¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

Adiós a la globalización del gusto

¿Por qué las casas de todo el mundo se parece entre sí? ¿Qué ha pasado con la personalidad de los espacios y de quienes los habitan?

Editora Jefa de Galería

Me encontraba buscando un alojamiento en Portugal para mi último viaje (el mismo que me tuvo ausente de estas páginas algunas semanas) y observé que los interiores no me decían nada del destino adonde estaba yendo. No me transmitían un estado de ánimo, un gusto particular.

Cuando uno viaja quiere sumergirse en la cultura local y respirar desde el desayuno el aire del lugar; pienso en una cabaña en una playa de Brasil, una posada en México, una casita en el Mediterráneo. Pero los resultados que tiraban Airbnb o Booking podían estar en cualquier parte del mundo. Eran espacios neutros, homogéneos, que no hablaban el mismo idioma del punto en el planeta donde se encontraban.

Recordé entonces una publicación que había visto en redes (a veces aparecen cosas útiles) de una chica con acento francés hablando en español que explicaba el concepto de la globalización del gusto y se preguntaba: “¿por qué un piso en Granada se parece a un piso en Bruselas o en Santiago?”.

Ella es Chloé Meulewaeter, graduada en Psicología, máster en Psicología Social y experta en interiorismo emocional, conocida como la Hogarista. En su reel Chloé da tres razones que explican­ la globalización del gusto. La primera es que los algoritmos crean consenso estético: Pinterest e Instagram no reflejan la diversidad estética que existe en el mundo, sino que la comprimen; lo que recibe más me gusta se amplifica, lo que les gusta a pocos desaparece. El resultado es que todos vamos adoptando el mismo estilo y creemos que lo estamos eligiendo libremente, pero en realidad no hacemos otra cosa que mirar en un catálogo bastante acotado.

Los algoritmos crean consenso estético: Pinterest e Instagram no reflejan la diversidad estética que existe en el mundo, sino que la comprimen Los algoritmos crean consenso estético: Pinterest e Instagram no reflejan la diversidad estética que existe en el mundo, sino que la comprimen

La segunda explicación que da esta experta es el efecto Airbnb. “Los apartamentos turísticos de todo el mundo han convergido hacia una estética idéntica: limpia, neutra, inofensiva. Y esa estética ha migrado a nuestras casas. La hemos visto tantas veces que la hemos normalizado como lo que ‘queda bien’”, aclara.

Y la tercera explicación de la globalización del gusto es la fast deco. Todo comenzó con la reconocida tienda de decoración de origen sueco Ikea, luego se sumaron H&M, Zara y otras tiendas multinacionales. “Los acabados efecto mármol, efecto madera, efecto lino, el sofá chaise longue y la isla de cocina, que son soluciones técnicas a problemas reales —pisos pequeños, vida orientada al uso interior— que la industria convirtió en estética dominante”, dice Chloé para describir que las casas de todo el mundo se parecen entre sí, y agrega una interpretación sociológica: cuando un gusto se masifica y pierde su poder de distinción, las clases privilegiadas lo abandonan y se desplazan hacia algo nuevo, como ocurrió con el minimalismo nórdico. Cuando la clase media lo adoptó a través de la fast deco, las élites se fueron a otra parte: a los materiales nobles que no tienen versión “efecto”, la artesanía, la singularidad. Como muchas veces sucede con el proceso de democratización, al uniformizar se termina destruyendo el valor real.

Entonces, la reacción a todo esto es una búsqueda hacia lo único, lo irrepetible, lo que no puede comprarse en grandes superficies. Claro, para conseguirlo se necesita criterio, tiempo, mirada, y no todos lo tienen. Sin embargo, lo importante es empezar a hacer el gesto de salir del movimiento de ir detrás de las tendencias y preguntarnos por lo que realmente nos gusta o nos hace sentir bien.

Desde que entendí esto empecé a mirar mi casa con otros ojos. Descubrí (casi con sorpresa) que en algunos rincones estaba replicando lo que veía en otros lados porque “queda bien”, pero que no tenía mucho que ver conmigo. Ahora estoy en un proceso de personalización de mi hogar, de encontrar los elementos que hablan de mí y que me hablan a mí.

Este número especial de interiorismo es una invitación a encontrar esa inspiración para dejar atrás las paredes blancas, los muebles neutros y el beige, y que nuestras casas vuelvan a contar quiénes somos.