N° 1962 - 22 al 28 de Marzo de 2018
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa reunión del martes 20 y miércoles 21 de marzo del Comité de Política Monetaria (FOMC, por su sigla en inglés) de la Reserva Federal (Fed, por su abreviación en inglés) estaba rodeada de una alta expectativa, por varios motivos. Entre ellos, vale la pena mencionar que era la primera vez que el nuevo presidente de la Fed, Jerome Powell, encabezaría la conferencia de prensa en la que explicaría las nuevas proyecciones económicas y las decisiones de política adoptadas. A su vez, los inversores buscaban más claridad respecto a la cantidad de subas de tasas de interés que se aplicarían con respecto a cuál es la visión del banco central norteamericano respecto a la marcha de la economía en este año y los siguientes, a la luz de las medidas fiscales que se implementaron desde el pasado mes de diciembre.
Con respecto a las proyecciones económicas, esta semana la Fed incrementó la previsión de crecimiento del PBI tanto para este año 2018 como para el 2019, a 2,7% y 2,4%, respectivamente, frente al 2,5% y al 2,1% que se había estimado en el mes de diciembre. Mantuvo sin cambios tanto la proyección de crecimiento para el año 2020 (en el 2%), como la tasa de crecimiento del PBI potencial, que se ubicó en el 1,8%. El mayor crecimiento esperado llevó a la Fed a reducir la estimación de la tasa de desempleo a 3,8%, 3,6% y 3,6% para el período 2018-2020, frente a los niveles de 3,9%, 3,9% y 4% que se habían proyectado en el mes de diciembre. A pesar del mayor crecimiento y de la reducción del desempleo esperado, la Fed mantuvo básicamente sin cambios su previsión de inflación, que ubicó en 1,9%, 2% y 2,1% para los años 2018, 2019 y 2020, seguramente tratando de transmitir el mensaje de que tiene la situación bajo control.
En cuanto al ritmo esperado de las subas de tasas de interés, la Fed mantuvo en el 2,1% la proyección de la tasa de fondos federales para fines de este año 2018, lo que implicaría que además de la suba de 25 puntos básicos decretada esta semana, llevando a la misma a un rango de entre 1,5% y 1,75% como era ampliamente esperado por el mercado, habría otras dos alzas adicionales en el resto del año. Sin embargo, subió a 2,9% (en lugar del 2,7%) y a 3,4% (en lugar del 3,1%) el nivel esperado para la tasa de fondos federales para fines de 2019 y de 2020. A su vez, la proyección de la tasa de interés a largo plazo subió a 2,9% en lugar del 2,8% proyectado en diciembre.
Tanto en el texto del comunicado del FOMC, como en la conferencia de prensa posterior de Powell, se destacó que las perspectivas económicas habían mejorado en los últimos meses, así como que se anticipaba que serían necesarios “nuevos ajustes graduales en la postura de la política monetaria”.
Si bien el voto para subir en 25 puntos básicos la tasa de fondos federales fue unánime (8 a 0 entre los actuales miembros del FOMC con derecho a voto), es interesante destacar que las proyecciones individuales respecto a las tasas a fines de este año entre todos los miembros del Directorio de la Fed mostraron una importante división, ya que siete proyectaron al menos cuatro alzas de tasas este año, y ocho que como máximo serían necesarias tan solo tres subas de la tasa de “fed funds” en 2018. Eso refleja el muy elevado nivel de incertidumbre de una coyuntura económica muy fluida tanto a nivel doméstico como internacional.
En términos generales, el mensaje de la Fed sigue siendo el mismo que se ha dado desde que en diciembre de 2015 se subió por primera vez la tasa de fondos federales, y es que la Reserva Federal no tiene ningún apuro en ajustar el actual esquema superexpansivo de política monetaria, usando la “cobertura” que sigue brindando el hecho de que la inflación todavía está por debajo del objetivo de 2% que tiene el banco central.
Luego de la decisión del FOMC, el dólar se debilitó en los mercados cambiarios, al tiempo que la tasa de interés a 10 años, que había tocado 2,94% antes de que se publicara la decisión de la Fed, terminó la jornada en 2,88%, al descomprimirse el temor que tenía una parte del mercado de que la Fed iba a anunciar cuatro subas de tasas para este año 2018.
Para Uruguay, y para la región en general, el gradualismo de la Fed ayuda a corto plazo tanto desde el punto de vista económico como fundamentalmente financiero, ya que mantiene la disponibilidad de un abundante financiamiento externo en condiciones todavía muy favorables en cuanto a tasas de interés y plazos. Ello es particularmente relevante para Brasil y principalmente para Argentina, que ha basado su estrategia económica gradualista en el financiamiento con deuda externa del desequilibrio fiscal y de cuenta corriente.
Lamentablemente, esta mayor “alegría” a corto plazo que provoca la abundancia de financiamiento externo no solo no durará para siempre, sino que cuando termine lo hará muy mal, porque no se ha utilizado la acumulación de deuda para aumentar la inversión y con ella la productividad de la economía, sino el gasto público y el consumo. Pero esa será una historia que habrá que analizar cuando eventualmente la inflación en EE.UU. reaparezca con fuerza, y la Fed deba comenzar a subir las tasas de apuro y con mucha más fuerza.