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    El Parlamento lanzará en noviembre herramienta de IA para buscar información sobre leyes y redactar proyectos

    La vicepresidenta Carolina Cosse, que impulsa el proyecto, planteó la necesidad de regular la inteligencia artificial, fortalecer la soberanía digital y discutir su impacto en el empleo

    ¿Cuántos proyectos de ley sobre eutanasia y muerte digna se discutieron en el Parlamento desde 1985? ¿Quiénes los presentaron? ¿Qué argumentos se expresaron a favor y en contra, y en qué sesión se pronunciaron? ¿Dónde puede consultarse la intervención original de cada legislador? Consultas que podrían llevar un buen rato de búsqueda en la web del Poder Legislativo podrán hacerse de forma sencilla con el nuevo sistema de inteligencia artificial (IA) que prepara el Parlamento, a impulso de la presidenta de la Asamblea General, Carolina Cosse, que permitirá tanto buscar antecedentes legislativos como crear borradores de proyectos de ley.

    La herramienta funciona como un asistente virtual, similar a Gemini o ChatGPT, al que se le puede preguntar sobre la actividad del Parlamento. Cosse mostró a Búsqueda el funcionamiento del sistema a través de una pantalla gigante ubicada en su despacho del Parlamento.

    No se trata, explicó, de abrir un chatbot de uso general y preguntarle cualquier cosa. “La propuesta consiste en construir una herramienta especializada en el conocimiento parlamentario capaz de recorrer la documentación legislativa y devolver respuestas que puedan ser verificadas”, dijo. “La diferencia no está solo en la rapidez, también en la posibilidad de conocer de dónde sale cada dato y cómo se construyó la respuesta”, añadió.

    La demostración incluyó dos ejemplos. Uno consistió en reconstruir la historia de la ley que reguló el teletrabajo, desde la presentación inicial hasta su sanción, identificando los cambios introducidos en cada cámara, las comisiones que intervinieron y las discusiones que se dieron.

    El otro ejemplo mostró cómo una persona que quiere crear una ley sobre alimentación saludable puede buscar qué propuestas se hicieron antes y, a partir de esa información, pedirle a la herramienta que prepare un borrador del proyecto. El sistema también permite comparar esa propuesta con las anteriores y consultar los documentos oficiales en los que se basa.

    Carolina Cosse durante la demostración de la nueva herramienta de IA del Parlamento.

    Carolina Cosse durante la demostración de la nueva herramienta de IA del Parlamento.

    La herramienta no está dirigida solo a quienes trabajan en el Parlamento. También podrá ser utilizada por estudiantes, periodistas, investigadores y ciudadanos en general.

    La idea, explicó Cosse, “es reducir la distancia entre una institución que acumula enormes cantidades de información pública y una ciudadanía que no siempre sabe cómo encontrarla”. El Parlamento tiene toda esa información organizada, pero encontrarla no siempre es fácil. Hay que saber dónde buscar y qué documentos consultar. “El problema no es ni la falta de información, ni la falta de estructuración. El problema es la accesibilidad de la ciudadanía a la información”, resumió.

    Cosse adelantó que el sistema estará disponible en noviembre. También destacó que, entre las experiencias de otros parlamentos estudiadas, no encontró ninguna “de esta envergadura”.

    Ingeniera de formación, la vicepresidenta construyó buena parte de su trayectoria en el sector tecnológico. Dirigió el Área de Tecnología de la Información de la Intendencia de Montevideo, presidió Antel, donde impulsó la instalación de la fibra óptica, y fue ministra de Industria antes de asumir como intendenta de Montevideo.

    El problema no es la información, sino llegar a ella

    La presidenta del Senado planteó que el Parlamento debe adaptarse a una sociedad transformada por internet, las redes sociales y, sobre todo, la IA. Aunque su web recibe millones de visitas, eso no asegura que la gente encuentre lo que busca: “El problema no es la falta de información, sino la accesibilidad”.

    La web del Parlamento recibe entre 2,3 y 2,4 millones de accesos al año, pero solo el 10% de los usuarios utiliza las opciones para hacer búsquedas más detalladas, indicó la vicepresidenta. “Tenés miles de documentos, información dispersa y necesitás conocimientos específicos para saber dónde buscar”, explicó.

    La nueva herramienta pretende cambiar esa relación. En vez de que una persona tenga que entender la estructura interna del Parlamento, podrá formular preguntas con sus propias palabras y obtener respuestas ordenadas. “Esto no sustituye al Parlamento. Es una herramienta que lo que hace es bajar la barrera de comunicación entre la ciudadanía y su democracia”, dijo Cosse.

    Así luce la nueva herramienta de IA del Parlamento.

    Así luce la nueva herramienta de IA del Parlamento.

    La herramienta permite hacer una pregunta y seguir profundizando a partir de la respuesta. También se puede pedir que compare proyectos y muestre los documentos en los que se basa, para que el usuario pueda consultar las fuentes oficiales de las que surge.

    “No alcanza con que una herramienta produzca un texto convincente, debe ser posible saber qué fuentes utilizó, qué información tomó de ellas y qué criterio aplicó para organizarla. La trazabilidad no es un agregado decorativo, sino una de las condiciones que guiaron el diseño”, destacó Cosse.

    El sistema está pensado para trabajar de manera exclusiva con fuentes oficiales del ámbito legislativo y del IMPO, el organismo que publica la normativa nacional. La decisión busca evitar que la herramienta use información de origen dudoso o que no pueda comprobarse.

    El sistema ya cuenta con información organizada desde 1985, y los documentos anteriores, desde 1830, se están incorporando de a poco, a medida que se digitalizan.

    El sistema ya cuenta con información organizada del Parlamento desde 1985, y los documentos anteriores, desde 1830, se están incorporando de a poco, a medida que se digitalizan.

    El sistema ya cuenta con información organizada del Parlamento desde 1985, y los documentos anteriores, desde 1830, se están incorporando de a poco, a medida que se digitalizan.

    Neutralidad y soberanía digital

    Neutralidad, ausencia de sesgos y posibilidad de verificar las respuestas son los tres principios que guiaron el diseño, explicó Cosse. La arquitectura fue diseñada para que el sistema no dependa de un único modelo de IA. Actualmente, la solución utiliza un modelo de OpenAI, pero la intención es sustituirlo por otro proveedor si las necesidades o las condiciones cambian, indicó la jerarca.

    Esa posibilidad se relaciona con la soberanía digital. Para la vicepresidenta, no se trata solo de decidir en qué país se alojan físicamente los datos, en este caso, los de Antel. “Lo importante es tener dominio sobre esos datos”, sostuvo. También considera importante tener la posibilidad de auditar el sistema, garantizar la seguridad informática y conservar la capacidad de tomar decisiones sobre la infraestructura tecnológica.

    La legisladora considera que Uruguay ha avanzado en algunas dimensiones de la soberanía digital, pero reconoce que “queda mucho por hacer”, sobre todo en ciberseguridad y formación. También mencionó la posibilidad de dotar a Antel de un modelo abierto de IA que permita al país desarrollar capacidades propias en esa tecnología.

    La vicepresidenta observa que la IA ya forma parte del trabajo cotidiano de los legisladores. “Todos los parlamentarios usan inteligencia artificial”, dijo. Frente a esa realidad, considera que el Parlamento puede ofrecer un entorno institucional “con reglas explícitas, fuentes oficiales y mecanismos de verificación”, en lugar de dejar que el trabajo parlamentario dependa de herramientas de IA comerciales como Claude y ChatGPT.

    Cosse opinó que la herramienta puede mejorar la productividad del Parlamento. “Nos va a bajar costos en términos de tiempo”.

    Debatir la regulación de la IA

    A partir del uso cada vez más extendido de la IA, Cosse planteó la necesidad de discutir cómo regularla. “Es algo que está sin medida, en manos de enormes corporaciones”, sostuvo. Aunque la tecnología se desarrolle fuera del país, considera que Uruguay debe participar del debate: “Porque, aunque no pueda tener efecto sobre Uruguay, puede tener efecto, como ejemplo, en el mundo”.

    La vicepresidenta no comparte la idea de que regular pueda frenar las inversiones, una preocupación que existe en el gobierno ante el riesgo de que las normas limiten el desarrollo tecnológico. “Se repite que la regulación puede espantar o ahuyentar inversiones. Y yo creo que no, que si una regulación es clara y es honesta, al contrario, son reglas claras”, señaló.

    También considera que el país no debe limitarse a aceptar los cambios como inevitables. “Una cosa es sentarse a pensar que en el mundo pasa algo que es inevitable y entregarse. Y otra cosa es decir: ‘Tenemos que entrar a razonar sobre esto y a darle un marco’”. Sobre cómo hacerlo, admite que todavía no hay una respuesta definida. “No lo sé y creo que nadie lo sabe. Hay que conversar”.

    Entre las opciones, menciona la creación de un comité de expertos, “que estén midiéndole el segundo a segundo. El propio Elon Musk ha propuesto que los grandes conversen entre ellos cada 15 días”, dijo.

    Su preocupación es que las personas pierdan capacidad de decidir sobre sus propia vidas. “Me desvela no ser dueños de nuestras decisiones. Hasta de las más pequeñas. De los hábitos, de las personas. De lo que decidimos, de qué nos gusta más, qué nos gusta menos”.

    Consultada sobre si la inteligencia artificial ya influye en esas decisiones, respondió que “en gran medida ya lo está decidiendo”, pero que cree que ese camino “no es inevitable”. Ante la pregunta de cómo puede Uruguay regular la IA frente a las grandes empresas tecnológicas, Cosse propuso mirar la experiencia del país con el tabaco: “Imposible, ¿no? Y sin embargo se pudo y además frente a un juicio se ganó”.

    También planteó que el debate debe incluir el impacto de la IA en el empleo. “La IA se va a quedar con todos los trabajos nuestros”, afirmó. El avance de esta tecnología, junto con el de la robótica, “nos tienen que poner a pensar de verdad”. Reconoció que las urgencias económicas de la población no pueden quedar de lado, pero sostuvo que el Estado también debe ocuparse de lo que viene. “Me gustaría generar un grupo que vincule IA y trabajo, que se ponga a pensar profundamente este tema”, dijo.

    La virtualidad, durante la pandemia en 2020.

    La virtualidad, durante la pandemia en 2020.

    El impacto de la IA en la educación y la salud

    La discusión sobre la regulación conduce también a las redes sociales, que Cosse vincula con los sistemas de IA. Aunque considera necesario establecer reglas, no plantea una prohibición concreta. “No lo tengo claro aún. Hay que poner marcos”, señaló, y agregó que prefiere marcos regulatorios “sostenibles, duraderos” y que “requieran acuerdos”.

    En ese sentido, entiende que las instituciones deben “escuchar a quienes conocen de primera mano” los efectos de la tecnología sobre la sociedad. En particular, destacó lo que sucede en las aulas: “Creo que los docentes y las docentes ensayan una cantidad de cosas en las aulas y muchas les dan resultados. Y que los tenemos que escuchar con mucha atención”.

    También considera que los trabajadores de la salud pueden aportar información. “La primera atención en la salud, la atención comunitaria, ahí hay todo un aprendizaje de lo que está pasando en la sociedad que va mucho más allá de lo que podés ver en un video”, afirmó.

    Para la vicepresidenta, aún falta dimensionar los efectos de la pandemia de coronavirus de 2020 en los más chicos. “No hemos medido todavía el impacto que tuvo la pandemia en términos culturales en los niños, en las niñas”.

    Yamandú Orsi y Arturo Díaz Tejeiro, consejero delegado de Solaria, durante la firma del tratado de inversión de la empresa española en Uruguay, en la Torre Ejecutiva en Montevideo, 14 de octubre de 2026.

    Yamandú Orsi y Arturo Díaz Tejeiro, consejero delegado de Solaria, durante la firma del tratado de inversión de la empresa española en Uruguay, en la Torre Ejecutiva en Montevideo, 14 de octubre de 2026.

    Cosse cuestiona el proyecto Praxis y evita opinar sobre Solaria

    Consultada sobre Praxis, una organización que se define como una comunidad tecnológica que quiere instalar en Colonia una “nación digital” junto a un megaproyecto inmobiliario, Cosse cuestionó la idea de construir una ciudad desde cero, al margen de los procesos sociales que dan forma a las comunidades. “No creo que funcione una construcción artificial de una ciudad. Creo que las ciudades se van construyendo porque la sociedad las va construyendo”, opinó.

    Para explicar su postura, la vicepresidenta se refirió al papel de las ciudades y a la forma en que las personas construyen sus vínculos. “Aprendí como intendenta de Montevideo la maravillosa complejidad de las comunidades”, dijo, y mencionó el libro El triunfo de las ciudades, de Edward Glaeser: “Los centros poblados son una forma en la que la sociedad se mira al espejo”.

    Consultada sobre Solaria, la inversión española vinculada al desarrollo de energías renovables y centros de datos que anunció la semana pasada el gobierno y cuyos detalles Cosse dijo públicamente que desconocía, reiteró su postura: “No conozco el acuerdo y no puedo opinar al respecto”. Ante la pregunta de si debería mejorar la comunicación entre los integrantes del Poder Ejecutivo, respondió: “Es lo único que tengo para decir”. También fue consultada sobre si había pedido información después de que el acuerdo se hiciera público, pero no quiso hacer más comentarios: “No tengo más nada que decir”.