El acuerdo había sido aprobado ayer, miércoles 25, por unanimidad, en el Senado y fue puesto a consideración del plenario de la cámara baja esta mañana. El proyecto contó con los votos favorables de todos los partidos políticos representados en Diputados a excepción de Identidad Soberana.
Los dos bloques firmaron el acuerdo en enero, aunque su recorrido siguió caminos distintos en los dos espacios económicos. Mientras los países del Mercosur intentaron ratificarlo cuanto antes, el Parlamento Europeo decidió enviarlo al Tribunal de Justicia para que evalúe su legalidad. La Comisión Europea, encargada de la política exterior de la UE, deberá definir si aplica el acuerdo de manera provisional con los países del Mercosur que ya lo aprobaron.
Velocidad
Al inicio de la sesión de este jueves en Diputados se votó discutir con urgencia el proyecto, que no se distribuyó por escrito porque tenía miles de páginas. Los representantes de Identidad Soberana, Gustavo Salle y Nicole Salle, cuestionaron la decisión de avanzar sin discutir el tratado, sobre el cual ya habían adelantado su rechazo.
Después de sus intervenciones críticas, se votó 91 en 93 a favor de la ratificación. En seguida, tras asegurarse de que Uruguay fuera el primero en dar ese paso, se abrió el espacio para las declaraciones.
Al igual que un día antes en el Senado, la mayoría de los discursos en Diputados destacaron el hito histórico que implicaba la ratificación del acuerdo, cuya negociación demoró más de 25 años.
Posible impacto
El acuerdo avanzó muy rápido en el Parlamento, donde se sabía que tendría respaldo mayoritario. El análisis en el Senado demoró una semana, desde el 17 de febrero hasta su aprobación, ayer.
En la Cámara Alta concurrieron algunas delegaciones del Poder Ejecutivo y del sector privado.
El lunes 23 los ministerios de Economía y de Relaciones Exteriores presentaron datos del acuerdo y sus posibles impactos. “Estamos en un escenario donde la geopolítica domina las decisiones de política comercial, donde las ideas neomercantilistas aparecen, donde la reindustrialización se vuelve un aspecto clave por razones de tipo geopolítico y como respuesta a los desafíos que la inteligencia artificial plantea para la generación de empleos”, dijo en su intervención inicial el ministro de Economía, Gabriel Oddone. Sobre el acuerdo, aseguró que permitirá “acceder al mayor mercado del hemisferio occidental” y “los efectos positivos netos” para un país como Uruguay “siempre son extraordinarios —no hay ninguna razón para pensar lo contrario— cuando se accede a un mercado de ese tamaño”.
Después de la intervención de Oddone, el director de la Asesoría en Política Comercial, Juan Labraga, y la vicecanciller, Valeria Csukasi, presentaron un estudio de impacto. Ambos funcionarios tuvieron un papel importante en la negociación del acuerdo.
La presentación sostiene que aumentará 1,5% el Producto Bruto Interno, 3% las exportaciones, 3,4% las importaciones, 0,48% el empleo y 1,02% el salario real.
En la lista de “sectores ganadores en materia de concesiones arancelarias”, el gobierno ubicó, entre otros, a la lana, los aceites esenciales, cueros, despojos animales y oleaginosos. También están al tope de la tabla la carne de caballo, pegamentos y adhesivos y naranjas.
Entre los “ganadores”, también se encuentran rubros que mantienen el “arancel cero” en su exportación: soja, colza, medicamentos, madera, despojos animales, entre otros. Para el Poder Ejecutivo, los “sectores con oportunidades comerciales” incluyen la venta de ganado en pie, las preparaciones alimenticias para animales, el ácido sulfúrico, el arroz con cáscara, los cigarrillos de tabaco.
Algunos sectores “desafiados”
En su primera visita a la comisión que analizó el acuerdo, el martes 17, Csukasi aseguró que hay “un par de sectores” de la economía que están preocupados por el posible impacto negativo del acuerdo en su “competitividad y en la producción”, entre los que se encuentran el sector lácteo, la industria en general, el sector del metal, el del metal mecánico, el de los plásticos, el vitivinícola y el del aceite de oliva.
La presentación oficial incluye a los sectores “desafiados”, aunque con la aclaración de que las amenazas comenzarán a entrar en vigor 10 años después de la aplicación del acuerdo. Integran esa lista aceites, medicamentos, cebada, automóviles para transporte de mercancía, entre varios otros.
Los ministerios destinaron un par de slides a las condiciones del sector vitivinícola. “La UE eliminará inmediatamente en canastas de cuatro años los aranceles a los vinos embotellados en envases de hasta cinco litros, mientras que Mercosur lo hará en canastas de ocho años”, describe.
Sobre el eventual impacto de la competencia de la UE en el mercado de vinos de Brasil, señala que ese origen ya ocupa el 40% de las importaciones. En 2025 Uruguay exportó US$ 7,5 millones al mercado brasileño, con una participación del 0,7% del consumo y 1,37% de las importaciones de ese país. “Claramente hoy no tenemos al mercado brasileño”, dijo Labraga, y agregó: “somos un actor supermarginal”.
El análisis también detalla las cifras de exportaciones de lácteos, especialmente a Brasil, un destino importante para la producción uruguaya. El sector lácteo ha expresado su preocupación a las autoridades por el posible aumento de la competencia de productores europeos en ese mercado.
“Logramos mantener cuotas para proteger de alguna manera o, por lo menos, no entregar completamente el mercado brasileño, pero eso implicó una negociación con los propios socios del bloque para que comprendieran el impacto que podía tener en la producción uruguaya”, describió Csukasi.