¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

Erika Hoffmann: “El físico cansado es genial para concentrarme, porque tengo una energía que me sobrepasa”

Edad: 51 • Ocupación: Presidenta de Secan y directora de Canal 5 • Señas particulares: es la asadora designada; tuvo a sus tres hijas en tres años; de jubilada piensa abrir una fondita

Editora de Galería

Vive con su familia en su casa de la adolescencia. ¿Hubo algo de aquella vida que haya querido mantener? En realidad, no. Tuve tres hijas en tres años, fue intenso. Tuve endometriosis cuando no se sabía lo que era, demoré tres años en tener a mi primera hija. Me operé y enseguida tuve a las tres. Teníamos dos chiquitas más, del primer matrimonio de mi esposo, que estaban en cuarto y sexto de escuela, entonces necesitábamos una casa que tuviera jardín y no tener que ir a pasear, porque quienes tienen hijos chicos saben lo que es aprontar a todo el mundo para salir de la casa. Cuando nos mudamos, hicimos una reforma con la idea de darle nuestra impronta, que no quedara como mi casa de la infancia. Mantuvimos el jardín y la barbacoa, obra bastante emblemática del segundo esposo de mi mamá, que fue como mi papá. Pero tratamos de sentir que la casa tiene que ser funcional a nosotros, que este es nuestro lugar.

De niña vivía con mucha gente y de adulta llegó a vivir en familia ensamblada. ¿Se siente cómoda rodeada de mucha gente? En la casa de Sarmiento y 21 (de Setiembre) vivíamos cuatro generaciones: mis bisabuelos —vengo de una familia relongeva—, mis abuelos, mi mamá, dos de sus cinco hermanos, mis dos hermanos, una prima y yo. Mi familia materna es grande. Siempre me llevé bien con los grandes y con los más chicos. Hacen un asado y si son todos de 80 la paso bomba, y también la paso rebién con los amigos y amigas de mis hijas. Mi primer emprendimiento fue una empresa de animación de cumpleaños infantiles, cuando tenía 16 años.

Es la asadora designada. ¿Se ganó el título? Me encanta hacer asado. Hago para la familia, para mis amigos y amigos de amigos. Y me queda bien además. Me gusta mucho cocinar. De hecho, tengo una idea de proyecto de retiro de tener una fondita, un lugar donde se coman cosas tradicionales y muy ricas, que te hagan conectar con otros sabores y sea un lugar de reencuentro.

Tiene tres hijas de 14, 15 y 17, ¿ha pensado en cómo hubiese sido criar un varón? Me hubiera gustado tener un varón. Vengo de una familia de muchos varones, entonces tengo una cosa medio varonil de simpleza, me reconozco así porque veo aspectos en mis hijas que son más “de chicas”, que a mí no me pasaron. Yo iba a jugar al fútbol con mis hermanos, heredaba su ropa. Mi mamá se separó, se quedó con nosotros tres y no sobraba nada. No había espacio para decir “esta ropa no me gusta”. Amo tener hijas mujeres. Es muy intenso, y en este momento hay algo de tironeo, porque son adolescentes y cada una necesita encontrar su lugar.

La menopausia me trajo mucho cansancio en un momento en el que necesitaba no sentir cansancio. Ahí tuve un trabajo constante de aceptación de lo que toca. La menopausia me trajo mucho cansancio en un momento en el que necesitaba no sentir cansancio. Ahí tuve un trabajo constante de aceptación de lo que toca.

¿Qué estaba pasando en su vida cuando decidió empezar a correr? Estaba haciendo una maestría en Dirección de Comunicación y trabajando en la gerencia de comunicaciones del Sodre, mis hijas eran chiquitas, estaba muy pasada de rosca y no dormía. Pensé en buscar la sensación de cuando entrenaba —fui jugadora de vóleibol mucho tiempo—, que el cuerpo queda tan agotado que la única señal que le da al cerebro es la de acostarse a dormir. Empecé a plantearme desafíos distintos y corrí dos maratones. El físico cansado para mí es genial para poder concentrarme en lo que quiero hacer, porque tengo una energía que me sobrepasa. Fue también una forma de probar mi cuerpo, de volver a sentirme un ser humano además de mamá. Durante mucho tiempo fui panza, teta, panza, teta. La maratón también me ayudó a saber que, a pesar de que sentís que no podés más, podés más. Ese es un aprendizaje para la vida. Yo me considero una corredora de fondo en la vida. Una vez corrí una 21 k, me fui para mi casa y después me llamaron del podio porque había salido primera de mi categoría. Ahora voy a ver si corro la media maratón de Montevideo, pero me es más difícil entrenar en estos tiempos de mucho trabajo y mucha atención. La adolescencia es un período que me sorprendió por lo intenso, no pensé que sería tan difícil, entonces estoy siendo más moderada.

Cambió de década el año pasado. ¿Le afectó? Lo que me afectó fue la menopausia, pensé que no me iba a afectar tanto. Por más que ya no quiero tener más hijos, hay algo de simbolismo que lo estoy trabajando en terapia. Se me cayó la vejez. Yo tengo un tema con la vejez. Nos preguntan por qué corremos tanto y con mi hermano decimos que corremos contra la vejez. Para sentir que podemos, que los músculos todavía nos responden. La menopausia me trajo mucho cansancio en un momento en el que necesitaba no sentir cansancio. Ahí tuve un trabajo constante de aceptación de lo que toca. No es algo que me haga sentir orgullosa. Sentirme cansada era lo peor que me podía pasar, me sentía un fracaso. Estaba acostumbrada a que no me pasara. Tuve un baño de realidad profundo.

¿Qué tienen en común el liderazgo laboral y empresarial y el de una familia ensamblada? El tener una idea de para dónde te parece que hay que ir, aunque la vida siempre es mucho más compleja, más rica. Y sobre todo la resiliencia, pensar que uno se tiene que ir acomodando a las situaciones que van tocando. Hay que ser así para tener tres chiquitas y dos adolescentes. En un momento esto era un caos: le daba la teta a una, cambiábamos a la otra y a otra había que ir a buscarla a los cumpleaños de 15. La vida es perfecta y bella como es, y uno da lo mejor de uno en el momento que le toca vivir. Con una bebita, le hubiera dado el 100% a esa bebita, pero éramos cinco, siete. Hay que tener la capacidad de que la realidad no te aplaste y de gestionar la dificultad con alegría.