítico. A principios de marzo, en su discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea General, el presidente de la República, Yamandú Orsi, sorprendió con su intención de impulsar un plan nacional para iluminar las canchas de baby fútbol en todo Uruguay. Luego, en la Ley de Presupuesto, se asignaron unos $ 24 millones anuales para llevar luces led y conectividad a todas las canchas del país.

    Hay 628 clubes de fútbol infantil que reúnen a unos 70.000 niños en todo el país. Y mientras 100 de esos clubes no tienen campos con luces, en otros 200 se entrena o se juega con iluminación precaria. “Estamos ayudando a que se puedan quedar más tiempo practicando. Y, a su vez, ayudando a que la gente se junte”, dijo Orsi durante la inauguración de la red lumínica en un club de José Pedro Varela, en el departamento de Lavalleja.

    Y a la iniciativa del gobierno central se le sumó otro empuje desde la Intendencia de Montevideo (IM) con el programa Salí Jugando, destinado a la mejora de la infraestructura deportiva y comunitaria del fútbol infantil. Se trata de un proyecto que tuvo su primera edición entre 2015 y 2020 y que luego fue discontinuado. En febrero de este año se anunció una inversión de $ 150 millones incluida en el presupuesto quinquenal. En diálogo con Búsqueda, Claudio Visillac, director de la Asesoría de Desarrollo Municipal y Participación de la IM, dijo que, si se cumple el objetivo, Montevideo pasaría a contar con el 100% de las canchas de baby fútbol con iluminación en este período.

    El senador blanco Martín Lema viene siguiendo de cerca este proyecto. En los últimos meses se ha dedicado a recorrer los clubes de fútbol infantil en distintos barrios de Montevideo. Y en todos recibe planteos para mejorar la seguridad y la infraestructura, asegura a Búsqueda. En estos días, Lema hizo un pedido de acceso a la información pública dirigido a la IM con el objetivo de conocer el estado de situación del programa anunciado en febrero. Entre la información requerida, el senador busca determinar cuántas de las 164 intervenciones dispuestas en clubes de Montevideo han sido efectivamente ejecutadas a la fecha. También solicitó datos sobre el orden de prioridad establecido para su ejecución.

    Lema asume que el baby fútbol es uno de los “principales entramados de contención social” que tienen hoy los uruguayos. “Emociona ver cómo padres, madres, colaboradores, directivos destinan tanto tiempo y afecto para que esos niños tengan oportunidades, mucho más allá de lo deportivo”, señala. Y lamenta que deban “convivir con trabas burocráticas, problemas de seguridad, económicos”. “Ahí nuestro país tiene una red social excepcional para invertir en futuro”, afirma. Y dice que está “a la orden para articular y hacer propuestas” en esta área.

    Lema desplegó un equipo para recorrer los clubes de baby fútbol de todo Montevideo. En una de esas visitas fue que pudieron comprobar in situ, en plena recorrida, la inseguridad que campea en algunos de ellos, por ejemplo, cuando el tiroteo en el parque Guaraní, de Malvín Norte.

    Terapia en la cancha

    “Vos mandámelo que hacemos terapia en la cancha”, les suele decir Sergio, el directivo de Parque Guaraní, a las madres que empiezan a flaquear en sus intentos de mantener a sus hijos en una actividad recreativa y social en un contexto difícil. Hay muchas historias para contar. “Yo les enseño a los técnicos nuevos que uno tiene que saber la realidad de la casa del niño. No es por chusma. Las madres me llaman para decirme: ‘Mirá, Sergio, el nene tiene problemas en la escuela, lo voy a sacar del baby fútbol’. Y yo les digo: ‘No, al contrario, lo vas a poner peor si lo sacás; tenés que demostrarle que el baby fútbol es un premio al portarse bien’”.

    “No es culpa de los chiquilines, es culpa de todo lo que está pasando, lo que estamos viviendo en la calle y en los hogares”, lamenta Sergio.

    En Uruguay, el baby fútbol llega hasta los 13 años. Hace un tiempo, Sergio se “improvisó” una sub-15 para poder estirar la contención social que da el deporte y rescatar a un solo niño. “Yo iba y sacaba durante casi cuatro años a un niño de una boca de drogas para llevarlo los martes, jueves y domingos a las prácticas y los partidos. Los vecinos me decían que estaba loco, que por qué me metía”. Él les respondía: “Yo voy a buscar al niño, lo voy a rescatar y lo voy a sacar de ahí. Yo sé que después no voy a poder seguir con él, pero por lo menos estos cuatro o cinco años lo voy a tratar de sacar”, recuerda.

    Un día ese niño apareció con un problema: “‘¿Sabés que la policía se llevó a mamá? Va a estar presa 60 días’. Y vos ibas el martes y él decía: ‘Sergio, quedan 58 días para que mamá esté suelta’. Ibas el jueves y seguía contando los días. Entonces, vos decís: ‘¿Tenés que dejar de lado a un niño que está pasando por eso?’. No podés”.

    En Parque Guaraní juegan entre 100 y 120 niños en las distintas categorías. Sergio a veces va a reuniones con los clubes de otros barrios y se sorprende cuando sus dirigentes empiezan a enumerar los problemas que tienen: la basura, el sistema de transporte. “Yo vengo a hablar de la inseguridad de mis niños”, responde. Pero Sergio resiste y agradece que haya una preocupación mediática y política por el fútbol infantil mientras también pide que las empresas entiendan el rol social que cumplen en los barrios. “Cuando comienza el año, podés ver en todos los clubes que dicen ‘se cita a aspirantes’. Y yo digo: ‘Error, Parque Guaraní cita a niños’. Acá no hay aspirantes. Se recibe a todos”.