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Enjoy Punta del Este organizó una cena cuya temática fueron las estrellas y el cielo

El menú fue creado por chef ejecutiva del hotel, Magalí O’Neill

Redactora de Sociales

Con un trago de bienvenida inició la cena en pasos elaborada por la chef ejecutiva de Enjoy Punta del Este Casino & Resort, Magalí O’Neill, el martes 6. En los jardines del spa del hotel, en una enorme carpa con vista a la península, se llevó adelante la cena estelar.

A partir de las 20 horas, los comensales comenzaron a llegar al lugar y, desde la entrada, pudieron disfrutar de un trago especial llamado Butterfly. Se trató de un cóctel con gin y triple sec en tonos azules que era servido con un chupito de limón y un pincho con arándanos y pepino. Al volcar el limón en el vaso, el líquido cambiaba a un color rosa violáceo; el pincho servía para revolver y dotar a la bebida de un toque de verano aportado por el pepino.

Fuera de la carpa, los comensales podían observar planetas y estrellas a través de grandes telescopios; entre los cuerpos celestes más destacados se distinguían Saturno y la nebulosa de Orión. Los profesores Valentina Pezano y Alejandro Galli explicaron a Galería que no ayudaba a la visualización la contaminación lumínica de la ciudad, no obstante, como no había luna llena, se podían distinguir algunos planetas y algunas constelaciones.

En el interior, el menú se abrió con Meteorito, un macarrón noire Bialystok de langostinos cítricos acompañado por un Castelar Brut de Familia Deicas. A continuación llegó Mensaje del Universo: una nduja —embutido italiano picante y untable, elaborado especialmente por un maestro italiano—, de la constelación de Andrómeda, servida en su hornito tibio y acompañada de toast de pan celestial. Pensado para compartir entre dos, el plato fue maridado con un Albariño Single Vineyard de Familia Deicas.

Nube Cósmica fue la preparación que le siguió. Fue un tartar de salmón con estrellas de mousse de palta, gel de frutas de la pasión, polvo de cebollas crujiente y esponjas del espacio. Este fue servido con Ocean Bland Rose, también de Deicas.

A continuación llegó el plato Entre el Sol y Tauro, una esfera crocante de carne con mousse de batatas perfumadas con especias del sistema interplanetario, gel de ajos negros, ensalada fresca y lactonesa de la vía láctea, con un Preludio de Deicas.

Como postre, los asistentes disfrutaron de Saturno, un mousse de yogur y lima con núcleo de frutos rojos sobre nebulosa de cacao. En este caso, se tomó un Familia Deicas Castelar Rosé.

O’Neill comentó a Galería que todo fue pensado en torno al universo. “Siempre busco que la comida sea parte del encuentro, que siga una línea. En esta ocasión, fue como hacer un cuento centrado en el espacio y la Tierra”.

Para completar la experiencia, en una parte del salón, una astróloga preparó la carta astral para quienes lo quisieran. Para ello, las personas debían saber la hora exacta de su nacimiento.

Al cierre de la experiencia, y a modo de obsequio, se entregó una pirita (conocida popularmente como “el oro de los tontos” por su característico color dorado). A esta piedra se le atribuyen propiedades simbólicas vinculadas a la protección, la atracción de la prosperidad, el fortalecimiento de la autoestima, el estímulo de la creatividad y el equilibrio mental.

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