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Godard por Linklater: cómo el director recreó en su película 'Nouvelle Vague' el rodaje de 'Sin aliento'
Este jueves 8 de enero se estrena la aplaudida película de Richard Linklater, que retrata el tras bambalinas de la filmación de la ópera prima de Jean-Luc Gordard, uno de los filmes más representativos de la nueva ola del cine francés
Guillaume Marbeck, Zoey Deutch y Aubry Dullin recrean una escena esencial de Sin aliento y de la historia del cine.
“Siempre he dicho que cada cineasta debería hacer una película sobre la realización de una película”, opina Richard Linklater, director de películas como Escuela de rock, Antes del amanecer y la nominada al Oscar Boyhood. No lo dice porque sí. El comentario viene a propósito del estreno de Nouvelle Vague, el filme en el que se dio el gusto de retratar lo que habría sido la preproducción y el rodaje de Sin aliento (À bout de souffle), la ópera prima de Jean-Luc Godard; una gema del cine, emblema de la nueva ola del cine francés que en los años 50 y 60 integraron también Éric Rohmer, François Truffaut, André Bazin, Agnès Varda y Claude Chabrol. La película de Linklater (nominada al Globo de Oro a Mejor película musical o comedia) es un pequeño homenaje al séptimo arte, con foco en uno de sus “momentos favoritos en la historia del cine”.
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En Nouvelle Vague, Linklater detiene el tiempo en el París de 1959 y encapsula en imagen y sonido un episodio fermental del cine: el tras bambalinas de la realización de una película que ha sido inspiración para varias generaciones de cineastas.
Para captar el espíritu de Sin aliento, Linklater, de 64 años, reunió a un equipo casi enteramente francés. “Yo era el único estadounidense del equipo”, recuerda. “Quería a los mejores y más experimentados jefes de departamento franceses que pudiéramos encontrar, y me siento muy agradecido de haber trabajado con un grupo tan dedicado. Creo que nuestro sincero entusiasmo nos abrió muchas puertas”.
Lograr la autenticidad era el principal desafío; después de todo, los ojos de todos los cinéfilos del mundo estarán puestos en Linklater y su Nouvelle Vague para encontrar el error, la inexactitud histórica, la mala interpretación de una época.
Para recrear la previa y el rodaje en sí mismo se valieron de documentos de la época, desde las fotografías del detrás de cámara de Raymond Cauchetier hasta apuntes, cartas, memorias y entrevistas. “Podría decir cuántas tomas hicieron de cada plano, qué hicieron en un día cualquiera. (...) Todos los que trabajamos en nuestra película estábamos apasionados, incluso obsesivos, por hacerlo bien”, asegura el director.
Sin aliento 1
Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg se volvieron estrellas después de protagonizar Sin aliento, de Godard.
Nouvelle Vague 1
Aubry Dullin y Zoey Deutch encarnan a Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg en la película de Linklater. El parecido con la escena original es sorprendente, y se logró con un meticuloso y "obsesivo" trabajo de arte y de reconstrucción de época.
Nacido, criado y residente actual de Texas, Linklater no fue el único realizador en pensar que este era el momento propicio de permitirse la indulgencia de contar una historia inspirada en la industria. De hecho, otras dos películas nominadas a los Globos de Oro narran un momento particular en la vida de un director de cine: la noruega Valor sentimental (de Joachim Trier, nominada a la Palma de Oro en Cannes, en cartel en Montevideo) y la estadounidense Jay Kelly (de Noah Baumbach, candidata al León de Oro en Venecia, disponible en Netflix). Dicen que lo mejor es hablar de lo que uno sabe.
Surfear la nouvelle vague
Jean-Luc Godard fue el último crítico de la prestigiosa revista Cahiers du Cinéma en dirigir su propia película. Al menos eso es lo que se cuenta en la película de Linklater. Antes lo habían hecho Éric Rohmer, François Truffaut, Claude Chabrol. Aquello no era una carrera, pero sí.
Siempre de lentes negros, Godard deambula por los encuentros del ambiente cinematográfico buscando apoyo para llevar al cine alguna de sus ideas. Con acceso a todos los directores del momento, va recopilando consejos. Primero, de Roberto Rossellini, director fundamental del neorrealismo italiano. “No uses guion, solo notas”, le dice, según la versión linklateriana de la historia. “Olvida las subtramas”, le sugiere su colega, también joven pero más experimentado, Truffaut.
Finalmente, consigue su oportunidad. Entonces, queda claro que lo que se dispone a hacer es algo nunca visto. Lo diferente no es la historia (un delincuente prófugo llega a París para cobrar unas deudas y allí se encuentra con una vieja amiga e interés romántico), sino el lenguaje. En el set, Godard parece un niño con un juguete entre manos. Trabaja sin guion. No repite tomas porque dice que el resultado se siente mecánico. Hay días en los que el rodaje dura dos horas, otros directamente no filma. Les lanza frases sueltas a los actores para que pronuncien aquí y allá, el resto es improvisación. Los filma Raoul Coutard, un camarógrafo que vive con la cámara en mano; el travelling lo hacen en una silla de ruedas, en autos. Para una toma callejera con peatones reales esconden la cámara en un carro de cartero: así consiguen tener extras “gratis y naturales”.
Lo criticaba el productor, Georges de Beauregard; se reía de él (a sus espaldas y no tanto) Jean Seberg, la actriz principal. Godard, inmune, respondía con un: “Continuemos con nuestra búsqueda de lo instantáneo e inesperado como solo nosotros podemos”. Y seguía, con una confianza pasmosa en su obra.
“Para mí, la nouvelle vague significa realmente cine personal. El arquetipo del cine independiente. (...) La película no tenía que ser sobre una gran historia épica o una gran obra de género. Podías hacer una película sobre tu propia infancia”, dijo Linklater a la National Public Radio (NPR) de Estados Unidos.
Nouvelle vague 2
Para interpretar a Jean-Luc Godard Linklater eligió al francés Guillaume Marbeck, un actor debutante.
Y si hay algo de lo que sabe es de cine independiente. Él mismo supo ser pilar del movimiento del cine independiente de los 90 a partir de su película debut, Slacker (1990), junto con otros directores hoy consolidados, como Quentin Tarantino, Steven Soderberg, Paul Thomas Anderson, Gus Van Sant. “Recuerdo haber tenido conversaciones con varios cineastas sobre que algo nuevo había en el aire, y era cultural”, dijo Linklater a Variety sobre esa década que los vio romper estructuras.
París, 1959
Richard Linklater nació el año en que Sin aliento llegaba a los cines. El París que se ve en la película es de otro tiempo, y revisitar las locaciones (los Campos Elíseos, el Boulevard Saint-Germain) implicó un trabajo minucioso de reconstrucción de época. La pequeña habitación de hotel donde Patricia Franchini (Jean Seberg) y Michel Poiccard (Jean-Paul Belmondo) comparten momentos íntimos en Sin aliento se reconstruyó por completo: con la misma radio, el mismo espejo, los mismos cuadros.
La decisión de filmar en blanco y negro, tal como se filmó Sin aliento —con una relación de aspecto de 1,37:1, objetivos vintage y películas Kodak 5222 e Ilford HP5— impactó en todos los aspectos de la película. Según el director de fotografía de Nouvelle Vague, David Chambille, “la fotografía (de la película original) fue revolucionaria por su ligereza y sencillez”.
Para ponerse en la piel de Jean-Paul Belmondo interpretando a Michel y de Jean Seberg interpretando a Patricia, Linklater recurrió al actor francés Aubry Dullin y a la actriz estadounidense Zoey Deutch. Para Godard eligió al también francés Guillaume Marbeck, un actor debutante, un lienzo en blanco. Lo mismo hizo para el resto de los personajes: optó por rostros y voces que pudieran fundirse y transformarse —por lo que dura esta bitácora de rodaje— en esa constelación de estrellas discretas que formó la nouvelle vague, invitando al espectador a viajar en el tiempo a esa época en que el cine se reinventaba y que en solo tres años vio a 162 cineastas franceses hacer su primera película.
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Zoey Deutch caracterizada para Nouvelle Vague como Jean Seberg en el papel de Patricia, de Sin aliento.
Este 11 de enero, a Linklater se le multiplican las chances de ganar un Globo de Oro porque tiene dos películas nominadas. Además de Nouvelle Vague, Blue Moon, protagonizada por Ethan Hawke y Margaret Qualley, también es candidata al premio a Mejor película musical o comedia. Ambas compiten con Bugonia, Marty Supremo, Una batalla tras otra y No Other Choice (todas estrenadas en Montevideo salvo esta última y Marty Supremo, que se estrena el jueves 15).
A la cartelera montevideana se suma también este jueves 8, en simultáneo con Nouvelle Vague, Sin aliento (remasterizada en 4K en Cinemateca y Life Alfabeta), la película que encendió la chispa inicial. Ver una después de la otra puede ser la mejor manera de pasar una tarde de verano en la ciudad.