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En Irlanda también se toma mate: la influencia cultural latinoamericana es cada vez más evidente en este país europeo

Entre la Primera Fiesta del Mate y el Tereré y la presentación de bandas de música, Irlanda recibe cada vez más la influencia cultural de inmigrantes latinoamericanos

Dublín, 20 grados de temperatura y un sol que causa una sensación térmica bastante más alta. Mates circulan por diferentes rondas de personas de diversas nacionalidades, ya no hay Covid y por lo tanto nadie teme compartir. Podría ser una escena muy típica de la rambla de Montevideo de tarde, pero no, ocurre a casi 11.000 kilómetros de distancia.

Por primera vez se celebró en la capital irlandesa la Fiesta del Mate y el Tereré, una convocatoria que se concreta 16 años después de la primera mateada que reunió a los cerca de 30 uruguayos que en ese momento vivían en Dublín. Este año, fueron casi 500 personas de diferentes nacionalidades.

“Hoy estimamos que son alrededor de 400 los uruguayos que están viviendo aquí”, indicó a Galería Mónica Manzzi, recientemente designada cónsul honoraria de Uruguay en Irlanda. Ella comenzó con la idea de juntarse hace más de una década, para mirar los partidos de la selección uruguaya en el Mundial de Fútbol de 2006. Hoy, esta tradición que nació entre uruguayos ganó adeptos de Paraguay, Argentina, Brasil y Chile, que se sumaron a la organización.

Mate, tereré o chimarrão circulaban por los rincones del Mud Island Garden mientras bandas tocaban en el escenario. Se podían ver diferentes tipos de infusiones: con agua caliente, con hielo o con azúcar, la diversidad y la unidad se centraban en esa hierba que comparten todos los países y es parte de la identidad de sus pueblos.

Diego Ozuna es el presidente de la Asociación de Paraguayos Residentes en Irlanda, y no dudó en decirle que sí a Mónica cuando empezó a organizar el encuentro. Actualmente la organización es una referencia de ayuda y asesoramiento para los compatriotas que llegan al país, pero también trabajan en la difusión de su cultura. “Nos pareció bárbaro esto para juntarnos y compartir el espacio”, comentó.

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Las mateadas no solo tienen como objetivo el intercambio social, sino que la comunidad uruguaya también organiza venta de comidas, como por ejemplo, alfajores de maicena. Se podían adquirir dos por cinco euros (unos 200 pesos uruguayos), y lo recaudado en esta oportunidad fue donado a la Escuela Rural Número 11 de Maldonado.

“Yo no me olvido de donde vengo, por eso siempre tratamos de colaborar aunque sea con 200 euros, juntamos y mandamos a alguna organización para ayudar”, comentó Mónica, que elaboró 140 alfajores y recaudó 350 euros.

La ola migratoria abre mercados. Actualmente en Dublín, el acceso a los implementos necesarios para tomar mate puede llegar a ser más fácil que en otros países, incluso España­. En el centro de la ciudad es posible comprar varias marcas de yerba uruguaya por alrededor de 12 euros (unos 500 pesos uruguayos) el kilo. También se puede encontrar un mate o una bombilla por entre 40 y 90 euros (unos 3.300 pesos), dependiendo del modelo. Esta accesibilidad se debe también al aumento de argentinos, chilenos y brasileños que en los últimos años eligieron probar suerte en Irlanda, que generaron una mayor demanda y permitieron la apertura de comercios y venta online de productos típicos.

“Hace 20 años era impensado que encontraras una panadería acá y hoy tenés a un grupo de argentinos que vende facturas en el centro”, dijo Mónica. Ana Laura Siqueira probará suerte en ese rubro. Ella llegó hace un mes a estudiar inglés, nació en Montevideo pero vivió gran parte de su vida en Tacuarembó. Estuvo unos años en Nueva Zelanda, volvió a Uruguay para estudiar pastelería y ahora trabaja en Dublín haciendo alfajores para algunas empresas. La Fiesta del Mate fue la oportunidad para debutar con su emprendimiento en la venta de empanadas de carne y verdura, brownies de chocolate y medialunas­. “Si bien estoy trabajando bien ahora, no trabajo por mi cuenta; quiero empezar a probar sola y ver qué pasa”, comentó. Luego de la fiesta, recibió varios pedidos de uruguayos que extrañan esas comidas.

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Las Gauchitas

Las Gauchitas

Ya con unos años más establecido, Eduardo­ Adda es guía turístico. Llegó con la idea de quedarse unos meses en Irlanda pero de esto ya hace unos siete años. Se especializa en visitantes de habla hispana; actualmente es uno de los referentes en esta área para la comunidad uruguaya. Logró crear un nicho de trabajo que lo ha llevado a ser el encargado de mostrarles la ciudad a personalidades, como Jorge Drexler cuando estuvo de visita en la isla.

Invasión musical. La demanda no solo creció en el área gastronómica, sino también en lo cultural. En junio de 2023 el músico Martín Buscaglia llegó a una sala de conciertos de Dublín­ y marcó el inicio de una secuencia de shows uruguayos y argentinos de diferentes bandas de renombre como El Cuarteto de Nos, Babasónicos­, Miranda, WOS, el propio Drexler. En los próximos meses llegarán No Te Va Gustar­, Dante Spinetta y La Delio Valdez. Además, se está en negociaciones para que La Vela Puerca­ sume a la capital irlandesa a su tour por Europa. “Se dieron cuenta de que hay mercado, los productores tomaron el riesgo y quedaron muy conformes con los resultados”, indicó la cónsul honoraria.

Drexler quizás marcó el mayor récord, pues si bien es un artista reconocido en Europa, fue el primer uruguayo en agotar entradas en el National­ Concert Hall, una de las salas de conciertos más importantes y prestigiosas de Irlanda­, con una capacidad para 1.200 espectadores.

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Luego de la actuación, el artista no dudó en promover un “after” para reunirse con los uruguayos que están radicados allí y tomar la tradicional cerveza Guinness. Esto es una característica de la comunidad uruguaya en este país, quizás porque es pequeña y permite esa hermandad, sentimiento de ser parte de una familia incluso con gente que solo conocen por dialogar vía WhatsApp o simplemente, quizás, por querer sentirse más cerca de la tierra natal.

“Yo viví muchos años en Madrid y en Londres­, y recién cuando me mudé acá tres años atrás, empecé a reconectarme con mis raíces y me sentí parte de la comunidad uruguaya”, comentó Matías Carbón. Él considera que el grupo es “más unido” y siempre uno encuentra alguien que lo ayude cuando precisa algo; tienen un espíritu “más familiar” y eso marca la diferencia cuando una persona está lejos de su país.

Matías es músico, y esta nueva conexión con sus raíces le permitió volver a cantar música uruguaya, algo que extrañaba. “Yo en España estaba muy enfocado en el repertorio local, pero acá hago canciones de los Buitres u otros artistas argentinos”. Esto le permite ir a cantar en diferentes eventos de la comunidad latinoamericana.

“Yo crecí escuchando al Cuarteto de Nos, y cuando los tuve que ir a buscar al aeropuerto porque venían a tocar acá, no podía creerlo. Para mí, era impensado esto 20 años atrás”, recuerda Mónica. Varias de las personas entrevistadas coinciden en que tanto la hermandad como la influencia de la cultura sudamericana en Irlanda es posible también por la apertura cultural que tiene la población local, que se interesa por conocer otros estilos musicales y diferentes tradiciones.

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La actuación en Dublín de El Cuarteto de Nos.

La actuación en Dublín de El Cuarteto de Nos.

Por su parte, Romi Beiroa vive hace dos años en la isla y con su amiga argentina Romina Cruañas­ crearon el show de Las Gauchitas, con el que se presentaron en la Fiesta del Mate­ y el Tereré. Con el tema Gaucho power de El Cuarteto de Nos y vestidas con ropas típicas, interpretaron el mensaje de la canción y convocaron a la gente a “empoderarse con el gaucho/gaucha power que cada uno lleva dentro”.

Romina también forma parte de Fusión Murga­, “una unión de gente de todo el mundo con estilos de todos lados”, que busca precisamente unir diferentes ritmos típicos y compartir el arte trascendiendo las fronteras terrestres e idiomáticas a través del arte. Por otra parte, con su proyecto Nutri.art trabaja en la difusión de la cultura del mate y otros alimentos a través de talleres. A su vez, es profesora de inglés online­ de los alumnos de la escuela de Maldonado que recibirá la donación del dinero recaudado en la mateada.

Cultura fusión. Los intercambios también se dan gracias al amor que mezcla culturas. Peter y Josefina son un ejemplo de ello. Él es irlandés y ella paraguaya, quien llegó a la isla para trabajar como diplomática. Hace 20 años que están casados. Peter confiesa que “le encanta la comida paraguaya” y no tuvo ningún problema en adaptarse a las tradiciones de su esposa, aunque no toma tereré. Josefina consideró como algo muy positivo hacer eventos como la mateada porque permite “sentirse más cerca” de su país y compartir la tradición.

Linn es japonesa, vino al evento con un amigo argentino y una amiga chilena, los tres estudian juntos inglés, y aprovechó la oportunidad para probar un mate. Cebar un mate a un extranjero y esperar, con una sonrisa contenida, la cara y la reacción que tienen al probarlo es un momento repetido pero muy divertido. Ella no fue la excepción, no llegó a tomar toda el agua y como pudo se contuvo para no escupirlo, sonrió, y dijo: “Es muy amargo”.

En otro rincón, un joven argentino le mostraba a otro mexicano cómo cebar el mate para luego tomarlo. Y así como él, se acercaron a la fiesta personas de otros países como España e Inglaterra.

La próxima misión de la comunidad uruguaya es que Irlanda sea el primer país donde se celebre el Día del Candombe, que en Uruguay se festeja cada 3 de diciembre.

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Martín Buscaglia tocó en junio de 2023.

Martín Buscaglia tocó en junio de 2023.

Mónica impulsó el contacto con la embajada para lograr el envío de los tan preciados chico, repique y piano, para hacer una celebración en el centro de la capital irlandesa y difundir este estilo musical típico. Actualmente se buscan alternativas para financiar el flete, que es lo más costoso.

Primer paso: estudiar inglés. Hace dos años, el exembajador uruguayo para Irlanda y Reino Unido César Rodríguez le sugirió a Mónica ser la cónsul honoraria de Uruguay en Irlanda, y de esta forma reactivar esta dependencia que ha funcionado de forma intermitente en la isla. La sede diplomática vio la necesidad de volver a poner en funcionamiento esta oficina ante el aumento en el flujo de uruguayos que llegan principalmente a estudiar.

Esta dependencia hoy actúa entonces como un contacto de emergencia o para la tramitación de documentación básica, siempre bajo el aval de la embajada instalada en Londres.

Irlanda es reconocida por tener uno de los salarios mínimos más altos de Europa. Esto, en parte, se debe a que el costo de vida es tanto o más alto que el de Uruguay en comparación con otros países cercanos. Sin embargo, el tema salarial lo vuelve atractivo como destino. A su vez, la facilidad de obtener una visa de estudio para hacer un curso de inglés hizo que ese trámite esté en auge y sea uno de los principales motivos de llegada de latinoamericanos al país. En algunas ocasiones es una excusa para quedarse a vivir de forma permanente o ahorrar dinero para instalarse en otro país europeo.

La contrapartida a las que uno se enfrenta en la vida cotidiana es la histórica crisis habitacional que hizo disparar los precios de alquileres en todo el país, así como un sistema de salud privatizado que implica altos costos en caso de necesitar asistencia médica, por más básica que sea. Una consulta con un médico general puede tener un costo aproximado de 40 euros (unos 1.700 pesos uruguayos), en el caso de quienes no tienen acceso a la salud pública.

La posibilidad de conseguir vivienda y trabajo en menor o mayor tiempo depende siempre de la suerte, el nivel de inglés y la habilidad de cada persona para salir en la búsqueda de un nuevo comienzo en una tierra desconocida.

A esa tierra, directo del aeropuerto llegó Pablo­ ese domingo, tiró sus cosas en su nueva casa, se apuró a preparar el mate y se fue a la fiesta; la mejor bienvenida a su tan planeada aventura de estudiar inglés en Dublín.

Coreando Yo tomo licor, de Amar Azul, se corrieron las sillas, se terminó el mate y la banda Argento Fest le puso música al baile de cierre de una tarde en la que todos se sintieron un poco más cerca del Río de la Plata.