Foto: Santiago Mazzarovich/adhocFotos

Manini, el general elegido por los tupamaros, se convirtió en un caudillo con respaldo electoral fuerte que crece de la decepción

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Nº2030 - al de Julio de 2019
escribe Sergio Israel

Guido Manini Ríos, rara avis, salió del Liceo Francés a la Escuela Militar, se hizo paracaidista e integró la Legión Tenientes de Artigas. En 2000, cuando su carrera de oficial estaba en pleno desarrollo, después de haber actuado como observador de Naciones Unidas en Irak e Irán, obtuvo la licenciatura en Historia en la Universidad Católica, donde fue alumno, entre otros, de Alberto Methol Ferré, un influyente pensador herrerista que había participado en la fundación del Frente Amplio, que fue cercano a su presidente, el general Liber Seregni, de quien luego se alejó, pero que, al final de su vida, entre dos candidatos de cuño herrerista, Luis Alberto Lacalle Herrera y José Mujica, optó por el tupamaro.

Además de una vocación común de patria grande latinoamericana y catolicismo, profesor y alumno tenían también un parentesco a través de Beatriz Methol, la esposa de Hugo Manini, uno de los hermanos de Guido, productor arrocero, expresidente de la derechista Juventud Uruguaya de Pie (JUP), adherente al Frente Amplio luego de la crisis de 2002 y actual redactor responsable del semanario La Mañana, de tradición colorada riverista.

Este perfil asaz singular de Manini, el excomandante en jefe del Ejército designado por el entonces ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro, explica en parte la sorpresa que mostraron las elecciones internas del pasado 30 de junio, cuando el recién fundado partido Cabildo Abierto se convirtió en la cuarta fuerza política.

Manini Ríos
Guido Manini Ríos militar en la Plaza Independencia de Montevideo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

La familia militar

Aunque las autoridades de Cabildo Abierto son civiles, el equipo más cercano al candidato está compuesto por cuatro oficiales del Ejército de su confianza: los coroneles Francisco Benedito, Raúl Lozano y Rivera Elgue y el teniente coronel Eduardo Radaelli.

Benedito sirvió junto a Manini en el exterior, trabajó en varias misiones de paz y tiene un fuerte liderazgo entre los Tenientes de Artigas. Elgue estuvo en la primera línea en la batalla contra el gobierno por la reforma del sistema de seguridad social militar, que fue el fermento de una candidatura castrense, por la decepción también con blancos y colorados; mientras que Lozano y Radaelli, amigos y cercanos en edad al excomandante, tienen vasta experiencia en inteligencia militar y están a cargo de la organización interna.  

Los civiles que actúan al frente del partido, al menos hasta la convención prevista para la segunda quincena de agosto, son el escribano de origen blanco Guillermo Domenech, la comerciante Araceli Desiderio y el periodista Marcos Methol.

El hijo de Methol Ferré, también secretario de redacción de La Mañana, dejará la militancia activa aunque seguirá en el nuevo partido y hasta ahora es el único de los dirigentes que antes militó en el Frente Amplio.

Methol se sumó a la candidatura de Mujica en 2009 en el Espacio 609 y luego fue encargado de Relaciones Internacionales de Compromiso Frenteamplista, el sector liderado por el exvicepresidente Raúl Sendic hasta 2018.

Para el ministro de Defensa, José Bayardi, además de los errores cometidos por el Frente Amplio en su política hacia las Fuerzas Armadas y el poco frecuente liderazgo de Manini, este pudo haber sido ayudado por algunos oficiales, que habrían empujado a votar al personal subalterno en las internas no obligatorias.

“Yo voy a dejar que haga la campaña y vea qué suerte tiene” había dicho Bayardi a Búsqueda (N° 2.017) respecto a la posibilidad de una nueva sanción a Manini por sus declaraciones muy críticas sobre el presidente Tabaré Vázquez. Bayardi asumió el cargo en medio de una fuerte crisis en reemplazo del fallecido Jorge Menéndez, al que el presidente pidió la renuncia poco antes de su muerte.

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Guido Manini Ríos candidato durante su discurso en la inauguración de la sede central. Foto: Fernando Pena/ adhocFOTOS

Investigación en Artigas y Canelones

“Todas las sociedades tienen sectores conservadores y en algunos casos más o menos reaccionarios, de acuerdo a su evolución política y cultural, y a sus procesos históricos. Así que siempre hay espacio más o menos grande para que sectores conservadores y eventualmente reaccionarios se expresen en un espectro político e ideológico de derecha o de ultraderecha”, opinó Bayardi, y advirtió que hay “sectores de la sociedad volcados ideológicamente a la derecha o la ultraderecha, que estuvieron contenidos en términos históricos dentro de los partidos fundacionales (blancos y colorados), y que en las internas del 30 de junio canalizaron ese voto en la figura del general Manini”.

Sin embargo, precisó que ese electorado no solo refiere a estamentos o espacios militares. “No podemos decir que los sectores ideológicos de derecha o ultraderecha pertenecen al estamento militar. Estos son parte de nuestra sociedad, como también se ve hoy en sociedades europeas, donde también se expresan mediante el voto”, aclaró.

“No hay que estigmatizar a quienes provienen del estamento militar”, dijo. Por lo que sería “un error” pensar que esos sectores de derecha o ultraderecha solamente se nutren del estamento militar.

Consultado por Búsqueda, el ministro dijo haber recibido denuncias de “presiones” de jefes al personal subalterno en los departamentos de Artigas y Canelones, entre otros, para que votaran a Cabildo Abierto.

La responsabilidad civil de haber dejado crecer el liderazgo político de un comandante en jefe es incuestionable, según Bayardi. “No tengo dudas. Hay una clara responsabilidad civil. No hay duda”.

Consultado esta semana por Búsqueda, el ministro dijo haber recibido denuncias de “presiones” de jefes al personal subalterno en los departamentos de Artigas y Canelones, entre otros, para que votaran a Cabildo Abierto.

“Recibimos denuncias concretas de circuitos concretos de Canelones y de Artigas en los que los custodias solicitaron a la mesa la constancia mediante el registro del acta, porque tendrían que presentarle a su jefe una prueba del voto”, afirmó Bayardi.

Cabildo Abierto, el partido que encabeza Manini, obtuvo el 13% de los votos observados, entre los que están los militares que custodian las urnas. Fue el sector que creció más gracias al conteo de esos votos.

El coronel Elgue, coordinador de la campaña del nuevo partido, dijo a Búsqueda que “el ministro debe estar mal informado, porque es habitual que como durante las elecciones las tropas están acuarteladas se exija una constancia al personal que pide permiso para salir a votar, pero no tiene sentido que se les pida a los custodias”.

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Guido Manini Ríos en la sede de la Fiscalia General de la Nación en Ciudad Vieja de Montevideo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

 El primer candidato

Para el politólogo e historiador Gerardo Caetano, Manini “es el primer caudillo militar después del (teniente general Hugo) Medina” y fue “el primer candidato que comenzó a hacer campaña” porque lo hizo mientras aún estaba en su cargo de comandante en jefe.

Para Caetano, el candidato de Cabildo Abierto mantuvo en su cargo anterior “un discurso agresivo”, tiene “una adhesión democrática confusa” y también “es el producto del fracaso de las políticas militares de los dos últimos gobiernos del Frente”.

Aunque algunos de los militares que se enfrentaron a los tupamaros como los coroneles Luis Agosto y Arquímedes Cabrera permanecen el Partido Nacional, igual que generales como Hebert Fígoli (blanco) y José Bonilla (colorado), Manini ha logrado un éxito mayor precisamente luego de una alianza con dirigentes tupamaros como Mujica, Lucía Topolansky y Fernández Huidobro con quienes antes los militares se enfrentaron con las armas.

Para Caetano, el candidato de Cabildo Abierto mantuvo en su cargo anterior “un discurso agresivo”, tiene “una adhesión democrática confusa” y también “es el producto del fracaso de las políticas militares de los dos últimos gobiernos del Frente”.

En ese contexto, la vicepresidenta Topolansky y el intendente de Canelones, Yamandú Orsi, que pertenece a otra generación y también tuvo un buen vínculo con Manini, salieron a tomar distancia de la comparación del excomandante con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que hizo la candidata oficialista a la vicepresidencia Graciela Villar.

Caetano, sin embargo, tomó con cautela la aplicación “en la época de la inteligencia artificial y de la big data” del fervor artiguista del movimiento encabezado por Manini sin exponer un programa, aunque el nuevo partido anunció que casi está pronto y que lo presentará en breve.

El historiador calificó su pensamiento de “autoritario y personalista” y se preguntó cuál es la posición de Manini ante la democracia, ya que  —a diferencia de Seregni— no tomó distancia del período en el cual el Ejército se apartó de la Constitución, entre 1973 y 1985. El martes 23, durante el acto de adhesión del expachequista Jorge Azar a Cabildo Abierto, se destacó precisamente el don de mando que caracteriza a Manini.

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