Cuando se acaba la cuerda es una obra de teatro de objetos para un puñado de espectadores, solo 36, estrenada en 2025 en espacios reducidos y caseros de la ciudad, que este año llegó al Auditorio del Sodre.
Cuando se acaba la cuerda, de Paula Evans y Diego Azar, recrea un fascinante mundo en miniatura dentro de un edificio que es como una caja de música; estará hasta el domingo 6 en el anfiteatro del Auditorio del Sodre Adela Reta
Cuando se acaba la cuerda es una obra de teatro de objetos para un puñado de espectadores, solo 36, estrenada en 2025 en espacios reducidos y caseros de la ciudad, que este año llegó al Auditorio del Sodre.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUna cajita de música, de esas antiguas que funcionan a cuerda, es el edificio (construido sobre la base de una cama de una plaza) donde viven pequeñas bailarinas, cada una en un apartamento, el hall y el subsuelo. Se le da cuerda y vemos su funcionamiento mecánico, de giros coordinados con la música, siempre impecablemente igual.



Pero cuando se acaba la cuerda se devela la cotidianidad de estos seres, donde la vida parece transcurrir en perfecta armonía entre sus rutinas repetitivas, propias de su idiosincrasia giratoria. Pero poco a poco van surgiendo relacionamientos a través de paredes, pisos y techos, que provoca la ruptura del orden intrínseco dentro de la cajita y se revelan sus misterios.
Y en todo esto hay una singularidad que asombra. Esta extraordinaria creación de Paula Evans (dramaturgia, dirección, escenografía, vestuario e interpretación) exige manipulación, con manos y dedos, y algo que se podría llamar pedipulación, que sería la animación de personajes con los pies. Y todos los personajes son animados por una sola titiritera, ella.
A un costado, el músico Diego Azar interpreta en vivo la música original y el diseño sonoro que compuso para la obra. Su instrumento parece un teclado, pero es un sistema informático experimental, programado por él, que produce sonidos digitales a partir de directivas análogas que el músico genera mediante comandos de voz, la digitación en el teclado y movimientos codificados de sus manos en el aire.
Hasta el domingo 6 a las 19 h en el anfiteatro del Auditorio Nacional del Sodre Adela Reta. Entradas a 600 pesos en Tickantel.