Los pasillos del Colegio Inglés veían pasar a Carolina Carballo y a Juan Manuel Parodi casi ignorándose mutuamente. Nada hacía pensar que años después se casarían, un sábado 22 de marzo en la chacra San José.
Los novios, ambos organizadores de eventos, eligieron una decoración moderna, rústica, canchera y descontracturada
Los pasillos del Colegio Inglés veían pasar a Carolina Carballo y a Juan Manuel Parodi casi ignorándose mutuamente. Nada hacía pensar que años después se casarían, un sábado 22 de marzo en la chacra San José.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Nos conocemos de toda la vida”, dijo Carolina a Galería, pero sería mucho tiempo después de salir del colegio que se reencontrarían y nacería el amor. El primer acercamiento lo hizo Juan Manuel yendo a un toque en el que cantaba Carolina. De esa forma se convirtió en el fan número uno, junto con la familia y amigos de ella.
Una de las amigas de Carolina, Josefina Urruty, que habló en el casamiento, comentó que fue la cupido involuntaria de un amor que lleva siete años y medio. A través de las redes sociales, Juan Manuel le preguntó por su amiga, lo que despertó las sospechas en Josefina: “¿Querría salir con Carolina?”. La respuesta era un sí rotundo. Según comentó, en principio “no le tenía nada de fe”, pero al ver la reacción de Carolina, afín a un encuentro, su opinión cambió. Hoy, después de compartir tiempo juntos entre amigos y ver el amor que se profesan entendió que son tal para cual.
Sofía Carballo, hermana de la novia, contó que desde chicas son compinches en locuras que solo ellas conocen. A Juan Manuel lo calificó como paciente y detallista y de Carolina dijo que es una romántica empedernida que siempre soñó con su matrimonio. “El amor no es solo un sentimiento, es una elección diaria”, dijo Sofía emocionada durante la ceremonia civil.
Un amigo del novio, Matías Maurin, le agradeció por todo lo que le ha enseñado a lo largo de los años, y dijo que es un “tipo confiable, que resuelve”. “La complicidad y el entendimiento que tienen son únicos”, concluyó dirigiéndose a los invitados.
La novia dijo en sus votos que a Juan Manuel lo va a seguir eligiendo y que lo respeta por el vínculo que tiene con sus seres cercanos. Él señaló que Carolina es una compañera “enorme” que quiere para toda la vida. “Sos mi mejor amiga y mi refugio”, aseguró.
Los invitados al casamiento civil empezaron a llegar a las 17:00 horas y la novia entró pasadas las 17:30. Llegó en una camioneta Toyota Hilux de 1971 perteneciente a la familia. El vestido era un diseño de Laura Sorhuet, mientras que a su hemana la vistió Claudia Bica. El tocado fue de Ceci Barreto, el maquillaje de Martí Cruz y el peinado de Flo Pollio. El catering corrió por parte de Alfredo Ferreira.
Los novios, ambos organizadores de eventos, eligieron una decoración moderna, rústica, canchera y descontracturada.
Los testigos fueron: Ignacio Monzalvo, amigo del novio; Ignacio Wins, hermano del novio; Sofía Carballo, hermana de la novia, y Sofía Díaz, amiga de la novia.
Si bien la fiesta se extendió hasta las dos de la mañana, un detalle a destacar fue el cotillón de Trouville, el club del novio. Según sus amigas, Carolina, muy alejada del básquet, tuvo que interiorizarse en el deporte para poder acompañar a quien ahora es su esposo.