Los hermanos mayores suelen ser referentes. A Tadej Pogacar, Pogi, le gustaba mucho el fútbol, el deporte favorito en Eslovenia como en casi todo el planeta. Tenía 9 años y visibles condiciones en el club de Klanec, municipio de Komenda. De pronto vio a Tilen, su hermano mayor, haciendo ciclismo, y en ese momento su pasión cambió.
Tadej Pogacar tiene 25 años, cumplirá los 26 el 21 de setiembre, y ya ganó tres Tour de Francia, la principal competencia de ciclismo en el mundo. El último lo consiguió el domingo 21, con holgura, sacándole seis minutos de diferencia a su principal rival, el danés Jonas Vingegaard, tras 23 días y 3.200 kilómetros de competencia. Ambos han oligopolizado el último lustro de un evento deportivo que cumplió 111 ediciones.
La diferencia entre ambos y el resto de sus aproximadamente 200 rivales en esta competencia, y todos sus colegas en el mundo, puede considerarse abismal; apasionante si se piensa en el altísimo nivel de ambos (algo así como un Roger Federer-Rafael Nadal en el tenis, en sus respectivos primes, llevado a las dos ruedas), aburrido si se piensa en el poco margen de maniobra que le dejan a los demás. Como escribió en marzo el especialista Carlos Arribas en El País de Madrid, ambos “no luchan contra los demás sino contra la historia”.
Tienta mucho escribir de uno y el otro a la vez, dada la rivalidad existente y la gran diferencia de personalidad entre ambos (algo así como Niki Lauda-James Hunt en la Fórmula 1 de la década de 1970). Pogi ya había ganado la competencia francesa en 2020 (el segundo más joven de la historia, con 21 años) y 2021, mientras que el danés ganó las ediciones de 2022 y 2023. Se sacaron, sacan y sacarán chispas.
Pero Tadej Pogacar tiene algo más. En mayo de este año también había ganado con holgura el Giro de Italia, tras sacarle más de nueve minutos al segundo luego de nueve etapas. Ganar el doblete Giro-Tour el mismo año es un hito descomunal que solo habían logrado siete ciclistas antes que él; el último fue el italiano Marco Pantani, en 1998. El belga Eddy Merckx lo logró tres veces: en 1970, 1972 y 1974.
Entre caníbales
La alusión a este último no es casual. Merckx, apodado el Caníbal, por su insaciable sed de victorias, ganó su primer doblete Giro-Tour a los 25 años, los mismos que tiene Pogacar hoy. Prototipo del ciclista perfecto, destacándose en la escalada, la rodada, la contrarreloj y el sprint, es unánimemente considerado el mejor de todos los tiempos. Tiene un conjunto de grandes logros consigo que Pogi aún no puede lucir, como la Vuelta de España (la tercera de las consideradas grandes vueltas) y todos los cinco “monumentos”. Con este nombre se conocen las carreras clásicas más históricas y prestigiosas del ciclismo, que se hacen en una sola jornada a lo largo de más de 200 kilómetros cada una: el Tour de Flandes, Giro de Lombardía, Lieja-Bastoña-Lieja, París-Roubaix y Milán-San Remo. Por ahora, el esloveno “apenas” ganó los tres primeros monumentos.
Dicen que es cuestión de tiempo que gane todo lo que pueda ganar. En un mundo donde no es infrecuente que los ciclistas profesionales dosifiquen sus fuerzas y se concentren en pedalear en vueltas y competencias que le sean favorables a sus características, Pogacar quiere correr todo.
“Un caníbal come carne humana. Yo como dulces en la meta y geles y barritas en la bicicleta”, bromeó el esloveno al término de una etapa ganadora (venció en seis, un número bestial) en este mismo Tour, cuando ya su victoria final era un hecho. Aunque él no quiera entrar en la comparación, los especialistas y el propio Merckx, quien cansado de que cada tanto surja alguno que levante la nariz y lo asocien con él para luego diluirse, a Pogi lo miran distinto: “Pogacar no solo gana, sino que además lo hace con estilo, valentía y al ataque. Es un ciclista que entra en las grandes ligas y que eleva el nivel del ciclismo de una forma que pocas veces se ha visto. Es un ciclista completo”, dijo el belga a la prensa en 2023. También se ha referido a él como “el Canibalito”.
“Tadej con su rostro aniñado y su sonrisa espontánea es un talento natural. Despliega en competición una constante inspiración que le ayuda a estar siempre motivado y a romper la carrera en el momento justo y crucial para sorprender a sus rivales. Y lo hace puesto de pie, imprimiendo una brutal cadencia y trasladando el peso del cuerpo en mayor proporción hacia el manillar. Es tal su ímpetu que parece que vaya a adelantar a su propia bicicleta. Es un ciclista dominador cuyos ataques ponen de pie al público. Puede imponerse al esprint en pequeños grupos o llegadas con pendiente; sube como los mejores escaladores; realiza contrarrelojes supremas y tiene un rendimiento extraordinario tanto en carreras de tres semanas como de siete días o un día. En este sentido podríamos afirmar que es el más completo del pelotón mundial”, lo resume el especialista español Carlos Navascués, responsable del portal Qué grande ser ciclista.
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El Tour de Francia es considerada la más importante de las competencias del circuito internacional de ciclismo
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Fama, fortuna y novia ciclista
Vale volver al hermano mayor de Tadej, Tilen Pogacar, que nunca sabrá qué tan importante fue para el deporte que haya comenzado a entrenar ciclismo en el ROG Ljubljana. A los 9 años, el pequeño decidió seguir sus pasos. El tamaño no lo ayudaba: no había bicicletas lo suficientemente chicas como para él. Se lo alentó para que siguiera en el fútbol, un deporte en que la exYugoslavia (de la que Eslovenia se había separado apenas siete años antes de su nacimiento) se había destacado. Pero no solo no se rindió sino que en 2008 ya corrió su primera carrera infantil.
Se profesionalizó en 2018, a los 19 años, en ese mismo año ganó sus primeras grandes carreras y llamó la atención del UAE Team Emirates, club con el que sigue compitiendo hasta hoy.
Paralelamente a esto, Pogi estudió ingeniería mecánica en Ljubljana, de donde se graduó. Interesado en su mundo más allá de pedalear y pedalear, intentó compaginar ciclismo y estudios, anotándose en la Facultad de Gestión Deportiva de Kranjl. Sin embargo, correr en las rutas de Algarve, California, España, Eslovenia y cuanta competencia hubiera conspiraron contra sus intereses académicos, por ahora en stand by. Imposibilitado por el momento de seguir cursando, sus ratos de ocio prefiere emplearlos en jugar al paddle.
El ciclismo no solo le ha dado fama y fortuna sino también novia. Su pareja es su colega Urska Zigart, eslovena como él, de 27 años, varias veces campeona local. Últimamente ha sido noticia en su país porque el entrenador nacional no la seleccionó a ella entre las dos mujeres que representarán al país en los Juegos Olímpicos de París 2024, algo que sorprendió malamente a muchos, entre ellos a su novio.
Es, si vale el modismo rioplatense, “canchero”. Es muy activo en las redes, sobre todo en Instagram (@tadejpogacar) y tiene su propio website (tadejpogacar.com). Muchas veces bromea, incluso en plena competencia, con el público asistente y con las cámaras que transmiten las etapas. En épocas de un profesionalismo frío y robótico esas actitudes le dan el favor de los aficionados. Es considerado también —en este caso compartido con su gran rival danés— un saludable regreso a confiar en la excelencia de la competencia deportiva, muy escorada luego de que al estadounidense Lance Armstrong se le retiraran sus siete títulos en el Tour de France, entre 1999 y 2005, por dopaje. En lugar de trampas, él apela a la biomecánica, el análisis aerodinámico y una nutrición medida en gramos y gastos calóricos precisos.
Por más que sea una máquina de ganar, también es humano. Decidió no correr este año la Vuelta de España (de ganarlo, hubiera logrado un triplete histórico e inédito) ni los Juegos Olímpicos de París. Demasiado esfuerzo, alegó. Si bien al momento de escribirse estas líneas no está confirmado, eso puede deberse, más allá del cansancio, a la indignación por la exclusión de su pareja.
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Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard: el saludo entre dos colosos
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Jonas Vingegaard: parco y corajudo
Vingegaard es hoy, justamente, el único ciclista que parece que puede sostenerle la mirada a Pogi. Es casi dos años mayor que el esloveno y, a diferencia de este, no se puede decir que haya sido visto como un talento precoz. De hecho, era tan humilde y retraído que ni siquiera él creía que podía competir en las grandes ligas. En 2021 debutó en el Tour de Francia con su equipo actual, el Visma, y pasó de ser uno más a terminar en el segundo lugar. Al año siguiente, le arrebató el liderazgo de la general a un tal Pogacar a pocas etapas del final y terminó ganando la principal competencia del mundo por primera vez. Repitió ese título en 2023, aun con el esloveno como favorito. Para mayor mojada de oreja, le ganó al sucesor de Merckx por más de siete minutos.
Casado y con una hija, todo lo que tiene el esloveno de extrovertido lo tiene el danés de parco. No maneja sus redes sociales ni tiene interés en que se sepa mucho de él. Y si el Canibalito es inspirado y creativo, Navascués sostiene que la mayor virtud de Vingegaard es la “consistencia”. Capaz que no brillará tanto a los ojos, pero para ganarle hay que hacer un esfuerzo sobrehumano.
Hay que puntualizar algo al hablar del resultado del actual Tour de Francia. Vingegaard fue a defender su bicampeonato luego de haber sufrido una tremenda caída el 4 de abril cuando disputaba la Vuelta al País Vasco. Una caída le provocó roturas en la clavícula y en varias costillas, más el ingreso a un hospital con un neumotórax. Temió por su vida primero y por su carrera deportiva después. Recibió el alta médica a los 12 días. Con gran coraje y un espíritu competitivo a prueba de cañonazos, se preparó para participar de la Vuelta más prestigiosa y difícil. Visto así, su segundo puesto no puede ser jamás considerado una derrota.
"En otras circunstancias estaría decepcionado, pero con todo lo que he pasado, con la caída que sufrí, no puedo estarlo. Mi preparación no ha sido la mejor, pero pese a todo he estado a un nivel alto. Hubiera preferido ganar, pero hay que reconocer que Tadej lo ha merecido", dijo Vingegaard a la prensa al terminar de cruzar la meta. De inmediato dijo que va a volver para ganar un tercer Tour.