Para el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, el caso Cardama es una “novela” que “no le interesa absolutamente a nadie más allá de los que están involucrados” y que “no le cambia la vida a la gente”.
El intendente de Paysandú y líder de D Centro planteará una reunión con el presidente Yamandú Orsi para poner arriba de la mesa temas como la pobreza infantil, el empleo, la seguridad y la salud mental
Para el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, el caso Cardama es una “novela” que “no le interesa absolutamente a nadie más allá de los que están involucrados” y que “no le cambia la vida a la gente”.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáOlivera, dirigente del sector D Centro del Partido Nacional, eligió este ejemplo para graficar el estado actual de los blancos en su rol de oposición y demandar que haya una “construcción de agenda propia”, una que “no puede ser exclusivamente estar pendiente de los errores del gobierno”.
“Está todo bien con la protesta, todo bien con la crítica —es un camino, es una forma, hay que hacerlo, no hay que renunciar a eso—, pero también tenemos que tener capacidad propositiva”, dijo el intendente en diálogo con Búsqueda tras el último encuentro con dirigentes del sector que lidera dentro del Partido Nacional. Olivera se quejó que desde los medios, y desde la política, “se habla más de los políticos que de política” y de asuntos como el de la rescisión del contrato con el astillero Cardama para la compra de patrulleros oceánicos. “Hace dos o tres semanas que venimos con este tema. Y yo pregunto: ¿y los temas por los que todos lloramos en campaña, la pobreza infantil, el empleo, la seguridad, la salud mental? Eso no ocupa la agenda de nadie. ¿Dónde están? ¿En qué agenda están esos temas?”, reprochó Olivera.
El dirigente blanco dijo que, como integrantes del principal partido de la oposición, tienen “el deber” de “ponerle al gobierno una agenda para resolver tres o cuatro cosas de las que la gente está pidiendo” que se resuelvan. Olivera recordó que los blancos gobiernan en 14 departamentos y 96 municipios. E insistió en que esa agenda propia debe construirse “no solo criticando al gobierno”.
“Tampoco es culpa del gobierno. No es solo culpa del gobierno. Hay que ayudarlos, hay que buscar la manera de que las cosas salgan adelante. Nuestro partido tiene que ayudar a que al gobierno le vaya bien, a que al país le vaya bien. Entonces, dejemos de hablar del gobierno y pasemos a hablar del país, eso es lo que me parece que tenemos que cambiar: el chip”, cuestionó. Y anunció que llevará estos asuntos a la próxima reunión del Directorio del Partido Nacional. Agregó que, en coordinación con el resto de los partidos de la coalición republicana, se le debe pedir una reunión al presidente de la República, Yamandú Orsi, para empezar a poner sobre la mesa asuntos urgentes.
La figura de Olivera asoma como una voz incómoda en una interna blanca marcada por la hegemonía y la unanimidad que representa el liderazgo de Luis Lacalle Pou. Sin embargo, ante la consulta de Búsqueda, se apura a aclarar que no está en sus pretensiones pisarle el terreno al expresidente. Sabe que dentro de los blancos hay un espacio vacío tras la muerte de Jorge Larrañaga, pero puntualizó: “Lo que hay que llenar es al próximo gobierno, a la próxima propuesta que nuestro partido le haga a la gente para enamorarla, para conquistarla. Parte de esa propuesta tiene que estar impregnada de temas que capaz hasta ahora no hemos sido contundentes para tratar de resolverlos”.
En la declaración del encuentro de D Centro, sus dirigentes expresaron que el sector “representa una nueva voz dentro del Partido Nacional. Una voz que quiere aportar, construir y ampliar”.
“Es tiempo de dedicarnos a los problemas de la gente y no a los problemas de los políticos y la política. La ciudadanía espera soluciones, no controversias internas; propuestas, no disputas”, agrega el documento y reclama que el Partido Nacional “debe dar un paso de calidad, y pasar de un partido de protesta a un partido de propuesta”. El sector también reivindica “con firmeza” el “peso político del interior” uruguayo. “Hay un país productivo, trabajador y profundamente arraigado en sus comunidades que muchas veces no siente que su voz tenga la incidencia necesaria en las decisiones nacionales”.