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Lo irónico es que hoy gobiernan Venezuela los mismos pero sin Maduro; ahí está como presidenta la que era su vice, Delcy Rodríguez, y también el combativo Diosdado Cabello y tantos otros
La caída del muro de Berlín se produjo en la noche del 9 de noviembre de 1989 y puso fin a toda una época. Ese muro, que había sido levantado en agosto de 1961, dividía a la Alemania Occidental de la Oriental, que pertenecía al bloque comunista de Europa. Con él cayó la parte más importante de la “cortina de hierro”, lo que facilitó el colapso de los regímenes comunistas en Europa Oriental y abrió el camino para el fin de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), poniendo de esa manera un punto final a ese enfrentamiento entre capitalistas y comunistas que marcó toda la segunda mitad del siglo XX, conocido como Guerra Fría. Y lo más significativo es que todo ese derrumbe del “socialismo real” se dio casi sin un solo tiro. Cayó como si fuera un castillo de naipes, con un efecto en cadena.
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Evidentemente, toda esa estructura comunista que dominaba tantos países desde hacía décadas estaba sostenida con base en la fuerza pero no mediante el apoyo popular. Bastó que algo tan pequeño como un muro se derrumbara para que atrás de él cayeran gobiernos de varios países, que solo seguían por la inercia y el miedo.
Algo similar ocurrió en Venezuela. Porque cuando el 3 de enero de este año fuerzas especiales de Estados Unidos capturaron al expresidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa en Caracas para llevarlos a ser juzgados por un tribunal norteamericano, fue muy poco el revuelo que se generó en ese país caribeño. Se registró alguna protesta, que duró unos días, pero después todo pareció volver a la normalidad.
Muy lejos quedaron aquellos tiempos revolucionarios, en los que Estados Unidos era el principal enemigo y en los que se estaba construyendo la “nueva patria socialista”. El apoyo popular que en un primer momento había tenido Hugo Chávez se fue diluyendo con el transcurso de los años, y Maduro se encargó de terminar de dinamitarlo, hasta transformarlo en una mentira. Casi no le quedaban soldados leales al régimen. Todos miraron para otro lado.
Lo irónico es que hoy gobiernan Venezuela los mismos pero sin Maduro. Ahí está como presidenta la que era su vice, Delcy Rodríguez, y también el combativo Diosdado Cabello y tantos otros. No es que luego del apresamiento de Maduro por parte de Estados Unidos cayó el gobierno y ahora está a cargo de la oposición. Nada de eso pasó.
Y es peor todavía. Resulta que ahora se fueron para el otro lado. El gobierno norteamericano es el principal socio de Venezuela y su presidente, Donald Trump, es el encargado de anunciar desde su despacho en la Casa Blanca lo que va a ocurrir en ese país. La semana pasada, Trump informó que Washington pasará a tener el control mayoritario sobre una quinta parte de las reservas de petróleo venezolano —las mayores del mundo y calculadas en 300.000 millones de barriles— y doblará sus reservas actuales.
“Bajo mi dirección, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en estrecha colaboración con la muy respetada presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y a través de una alianza con el sector privado, han conseguido que Estados Unidos obtenga el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela, sin coste alguno para el contribuyente estadounidense”, escribió Trump en su cuenta de Truth Social.
“Esta transacción histórica más que duplica las reservas de petróleo estadounidenses, aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses a largo plazo, al tiempo que contribuye a que Venezuela siga avanzando hacia un éxito tremendo y una gran prosperidad”, agregó.
En un comunicado paralelo, la presidenta interina venezolana explicó que el acuerdo incluye “el desarrollo de 17 campos estratégicos, con un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo, una inversión de más de 100.000 millones de dólares y más de 209.000 millones de dólares en tributos para el Estado”.
Cambia, todo cambia. Y demasiado rápido. De un extremo al otro, sin que volviera a florecer la democracia en el medio.
Bien por el expresidente y líder de la coalición republicana, Luis Lacalle Pou, reclamando por una transición democrática en serio en Venezuela. Bien por el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, que también criticó lo que está ocurriendo en ese país caribeño. Todo el sistema político uruguayo debería pronunciarse. La situación lo amerita.