Timothée Chalamet tiene mucho en común con Marty Mauser, personaje que encarna en Marty supremo, la película que lo llevó a ganar el Globo de Oro y lo posiciona como favorito para ganar el Oscar a Mejor actor.
El actor comparte con el personaje el afán por alcanzar la excelencia y convertirse en el mejor en lo suyo
Timothée Chalamet tiene mucho en común con Marty Mauser, personaje que encarna en Marty supremo, la película que lo llevó a ganar el Globo de Oro y lo posiciona como favorito para ganar el Oscar a Mejor actor.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDirigida por Josh Safdie, la comedia dramática —protagonizada también por Gwyneth Paltrow, quien mantiene un romance en la ficción con el protagonista— está ambientada en los años 50 y sigue a Marty Mauser, un talentoso buscavidas obsesionado con el tenis de mesa, que sueña con ganarse el respeto dentro de un deporte incomprendido y hace lo que está a su alcance en busca de la gloria. Así, el filme explora temáticas como la adicción al triunfo y el síndrome de Peter Pan asociado a la inmadurez emocional, el egoísmo y la conducta narcisista, centrada en los deseos inmediatos.
Tanto el campeón de ping-pong como el actor están guiados por la misma pulsión: alcanzar la excelencia y convertirse en los mejores en lo suyo.
Chalamet no esconde su ambición ni se preocupa por sonar modesto. “Esta es mi mejor actuación”, aseguró en una entrevista con la periodista Margaret Gardiner. “Han pasado siete u ocho años en los que siento que he estado ofreciendo actuaciones realmente comprometidas y de primer nivel. Es importante decirlo en voz alta porque no quiero que la gente de por sentadas la disciplina y la ética de trabajo. Es realmente un trabajo de primer nivel”.
La crítica coincide. La de Chalamet es considerada una interpretación “bestial”, claramente digna del premio Oscar al que está nuevamente nominado.
Alcanzar la excelencia exige sacrificios, y el actor está dispuesto a tomar cada uno de ellos. En este caso, ponerse en la piel del campeón de tenis de mesa requirió de cambios no solo superficiales, sino también de otros que necesitaron de años de trabajo para acercarse espiritualmente al personaje.
Concretamente, el actor lleva preparándose desde 2017, cuando se encaminaba hacia el reconocimiento mundial con Call Me by Your Name, que también lo llevó a estar nominado al Oscar.
Ese año, Chalamet y Safdie se conocieron en una fiesta. El director le comentó sobre la película sobre Mauser que algún día le gustaría rodar, y al actor de 30 años la idea lo cautivó de inmediato.
Fiel a su estilo disciplinado y sumamente comprometido, cuando el proyecto era apenas una idea compartida entre el director y él, Chalamet empezó a entrenar. Primero lo hizo por su cuenta y en silencio. Mientras se preparaba para papeles en Dune, Wonka y otras películas, el actor tomaba clases de ping-pong en un centro abierto las 24 horas en el Bajo Manhattan. Por si fuera poco, transformó su apartamento en una sala de entrenamiento durante la pandemia.
Años después, se puso oficialmente en manos del dúo de entrenadores Diego Schaaf y Wei Wang, quienes se mostraron sorprendidos con el alto nivel de exigencia y compromiso del actor. De entrada, Chalamet quiso dejar atrás lo que había aprendido hasta el momento para enfocarse con los entrenadores en aprender las técnicas de 1950.
“Cada estilo tiene trazos muy distintos, y él lo entendía todo. Incluso cuando lo hacía bien, decía: ‘Hagámoslo de nuevo’. Entendía el deporte lo suficientemente bien como para saber lo difícil que sería un tiro y cómo debería verse”, dijeron los entrenadores a The Hollywood Reporter. También destacaron que sus habilidades en el baile lo ayudaron a comprender cómo debía moverse.
Tal vez Timothée Chalamet no sea un jugador de ping-pong brillante como Mauser. Lo que no se puede negar es que se muestra como si lo fuera. Es que el trabajo de Chalamet en Marty supremo fue extraordinariamente exigente y es doblemente meritorio debido a un particular detalle: se descartó recurrir a un doble.
Schaaf sugirió a Safdie que buscara un doble para hacer frente a algunas de las escenas de mayor precisión técnica. Sin embargo, el director desistió de la idea, ya que fue difícil encontrar a alguien con el físico de Chalamet que jugara de forma profesional.
Según los entrenadores, la falta de dobles fue uno de los aspectos que más afectaron a Chalamet durante el rodaje, ya que se vio obligado a hacer una y otra vez los tiros que fallaron en escenas clave. “John Safdie hizo un excelente trabajo de montaje, así que realmente se siente la tensión”, añadió el entrenador en entrevista con The Hollywood Reporter.