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71 fotos de álbumes familiares cuentan la historia de Punta Colorada a través del siglo XX
Hallarse, la muestra colaborativa montada por el fotógrafo Daniel Caselli en el Club de la Comisión pro Fomento del balneario, reúne fotografías tomadas entre 1930 y 2000 pertenecientes a familias residentes en dicha zona costera
Susana Mondueri y dos niños de su familia en Punta Colorada, circa 1946.
Con la caña al hombro, vestida con pescadora, camisa de manga corta y zapatillas deportivas, y con la alegría pintada en su rostro, Susana Mondueri posa con su pesca en la zona de rocas llamada El Martillo. Siete niños sonríen a la cámara en lo alto de una loma montados sobre un hermoso caballo blanco, con unas pocas manchas negras. Una mujer vestida con un enterito y sombrero de ala ancha sonríe en la orilla del mar junto a un niño y una niña que están con el traje de baño puesto, prontos para zambullirse. Vestido de traje a rayas, corbata, sombrero y mocasines, Patrocinio López toma de la mano a su hijo Orlando a pocos metros del agua, en la playa Mansa. Una joven llamada Violeta Fernández está de pie junto a una cachila Ford y una carpa armada al lado de las rocas, cerca de la playa Brava. Las cinco fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas en las décadas de 1930 y 1940 en Punta Colorada, entonces naciente balneario de Maldonado, hoy uno de los enclaves preferidos de la costa uruguaya.
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Las imágenes pertenecen a la muestra Hallarse. Memoria visual de Punta Colorada, inaugurada días atrás en el Club de la Comisión pro Fomento Punta Colorada (su nombre oficial), local situado en el casco histórico del balneario, a pocos metros del mar. La sala de exposiciones, especialmente acondicionada para muestras de pintura, fotografía y otras artes visuales, es compartida con el restaurante La Corniche, que se ha convertido en un verdadero centro cultural —abierto todo el año— con música en vivo y propuestas teatrales de calidad en un escenario muy bien equipado. La Corniche funcionó durante 15 años en Piriápolis y desde 2024 está instalado en el local que pertenece al Club de la Comisión pro Fomento Punta Colorada. La muestra estará abierta todos los días, entre el mediodía y la medianoche, hasta la Semana de Turismo, con entrada libre.
Hallarse es un proyecto del fotógrafo uruguayo Daniel Caselli, residente permanente de Punta Colorada desde hace una década, y fue producida por la comisión fomento, cuyo presidente, Daniel Giménez, también es aficionado a la fotografía y colaboró en el trabajo. Caselli, hoy retirado, se desempeñó durante casi dos décadas en la agencia AFP como fotoperiodista y editor fotográfico. Cuando se jubiló, en 2016, se estableció definitivamente en Punta Colorada. Para hacer posible el montaje fue importante también el apoyo técnico y financiero del Centro de Fotografía de Montevideo (CDF). Pero la colaboración decisiva que hizo posible la existencia de la muestra fue la de los vecinos de Punta Colorada, que abrieron las puertas de sus casas y pusieron los álbumes fotográficos familiares sobre la mesa. Esta característica colaborativa vuelve a Hallarse una muestra de gran singularidad entre los balnearios uruguayos.
La exposición reúne 71 fotografías y varias decenas de documentos sobre Punta Colorada de un extenso período que va desde la década de 1930 hasta la de 1990. La selección implicó un meticuloso trabajo que sus responsables definen como “participativo con la comunidad”, pues las decenas de familias involucradas cedieron las fotografías y los derechos de imagen para hacer posible la muestra.
Hallarse - Punta Colorada 2
Siete niños posan sobre la yegua La Linda en Punta Colorada, circa 1950.
Propiedad de Ricardo Jarriz Mondueri
Su gestación, un intenso proceso de trabajo ideado y dirigido por Caselli, insumió tres años. Además de concebir la idea, el fotógrafo se encargó de programar y coordinar las jornadas de reproducción, hizo la curaduría, fue el fotógrafo que sacó las fotos digitales a las viejas fotos impresas, se encargó del retoque digital de las imágenes, diseñó el montaje de la muestra, gestionó el trabajo del CDF y también llevó adelante la campaña de difusión.
En abril de 2023 la comisión hizo el primer llamado a los vecinos para invitarlos a reunir fotos analógicas que tuvieran “lazos visuales y afectivos con el balneario”. Durante 2024 y 2025 continuó la recolección en casas de familias que viven en Piriápolis y a través de envíos digitales provenientes de personas residentes en Argentina, Canadá y Estados Unidos.
Se recolectaron más de 200 fotos, de las cuales unas 140 reunían las condiciones temáticas y conceptuales necesarias, vinculadas al balneario, y tenían la suficiente calidad técnica para poder ser reproducidas. La edición, también a cargo de Caselli, determinó el contingente de estas 71 fotos que son exhibidas. La presentación parcial de la muestra a los vecinos se realizó en diciembre de 2024, con la sala comunal del club llena. Allí tuvo lugar la última instancia participativa de la comunidad, porque un centenar de fotos fueron proyectadas en una pantalla para someterlas a la evaluación final y la corrección de datos aportados por los vecinos.
Paisaje geográfico, paisaje humano
La costa de Punta Colorada, con su gran faja rocosa que le da nombre al balneario y que abarca varios quilómetros, es uno de los paisajes marinos más hermosos del país. Cientos de personas se congregan en esos roquedales todos los días para ver el atardecer, un horizonte flanqueado por el mar a un lado y la triple silueta de los cerros San Antonio, del Indio y del Toro al otro. La geografía es uno de los focos de la muestra, en la que se aprecian las primeras casas enmarcadas por los bellísimos paisajes. Incluso hay fotos aéreas que permiten apreciar claramente los primeros núcleos de edificación, en zonas mucho menos densamente construidas, con la naturaleza siempre predominante. Pero la geografía no es el único centro en Hallarse. Los grandes protagonistas de la muestra son los habitantes de Punta Colorada a lo largo de gran parte del siglo XX. Los lugareños y los veraneantes, con sus marcadas diferencias.
Hallarse - Punta Colorada 4
Susana Mondueri posa con su pesca sobre las rocas El Martillo en Punta Colorada, circa 1942-1943.
Propiedad de Ricardo Jarriz Mondueri
Las imágenes son expuestas en grandes paneles, en los que se agrupan con un criterio temático, divididas en cuatro secciones. La denominada Constituirse presenta imágenes de las primeras casas y caminos del balneario, cuyos pobladores iniciales comenzaron a establecerse hacia 1930. Aparecen los cinco ranchos de pescadores erigidos junto a las rocas de la Mansa, pertenecientes al club de pescadores, de los que hoy quedan tres en pie.
Precisamente, Establecerse es el nombre de la segunda sección de fotos, en la que se aprecian casas levantadas mayormente en los años 40. Entre ellas, una casa blanca de gran tamaño construida también junto a las rocas y recientemente demolida por la Intendencia de Maldonado, que instaló en su lugar una plataforma de madera para uso público, desde donde se aprecia en forma inmejorable el atardecer.
En la serie Convivir, la más numerosa de la muestra, aparecen familias posando en la playa, en las rocas y frente a sus casas, orgullosos conductores junto a sus autos de ruedas cromadas, niños a punto de subirse a un bote de competición a vela, gente limpiando terrenos o construyendo ranchos de madera junto a las dunas. A esta serie pertenecen las fotos descriptas en la introducción.
Hallarse - Punta Colorada 5
Violeta Fernández junto a la cachila Ford 1927, propiedad de Benito Fernández, acampando cerca del mar en Punta Colorada, circa 1945.
Propiedad familia Abayian
La cuarta serie, Pesca, exhibe las escenas cotidianas vinculadas a esa práctica ancestral en la especie humana. En ella se ven adultos y niños pescando en las rocas, en la orilla, pescadores artesanales en botes y limpiando la pesca en mesas junto a las rocas y, por supuesto, orondos practicantes de la pesca deportiva exhibiendo sus mejores ejemplares.
Cierra el recorrido una imponente toma aérea de la punta con el trazado de calles, su característico bulevar central con la rotonda, unas pocas casas construidas y el imponente cerro del Toro al fondo, cuando aún no se recostaba a sus pies la trama urbana de Piriápolis.
Memoria vs. nostalgia
“Los lugares de la memoria nacen y viven del sentimiento de que no hay memoria espontánea, de que hay que crear archivos, mantener aniversarios, organizar celebraciones, porque esas operaciones no son naturales”. La cita de esta frase del historiador francés Pierre Nora está al inicio del programa de mano que reciben los visitantes.
La invitación es “a recordarnos a nosotros mismos, reconocernos, buscar nuestras raíces, identificarnos”, dice en el mismo texto Fernando Giordano, integrante de la comisión pro fomento. Su propuesta se cumple en cada una de las imágenes, porque más allá de los apellidos, que pueden resultar significativos para los más allegados al balneario, esta muestra resulta un raro ejercicio de memoria en un territorio y un tiempo en el que pocas veces el público mira hacia atrás. Por lo general la rutina playera en los balnearios de pequeño porte es puro presente. De la casa a la playa, salir a comer, subir un cerro, ver un toque en un boliche, salir a bailar o disfrutar de la paz del hogar. En Punta del Este o Piriápolis es más frecuente la retrospectiva, pero en sitios como Punta Colorada no lo es tanto. Por eso resulta tan interesante asomarse al pasado de quienes fueron los pioneros del lugar, ya sea para vacacionar o para vivir en forma permanente.
Ese es el centro de gravedad de Hallarse, y por eso es recomendable dedicarle un buen rato a la experiencia inmersiva de mirar las imágenes y leer los pie de fotos, que son el fruto de esta profunda investigación. Estos textos explicativos ofrecen un completo marco informativo a cada foto, con los nombres y apellidos de los retratados, la fecha, la zona del balneario de la que proviene el registro y la actividad que se estaba realizando.
Hallarse - Punta Colorada 3
Patrocinio López posa junto a su hijo Orlando en la playa Mansa de Punta Colorada, circa 1930.
Propiedad de la familia Aphesteguy
Observando este potente corpus fotográfico es posible tener una idea cabal sobre los usos y las costumbres tanto de los veraneantes como de los residentes con características muy específicas como los pescadores. Los hábitos de vestimenta, dentro y fuera de la playa, la gestualidad ante la cámara (todo un ritual en esos tiempos), los medios de transporte, la manera en la que se faenaba y se vendía el pescado allí mismo, en las rocas, todo resulta por demás significativo. Como bien dice Giordano en el texto de la muestra: “Esas fotografías, reunidas, cobran nuevos sentidos y se convierten en lugar de memoria colectiva”.
Es interesante también la reflexión que propone la muestra sobre el ejercicio de la nostalgia: “La evocación de estas imágenes no pretende ser pretexto y refugio de la nostalgia. Es el punto de partida para la reflexión, el intercambio de ideas, saber quiénes somos y valorar lo que tenemos”.
Hallarse es un gran aporte a la construcción de la memoria de Punta Colorada y de esa zona de la costa de Maldonado que, como manifiestan sus responsables, es “una construcción permanente” que bien puede ser enriquecida con nuevos aportes.
Ante los desafíos que plantea el constante crecimiento urbano de la zona, hay una mirada ambiental en este proyecto, un factor que es preocupación permanente de asociaciones de vecinos como la comisión fomento: “Las áreas costeras del departamento y nuestro balneario en particular experimentan en la actualidad profundas transformaciones. Muchos de sus paisajes han sufrido pérdidas patrimoniales y desarrollos indeseables, en ocasiones con decisiones inconsultas. Una sólida memoria compartida, una firme identidad, nos orienta en la búsqueda del futuro que queremos”.