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‘A Chorus Line’ en el Solís: el histórico estreno de un auténtico antimusical
El clásico de Broadway, estrenado en 1975, cuenta con dirección coreográfica y puesta en escena de Mariana Lloret y tiene un elenco de 25 intérpretes en el que brillan Rodrigo Garmendia y Camila Cayota
Un gran piso flotante ocupa buena parte del escenario. Al fondo, una pared de espejos móviles y pocos objetos más. Estamos en un estudio de danza en el que una veintena de intérpretes compiten en una intensa serie de audiciones para quedarse con un papel en la obra que se va a estrenar en Broadway. Un papel que puede significar una gran oportunidad de brillar en el gran mundo del espectáculo o quedar en el camino y volver a, en el mejor de los casos, ganarse la vida en el circuito off. Un grupo de artistas que lucha por un lugar en la línea de protagonistas. En tanto, mientras ensayan y son evaluados por un director ultraexigente (interpretado por Rodrigo Garmendia), comienzan a aflorar las historias personales, las circunstancias vitales de cada uno de los aspirantes.
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Eso es A Chorus Line, el musical coproducido por Reprise Producciones, el Teatro Solís y la Banda Sinfónica de Montevideo, que se estrenó el pasado fin de semana en el Solís y que tendrá otras tres funciones este viernes 10, el sábado 11 y el domingo 12 (entradas en Tickantel).
Rodrigo Garmendia al frente del elenco de A Chorus Line.
Santiago Bouzas
Es la primera vez que se representa en Uruguay este peso pesado de Broadway concebido, coreografiado y dirigido por el estadounidense Michael Bennett y estrenado en 1975, razón por la cual este estreno es un hito histórico para la escena uruguaya. La principal responsable de esta proeza, que es montar la obra en Uruguay, es la bailarina y coreógrafa Mariana Lloret, encargada de la dirección coreográfica y la puesta en escena. Se trata de una artista formada en la Escuela de Comedia Musical creada por el fallecido Luis Trochón, con quien trabajó en varios de sus montajes, y que también trabajó en sus comienzos con Omar Varela y Nacho Cardozo, los otros grandes referentes del género en la historia del teatro uruguayo.
El desafío técnico que implica esta obra para los bailarines es enorme, y la versión coreográfica que plasma Lloret logra resolverlo en gran forma, ya que más allá de lucimientos puntuales se aprecia un cuerpo de baile sólido y con buena cohesión. Junto con ella, otros tres artistas compartieron la conducción del espectáculo: Franco Polimeni en la dirección musical, al frente de la Banda Sinfónica de Montevideo, Javier Soares Netto en la dirección vocal y María Elena Pérez en la dirección actoral. En total, unas 80 personas trabajan en este gran montaje, contando la veintena de músicos de la banda. La nota publicada en Galería en la edición del jueves 2 aporta información valiosa sobre esta inédita producción.
A Chorus Line, del viernes 10 al domingo 12 en el Solís.
Santiago Bouzas
La mecánica de la historia es simple. A medida que los candidatos a quedar en el elenco van ensayando la obra y pasando las sucesivas pruebas, algunos son eliminados y otros siguen compitiendo. Mientras tanto, pasan cosas. La gran virtud de A Chorus Line, y la clave de su éxito, es que, lejos del arquetipo romántico y la clásica historia de superación basada en el tan efectivo camino del héroe, muestra el lado B del mundo del espectáculo, el reverso del glamour: es el antimusical por antonomasia.
No es lo más frecuente en este género que aparezcan contrariedades como una lesión muscular o complicaciones serias como una gonorrea (la obra fue escrita varios años antes de la irrupción del sida). A propósito, son muy acertadas la traducción de Juan Carlos Guizar y la adaptación textual de Juan Manuel Damasco, que confieren una bienvenida proximidad local a esta historia.
A Chorus Line es producida por Reprise, el Solís y la Banda Sinfónica de Montevideo.
Santiago Bouzas
Los personajes son hombres y mujeres jóvenes que han llegado hasta donde están a base de sacrificios y resignaciones, llevan consigo un vagón de sueños e ilusiones, sí, pero saben que lo más probable y seguro es el fracaso. Así aparece, vestida con calzas, zapatillas y mallas ajustadas al cuerpo, la condición humana. Las miserias, la hipocresía, la simulación, el egoísmo y el individualismo extremo, junto con el compañerismo, la empatía, la solidaridad, el valor de la amistad y el amor al arte. Todo junto y bien mezclado, sin buenos o malos, sin villanos ni héroes. Cada uno en su rol.
Garmendia pone todo su oficio y talento para componer un Zach equilibrado y muy creíble. Junto con él, el elenco muestra muy buenas condiciones tanto en lo vocal como en el baile. Aunque es preciso apuntar que si bien la faceta coral luce muy compacta y afiatada, en el plano solista no todos los cantantes alcanzan esa excelencia. En estos 25 intérpretes, se destacan como las más virtuosas Valentina Cayota, Ana Rey e Ihara Burgos. Algo similar ocurre con las actuaciones, que no logran la cohesión del coro y el cuerpo de baile.
A Chorus Line es dirigida por Mariana Lloret, Franco Polimeni, María Elena Pérez y Javier Soares Netto.
Santiago Bouzas
La Banda Sinfónica, con Polimeni en el podio, brinda desde el foso el sólido respaldo instrumental que requiere esta hermosa banda sonora que pasa por el music hall, el jazz, el funk, el blues y el rock, y que tiene en One, esa gran canción en clave de swing, su leitmotiv y su canción referencial.
También es preciso señalar que la dinámica dramatúrgica de la obra, que recorre cada uno de los personajes y les confiere una escena solista, demanda un tiempo acumulado bastante importante, que supera las dos horas. La puesta en escena, despojada como la película, que transcurre mayormente en la sala de ensayo, prioriza el valor de los intérpretes en escena. No hay otro sostén que cada uno de los personajes. No hay un gran despliegue de rubros técnicos que colabore para equilibrar la puesta en escena, lo que vuelve a esta versión un poco extensa de más. Pero es cierto que un proyecto escénico de esta envergadura tiene lógicas propias; es normal que en sus versiones originales estos grandes títulos tengan dimensiones similares a las de una ópera, tanto en el despliegue técnico como en su metraje.
A Chorus Line.
Santiago Bouzas
Estos señalamientos no opacan una gran y necesaria puesta en escena, que permite al público uruguayo apreciar con buenos estándares un género que no tiene aún un gran desarrollo ni una deseable continuidad en la escena local. Sería muy bueno para todos que haya más funciones de A Chorus Line en esta temporada.