Si nuestro futuro está predestinado, el “cazador de tormentas” Matías Mederos es una prueba de ello. Su familia todavía guarda un VHS en el que, con apenas dos años, pregunta “por qué se para el viento”. A los cinco, una tormenta eléctrica lo hizo levantarse de su silla en el jardín de infantes y movilizar a toda la clase para que saliera a mirar. Con 10 años, ya salía en bicicleta por el barrio, bajo lluvia y viento fuerte, en busca de tormentas. Lo que entonces parecía una curiosidad infantil terminó convirtiéndose en una forma de vida.
Pero la travesía no termina cuando pasa lo más espectacular. En 2025, durante un episodio de granizo en Río Negro, encontró a tres mujeres que estaban solas en una casa cuyo frente había quedado dañado, con vidrios rotos y agua entrando. Se quedó con ellas y las asistió.
Supercelda de alta precipitación cazada en Treinta y Tres, en febrero de 2025.
Algo parecido ocurrió este año con las inundaciones en Cerro Largo. Esta vez fueron las redes las que le permitieron moverse rápido: organizó una colecta de donaciones y luego se encargó de hacerlas llegar a personas afectadas, gracias a la ayuda del acupunturista Fernando Montero.
Gaucho 1
Aquella cacería en Río Negro fue una de las más intensas que recuerda. Quedó dentro de una supercelda (tormenta en una zona ascendente en rotación y otra descendente). Cayó granizo de hasta ocho centímetros y se registraron ráfagas de más de 120 kilómetros por hora. La camioneta recibió estoicamente el impacto.
Gaucho 1, el vehículo cazador de tormentas que reúne estación meteorológica, internet satelital, cámaras y equipos de transmisión.
Mauricio Rodríguez
Y no fue el final del vehículo, más bien lo contrario: sus golpes y abolladuras pasaron a formar parte de su identidad. Se llama Gaucho 1 y, según Mederos, es el primer vehículo cazador de tormentas de Uruguay.
La camioneta es una pequeña oficina sobre ruedas, con internet satelital, estación meteorológica y cámaras de todo tipo (internas, externas, reflex, tipo dashcam y de acción), además de celulares para las transmisiones en vivo. Buena parte del equipamiento lo armó él mismo, con la idea de no perderse de nada de lo que ocurre a su alrededor.
La adrenalina es parte del asunto, pero también lo es saber hasta dónde acercarse. Mederos conoce el riesgo y toma precauciones: lleva cascos y otros elementos de protección, y sabe que una cosa es perseguir un fenómeno y otra muy distinta es quedar en medio de él. Otro de los peligros está al volante, con rutas mojadas, poca visibilidad y cansancio acumulado.
Gaucho 1, el vehículo cazador de tormentas que reúne estación meteorológica, internet satelital, cámaras y equipos de transmisión.
Mauricio Rodríguez.
Le resulta difícil transmitir la sensación de estar a punto de volarse; algunos amigos y familiares no terminan de entenderlo y solo le ruegan que regrese a salvo. Él tampoco encuentra una forma demasiado tranquilizadora de explicarlo. “Hay fenómenos que cambian por completo cuando uno los experimenta en persona. El granizo grande es uno de ellos: además de destruir cosas, hace un ruido difícil de olvidar”. Cuenta que puede escucharse desde lejos y que, durante una tormenta violenta, suena parecido a un tren de carga. “Los tornados poderosos también tienen un sonido similar. La experiencia no es solamente visual; es, en gran parte, auditiva”, dice.
Siete tornados en cuatro días
Viajar a Estados Unidos para perseguir tormentas era uno de sus sueños. En abril de este año finalmente lo hizo, acompañado de su par argentino Franco Obregón. Estuvo alrededor de 15 días y recorrió el norte de Texas, Oklahoma y Kansas, una zona completamente llana donde “el horizonte parece no terminar nunca”.
Cazando un tornado en Foraker, Oklahoma, el viento le voló la boina.
En cuatro días vio siete tornados. Para alguien que está acostumbrado a recorrer Uruguay durante horas para encontrar uno, la seguidilla fue casi un exceso. Entre ellos, hubo uno que le pasó a unos 200 metros, que incluyó un rayo positivo (extremadamente raro, potente, y su destello dura más tiempo) a 60 metros.
“Además, tuve la oportunidad de compartir con mi amigo e ídolo Reed Timmer”, comenta Mederos. El estadounidense es un renombrado cazador de tormentas que se hizo conocido por la serie Storm Chasers de Discovery Channel.
Matías Mederos con Reed Timmer, cazador de tormentas de Discovery Channel.
El viaje terminó de cumplir varios de los objetivos que se había planteado. De hecho, cuando se le pregunta qué fenómeno meteorológico todavía sueña con encontrar, responde que ya vio todos los que quería ver, incluso nieve en Uruguay. A fines de junio viajó a Maldonado, al cerro Carapé, y esperó allí hasta que el pronóstico se cumplió: “Alrededor de las siete de la tarde comenzaron a caer los primeros copos, de forma intermitente, hasta cerca de las 11 de la noche”.
Radar humano
A sus 26 años, Mederos cursa la Tecnicatura en Meteorología en la UTU. En su clase son unas 10 personas y la carrera tiene una fuerte carga de matemática y física, con ecuaciones diferenciales que forman parte de los modelos utilizados para elaborar pronósticos.
Su vínculo con la meteorología, sin embargo, empezó mucho antes. Desde los ocho o nueve años estudiaba por su cuenta y se contactaba con meteorólogos para aprender. “Era como una esponja”, recuerda sobre aquella etapa.
A los 13 años creó su primera página de Facebook. Para entonces ya llevaba tiempo haciendo sus propios pronósticos. Hoy tiene dos páginas en esa red social, que suman en total 500.000 seguidores. En Instagram empezó en 2020 y ya superó los 100.000. TikTok llegó después, y hoy acumula casi 90.000 seguidores.
Durante años, la fotografía fue una de sus principales motivaciones. Buscaba tormentas con estructuras particulares, esperaba el momento y después trabajaba las imágenes con un tratamiento más artístico. Hoy, sin embargo, la prioridad pasa por informar, aunque eso implique perder una buena foto por seguir lo que está ocurriendo.
A medida que su trabajo fue ganando alcance, empezó a recibir información desde distintos puntos de Uruguay y la región. Son observadores que le mandan videos, fotos y mensajes de lo que están viendo; él recibe, chequea y publica. Si algo está pasando lejos de su ruta, puede enterarse antes por un mensaje que por el radar.
Ese “radar humano” prácticamente nunca se apaga. Durante su adolescencia pasó madrugadas enteras despierto, siguiendo tormentas y recibiendo reportes, una dedicación que incluso le hizo repetir años en la secundaria. “La meteorología es mi pasión, mi vida”, dice. Ahora también es un trabajo gracias a las empresas que colaboran con el proyecto, aunque buena parte sigue dependiendo de estar pendiente.
Su próximo objetivo es ampliar esa red más allá de Uruguay y convertirla en una fuente de información meteorológica en tiempo real para la región.
¿Un país aburrido?
Uruguay es bastante discreto en materia de geografía. Alguna sierra por acá, una cuchilla por allá y mucha llanura. Nada que parezca especialmente prometedor para alguien que se dedica a perseguir tormentas. Mederos piensa distinto.
El país se encuentra, explica, en una zona de transición meteorológica que permite el desarrollo de fenómenos severos. Y aunque los reportes son más numerosos al sur del río Negro por una cuestión de densidad de población, las tormentas más severas se registran estadísticamente con mayor frecuencia al norte.
También sigue especialmente de cerca lo que ocurre al otro lado de la frontera. En el sur de Brasil, señala, durante el último mes y medio se registraron cinco tornados; tres de ellos fueron violentos.
El próximo capítulo también podría traer bastante ruta. Mederos está atento a la evolución del fenómeno del Superniño y a sus posibles efectos sobre el sureste de Sudamérica. El calentamiento de la zona central del Pacífico ecuatorial modifica la circulación atmosférica y puede repercutir en nuestra región, con posibles aumentos de las precipitaciones y de la actividad de tormentas, especialmente en el norte de Uruguay.
“Estoy pensando en mudarme al centro de Argentina durante el verano porque vienen tormentas muy intensas y quiero estar ahí para informar”, anticipa.