La actriz y activista argentina Thelma Fardin protagonizó un conversatorio centrado en las posibilidades y desafíos de los procesos de reparación, militancia y activismo en torno a la violencia sexual.
La actividad se desarrolló en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y de la lucha contra la violencia sexual hacia niñas, niños y adolescentes.
La actriz y activista argentina Thelma Fardin protagonizó un conversatorio centrado en las posibilidades y desafíos de los procesos de reparación, militancia y activismo en torno a la violencia sexual.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl encuentro tuvo lugar en el cálido patio de Cultural Alfabeta, en una noche cargada de sensibilidad y reflexión, junto al Proyecto Ikove, un colectivo de militantes contra la violencia sexual que trabaja en prevención, reparación y acceso a la justicia.
La actividad se desarrolló en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y de la lucha contra la violencia sexual hacia niñas, niños y adolescentes. Durante la jornada, se conversó, se escuchó e intercambió con el objetivo de construir de manera colectiva una narrativa diferente sobre las experiencias de vida de sobrevivientes y víctimas de violencia sexual.
Desde Ikove, se señaló que los procesos de reparación requieren tiempo, pero que habilitan futuros posibles y permiten una reconexión profunda con la vida. El grupo recuperó la palabra reparación como un conjuro, como una práctica emancipadora y urgente, un rito de esperanza y certeza nacido del hacer cotidiano, de la militancia sostenida y de la resistencia personal y ancestral. Subrayaron que estas trayectorias se dan en un espiral atravesado por complejidades, pero también por la gestación de nuevas oportunidades.
La lucha contra la violencia sexual, afirmaron, exige justicia sin revictimización, acompañamiento sensible y especializado en trauma, redes afectivas que sostengan, políticas públicas que protejan sus derechos y una comunidad comprometida que no mire hacia otro lado. Esta convicción atravesó todo el conversatorio, que buscó tender puentes, fortalecer voces y reafirmar la importancia de construir espacios seguros para la palabra y la reparación colectiva.