Cuál considera que es el mayor logro de su carrera hasta ahora?
Edad: 72 • Ocupación: actriz y vedette • Señas particulares: estudió ingeniería, escribe, adoptó un perro llamado Beni, hace ayuno intermitente, su color preferido es el dorado
Cuál considera que es el mayor logro de su carrera hasta ahora?
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHaber construido este personaje que es Graciela Alfano, algo que requirió horas y horas de trabajo. Para lograrlo, tuve que decir sí a muchísimos proyectos; algunos en los que creía, otros en los que no, pero resultaron fundamentales. Siempre digo que es mejor la acción que la inacción. Por ejemplo, en un año muy complicado filmé siete películas, de las cuales cuatro estuvieron en cartel al mismo tiempo. Fue un esfuerzo tremendo. Creo que todos esos logros construyen lo que uno es al final.
¿Cómo cambió la industria desde que comenzó?
Muchísimo. Salí como Miss Siete Días en el año 71 y fui transitando distintos ámbitos: cine (filmando más de 30 películas), 800 comerciales, programas de televisión con mi nombre, teatro serio, teatro de revista, comedias y, en los últimos años, redes sociales como Twitter, Instagram y YouTube. Cada espacio tiene un lenguaje diferente, y siempre los abordé con ganas, energía y amor. El cambio más impresionante fue con la llegada de internet, donde ya no dependías de los grandes medios; las personas empezaron a ser protagonistas de sus propios medios de comunicación.
¿Cuál fue el papel que más la desafió como actriz?
Produje y actué en La invitación, dirigida por Manuel Antín y basada en un libro de Beatriz Guido. Fue un desafío enorme no solo como actriz, sino como productora. Contraté a grandes figuras como Pepe Soriano, China Zorrilla, Rodolfo Bebán, entre otros. Filmamos en San Martín de los Andes. Yo tenía 26 años. Mi personaje era una chica naíf, hija de un traficante de armas, con ideas totalmente opuestas a las de su padre, en favor de la paz y en contra de la violencia. Fue un desafío actoral y de producción. Otro personaje complejo fue ser jurado en Bailando por un sueño. Tenía que ser “la mala” y resultó todo un personaje que la gente creyó real. Me salió bárbaro, pero fue un trabajo constante.
¿Alguna vez se sintió obligada a hacerse una cirugía estética?
¡Jamás! Yo, como buena sagitario, hago lo que quiero. Mi cuerpo tiene muchísimo trabajo: gimnasio, dieta, disciplina, masajes, bótox y, claro, algunas cirugías donde fue necesario. Soy partidaria de que cada uno haga lo que quiera. Si te sentís mal con algo y se puede arreglar, hacelo.
¿Se tira el tarot?
Me gusta tirarme el tarot sola. Cada carta tiene un mensaje profundo y una filosofía detrás. Mi carta es la Estrella, que representa la belleza externa e interna. Para mí, también simboliza la intuición, representada por el escorpión que aparece en el agua de la carta.
Colecciona arte, ¿por qué?
El arte siempre ha estado presente en mi vida. Mi madre coleccionaba y mi tío era marchant. Vivo rodeada de arte; cada cuadro tiene el espíritu del artista que lo creó. El arte no solo nutre espiritualmente, también es una expresión de belleza.
Tuvo cáncer dos veces, y ahora está sana; ¿qué cambió en su vida?
Me llevó a buscar un camino de autoconocimiento que nunca había explorado: constelaciones, biodecodificación, reiki, ayahuasca, temazcal… Todo esto surgió gracias a la enfermedad. Hoy sigo ese camino espiritual. A quienes atraviesan algo similar les digo: “No se sientan víctimas. Esto puede pasarle a cualquiera, en cualquier momento”.
¿El espectáculo sigue siendo una industria machista?
Sí, aunque la sociedad está cambiando. Las mujeres recién ahora empezamos a hablar, pero la independencia económica es clave. Además, debemos generar redes entre mujeres. Un mundo equilibrado entre lo masculino y lo femenino es fundamental. Fui pionera en muchas cosas: estudié ingeniería cuando había 5.000 hombres y solo tres mujeres; me casé a los 47 con un hombre 25 años menor. Mi hijo me dijo una vez: “Mamá, fuiste una gran transformadora de esta sociedad”. Lo que más deseo es que mis tres nietas crezcan en un mundo mejor para las mujeres.
¿Sus nietas le dicen abuela?
No, me dicen Gace. Son mis tres amores. Después de haber tenido tres hijos varones, verlas a ellas es maravilloso, me siento una mamushka. Mi mayor orgullo no es mi cuerpo ni lo económico, sino la familia que construí y haber superado con fuerza una enfermedad.
¿Cómo es un día suyo en Punta del Este?
Vengo desde que tengo cinco años, disfruto los eventos, caminatas, amaneceres y atardeceres. Me encanta ir a la playa Brava por la mañana, revolcarme en el mar y visitar José Ignacio, donde tengo muchos amigos. También disfruto los atardeceres en Solanas y la Mansa.
¿Hay diferencias entre los hombres uruguayos y los argentinos?
Los hombres son hombres, pero el argentino es más fogoso, más directo. El uruguayo tiene un aire relajado que te hace sentir cómoda.
¿Tiene ganas de volverse a enamorar?
¡Sí! Me encanta el amor. Ahora quiero un amor bueno, tranquilo, con alguien leal, respetuoso y que me valore. Estoy segura de que hay muchos hombres así.
¿Cuáles son sus hobbies hoy?
Últimamente, escribir. Me propusieron hacer una serie para Netflix sobre mi vida, así que empecé a escribir para recordar momentos. Luego hice un curso, y ahora lo disfruto mucho.
¿Las rubias tienen más éxito que las morochas?
Es un mito. También dicen que las rubias no piensan, lo cual no es cierto. Pero ser rubia llama la atención, sos un fuego constante, y para eso hay que tener personalidad.