Adolfo Carrau coordina el equipo que diseña uno de los veleros que competirá en la regata más rápida del mundo

El ingeniero mecánico uruguayo es uno de los mejores diseñadores navales del mundo y coordina el equipo suizo Alinghi Red Bull Racing, candidato a ganar la regata Copa América 2024

A medida que se acerca la Copa América (oficialmente America’s Cup), que se llevará a cabo en Barcelona en setiembre y octubre de 2024, el puerto de la ciudad se llena de gente y se respira un ambiente de competición cada día más intenso. La gran novedad en el paisaje de la dársena es la aparición de seis bases gigantes que alojarán en los próximos meses al vigente campeón, el Emirates Team New Zealand, y a los cinco contrincantes que pretenden alzarse con el trofeo de la competición náutica más longeva del mundo. Fue en 1851 cuando se disputó por primera vez. Aquellos barcos pesados y gigantes dieron paso a una carrera que hoy es llamada la Formula 1 del mar, con embarcaciones que literalmente vuelan y alcanzan los 100 kilómetros por hora. Diseñar estos veleros requiere de mucho talento y dedicación. A sus 48 años, el ingeniero mecánico uruguayo Adolfo Carrau es uno de los mejores diseñadores navales del mundo y actualmente es el coordinador jefe del equipo suizo Alinghi Red Bull Racing, uno de los candidatos a devolver el gran trofeo llamado la Jarra de las Cien Guineas a Suiza.

Carrau es socio del español Marcelino Botín en la empresa Botín Partners y ya tiene dos participaciones en Copa América en sus espaldas: en 2007 estuvo en el equipo de diseño del Victory Challenge sueco y en 2021 desarrolló, junto con Botín, el American Magic estadounidense. Hoy es uno de los miembros más destacados del equipo suizo y trabaja para que la tercera sea la vencida. “La Copa América es lo que más nos gustaría ganar. No es una obsesión, pero somos gente competitiva y queremos ganarla”, dice a Galería en un encuentro en el puerto de Barcelona en un alto en su trabajo, previo a una salida al mar.

A un año de la competición, los equipos ya entrenan en Barcelona. Foto: Olaf Pignataro, Alinghi Red Bull Racing

A un año de la competición, los equipos ya entrenan en Barcelona. Foto: Olaf Pignataro, Alinghi Red Bull Racing

Hace 21 años, cuando se fue de Uruguay, los barcos que se construían para competición no volaban, sino que flotaban. ¿Cuál fue el camino que lo llevó a implicarse en la construcción de las embarcaciones más modernas del mundo?

Cuando comencé en esta industria, mi enfoque se centraba en el diseño de barcos que flotan, como los que se ven amarrados en cualquier puerto. En las oficinas de diseño de Botín Partners, en Santander (España), nos dedicamos a desarrollar embarcaciones convencionales. Sin embargo, en 2012, cuando la Copa América cambió a catamaranes, comenzaron a surgir prototipos pequeños de barcos que podían volar sobre el agua. Fue entonces cuando el equipo neozelandés (Emirates Team New Zealand) descubrió una forma de ir a toda velocidad sin que el monocasco (estructura externa de un barco) tocara el agua. Esta idea no estaba inicialmente contemplada, pero resultó ser revolucionaria.

 ¿Cómo funciona el concepto de hacer volar un barco y cómo esto contribuye a su velocidad?

Un aspecto distintivo de un monocasco volador es su equipamiento con foils, que son alerones móviles ubicados en los laterales y controlados por un sistema hidráulico. Estos foils, al generar un impulso ascendente, permiten que la embarcación se eleve y salga literalmente del agua. Al estar apoyado únicamente en sus alerones, el barco puede alcanzar velocidades tres o cuatro veces superiores a las de un barco convencional. Esto se debe a que, al no tocar el agua, se elimina la fricción y se aprovecha el principio de sustentación similar al de un avión. Es un enfoque que ha transformado la forma en que concebimos la velocidad en los barcos.

Es ingeniero mecánico y estudió arquitectura naval e hidrodinámica. ¿Cómo ha evolucionado su enfoque y qué habilidades adicionales ha tenido que adquirir para diseñar estos barcos?

En el equipo de diseño de hoy en día hay más ingenieros aeronáuticos que arquitectos navales. Esto se debe a que el diseño de estos barcos voladores se asemeja más al diseño de aviones que al de barcos convencionales. Es esencial estar constantemente curioso, con ganas de aprender y estar al tanto de los avances tecnológicos en la industria. Si bien la física no es difícil de comprender, lo complicado radica en saber cómo aplicarla de manera efectiva en el diseño de estos barcos.

 ¿Cómo ha influido en su enfoque de diseño la evolución de la velocidad en la Copa América?

En mi primera Copa América, los barcos alcanzaban velocidades de 11 nudos (unos 20 kilómetros por hora), pero en la actualidad estos barcos pueden superar los 50 nudos, o sea cinco veces más rápido. Es importante destacar que la forma en que un barco se vuelve rápido a 11 nudos es muy diferente a lo que se requiere para alcanzar velocidades de 50 nudos. Este cambio en la velocidad ha sido un desafío para mí y para todos los involucrados en esta industria. Siendo ingeniero, ya tenés los conocimientos básicos. Por ejemplo, mecánica de fluidos en la Universidad de la República estaba tan bien dada y era tan complicada que todos los conceptos que aprendí en tercer año de facultad es prácticamente lo que estoy haciendo ahora. Lo complicado es hacer volar un barco que pesa lo que pesa, que son seis toneladas y media. No es solamente una cuestión de aerodinámicas, sino que tenés que saber mucho de estructuras.

Los barcos pesan 6,5 toneladas, pero vuelan sobre el mar gracias a sus foils. Foto: Xaume Olleros, Red Bull Content Pool

Los barcos pesan 6,5 toneladas, pero vuelan sobre el mar gracias a sus foils. Foto: Xaume Olleros, Red Bull Content Pool

¿Cuántas personas trabajan en su equipo?

Unas 40 personas. Siendo coordinador de diseño, tengo a mi cargo el grupo de arquitectura naval, el de aerodinámica, el de estructuras, el de ingeniería mecánica, ingeniería hidráulica, de electrónica… O sea, todas las disciplinas que en la Facultad de Ingeniería se dividían ahora están todas juntas metidas en un barco. Tenés que saber un poquito de todo para poder coordinar todas las áreas y que el barco haga lo que tenga que hacer.

¿Cuánto se demora en construir un barco de este nivel?

Alrededor de 10 meses.

¿Entrenan con un barco que no es con el que van a competir?

Solamente podemos construir un barco nuevo para la regata y usás hasta el último minuto de tiempo permitido para diseñarlo. Si no, es como correr una carrera con un coche viejo. Esto cambia constantemente. De hecho, si retrasás el diseño un mes podés ganar hasta cuatro segundos de velocidad. Es muy parecido a la Fórmula 1 (F1). Imaginate si competís en la F1 con un coche del año pasado. Salís último. Es tan dinámico todo esto que todos los meses se aprenden cosas nuevas y encontrás segundos por todos lados. Lo que pasa es que llega un momento en que tenés que parar de diseñar y empezar a construir.

 O sea que no les queda mucho tiempo…

No. A principios de setiembre (de 2024) comienza la competición oficial, pero debemos poner el barco en el agua un poco antes, probarlo. Desde fines de 2021 estamos diseñándolo para construirlo. El Alinghi Red Bull Racing es un equipo nuevo. Nos tuvimos que mudar a Suiza, pasamos seis meses allá, armamos el equipo y empezamos a trabajar. Con mi socio, Marcelino Botín, tenemos nuestra gente y hay continuidad en el desarrollo del barco. La mitad de la gente la conocemos muy bien desde hace muchos años, eso es muy importante, pero también cuando terminan las campañas de competición en este torneo es una buena oportunidad para reciclar un poco, traer talento nuevo… un poco parecido a la F1.

Es como la F1 del mar

De hecho trabajamos con ingenieros de la F1. Entre Red Bull Formula 1 y Alinghi Red Bull Racing hay una compañía que se llama Red Bull Advance Tecnology. Está en Inglaterra. Es una empresa de ingeniería formada por ingenieros de F1. Normalmente, la F1 tiene mucho mayor continuidad en sus reglas. No es que no hayan cambiado en los últimos años, pero en los autos las evoluciones son más graduales. Sin embargo, cada Copa América es como empezar desde cero. Como hay tantos proyectos de desarrollo, lo bueno de tener un socio del calibre de Red Bull es que podemos externalizar ciertos proyectos. Cuando hay algo muy específico trabajamos con el equipo de F1.

¿Ellos participan en el diseño del barco?

El barco está diseñado enteramente por nosotros y luego hay ciertos proyectos que hacemos con el equipo de F1. En cuanto a la tecnología, los problemas que tenemos ambos equipos son similares. Lo diferente para nosotros es que la pista se mueve. Acá hay olas, el viento cambia todo el tiempo. No hay un solo día que la climatología sea parecida. Barcelona es complicadísima porque hay mucha ola. Cuando vienen los ingenieros del equipo de F1 se sorprenden porque a veces es más complicado que lo que manejan ellos en una pista de carreras.

 ¿Están usando Inteligencia Artificial (IA)para el desarrollo de los barcos?

Sí, esto es tecnología madura ya. En estos momentos la estamos utilizando para procesar información mucho más rápido. Cada vez que vamos al agua estos barcos llevan cientos de sensores. Esos sensores transmiten información continuamente. Después de estar cuatro o cinco horas en el agua, volvés y si tenés que ponerte a ver manualmente el flujo de información, cosa que antes hacíamos, tardás mucho tiempo en sacar conclusiones. ¡Imaginate que tenés que encontrar correlaciones entre diferentes datos que te da el barco! La IA te permite acelerar exponencialmente el análisis de datos. Pero eso es la punta del iceberg. Hay muchas cosas que son IA y que se están desarrollando en este momento. El tema es tener buenas ideas para darle un buen uso.

¿Utilizan simuladores como en la F1?

Todo el tiempo. Tenemos simuladores muy parecidos a los de la F1. No solamente está el barco en el agua, sino que también “navega en la piscina”, podríamos llamarle. Tenemos pilotos en el agua y en tierra. Lo mismo con los tripulantes. Como en la F1, pero en vez de un piloto tenés a toda una tripulación en el simulador. Para navegar un barco de estos tenés que coordinar a ocho personas. Lo mismo en un simulador. Los datos que nos da el barco en el mar también los comparamos con los datos que nos da el simulador. Además, utilizamos el simulador para diseñar partes del barco. Y todo pasa en paralelo. Mucho trabajo.

De Red Bull Joseph Ozone, Adolfo Carrau, Marcelino Botín y Sam Manuard conversan con Adrian Newey, director técnico del equipo de F1. Foto: Joerg Mitter, Alinghi Red Bull Racing

De Red Bull Joseph Ozone, Adolfo Carrau, Marcelino Botín y Sam Manuard conversan con Adrian Newey, director técnico del equipo de F1. Foto: Joerg Mitter, Alinghi Red Bull Racing

¿Es más importante tener la mejor tripulación o la mejor tecnología?

Las dos. Esto es una carrera de diseño. Desde la primera regata de la Copa América, allá por 1851, ganó el barco más rápido. Muy parecido a la F1. Un piloto que te da buen feedback, buena información, te ayuda a desarrollar el barco mucho más rápido que uno que no siente nada. El que es muy fino timoneando, que nota los cambios más pequeños en el barco para poder medirlos e ir más rápido, ayuda a tomar mejores decisiones. Tenemos a la tripulación más joven de la Copa América. Es nueva. Suiza la vez pasada no compitió.

Fueron el primer equipo en llegar a Barcelona hace un año. ¿No es una ventaja entrenar solos en el lugar donde se va a competir?

Fue una ventaja para nosotros como equipo nuevo, ya que Suiza no tiene acceso al mar. Normalmente, negociar una sede lleva mucho tiempo. Sin embargo, el equipo de Nueva Zelanda (último ganador en 2021) salió a vender el evento y se tomó el tiempo necesario para encontrar el mejor lugar. En mayo de 2022, cuando se anunció que Barcelona sería la sede, ya estábamos en Suiza trabajando y habíamos decidido que nos dirigiríamos directamente al lugar elegido para la competición. Los otros equipos tenían sus bases en diferentes lugares, como Nueva Zelanda en su país, los italianos en Cagliari, los americanos en el sur de Florida (Pensacola) y los ingleses en Palma de Mallorca para evitar las dificultades climáticas de Inglaterra. Fue fácil para nosotros llegar a Barcelona. Ahora, los demás equipos recién están llegando, mientras nosotros ya nos encontramos aquí desde hace un año navegando estas aguas. Eso nos ayuda a entender mejor las condiciones del mar y del clima para poder desarrollar mejor el diseño del barco.

 ¿Existen los espías, como en la F1?

Sí, los hay. Hasta hace no mucho era algo complicado. Estos barcos son muy rápidos y los espías te seguían con gomones y se te metían en el medio. Era my peligroso. Al estilo paparazzi. Para esta Copa América, lo que se hizo fue que todos los equipos pagamos a los espías y compartimos el espionaje. Todos recibimos la misma información de cada equipo. Tenemos un solo grupo de espías, nos conocemos, les avisamos que no se metan en el medio. Todo es más seguro.

Esta es una carrera que se caracteriza por los avances tecnológicos, pero también por las innovaciones, como la de competir con ciclistas profesionales. Suena raro.

Sí. Todos tenemos ciclistas en los equipos. Son mucho más eficientes las piernas que las manos. Para esta edición de la Copa América, se priorizó que el barco fuera más liviano para que pudiera volar con menos viento porque si no, se necesitaba mínimo ocho o nueve nudos para poder hacerlo. En la pasada Copa America estuvimos muy al límite y los organizadores estaban con el corazón en la boca, porque si había poco viento no podían hacer las regatas. Por eso, hubo que poner a dieta al barco y, además de quitarle peso, bajaron a tres tripulantes que eran los grinders. Girando los molinillos instalados en la embarcación con sus brazos, los grinders generaban la potencia para mover las velas. Ahí abrieron la posibilidad de poner las bicicletas y ahora están todos los equipos con ese sistema.

Los simuladores forman parte del entrenamiento de los equipos de la regata Copa América. Foto: Samo Vidic, Alinghi Red Bull Racing

Los simuladores forman parte del entrenamiento de los equipos de la regata Copa América. Foto: Samo Vidic, Alinghi Red Bull Racing

¿Cómo hacen para que no vuelen por los aires con el movimiento de las olas?

Todos estamos trabajando en esa implementación. Son ciclistas profesionales que nunca han navegado y lo hacen por primera vez a 50 nudos. Cuando navegás, con el tiempo generás un sexto sentido y podés anticipar ciertas cosas que van a pasar. Cuando no tenés ni idea de lo que va a pasar, te puedes dar golpes fuertes (risas). La seguridad en la Copa América no es como en la F1, por ejemplo. Acá son muy básicas. Es complicado. Estos barcos si se dan vuelta y uno queda atado… No es fácil. En 2013 murió un tripulante. Cada equipo es responsable de la seguridad de sus tripulantes. Son ocho en total, cuatro de cada lado.

 Siendo ustedes un equipo nuevo, ¿le pueden ganar al campeón?

Esta competición es lo que es porque es muy difícil de ganar. El defensor del título normalmente hace las reglas y juega con ventaja. Arranca a trabajar varios meses o años antes que el resto de los equipos. Pero la velocidad del barco es el resultado de un equipo, no solamente de una persona. Lo que tiene el Emirates Team New Zealand es que trabaja junto desde hace muchísimos años. Ojo, también han perdido. En 2013, en San Francisco, perdieron en un momento en que ganaban 8 regatas a 1. A ellos también les costó mucho ganarla. Lo divertido de estas regatas es que hay adelantamientos. Es velocidad y tener olfato. Los navegantes que tienen ese olfato, o sexto sentido, en 100 metros ven una racha con más viento y se la juegan, esos son los que hacen la diferencia. Eso es deporte, no lo que pasa detrás de la regata.

 ¿Qué pasa?

La política que hay en la Copa América. Los equipos siempre están tratando de desestabilizar a los otros equipos. Por medios legales, obvio. Por ejemplo, es muy fácil que los equipos cometan errores de procedimiento y que los barcos no estén legales. No intencionalmente, sino por error. Tenías que poner un cabo (cuerda) en un lugar y no lo pusiste. Todos los equipos tenemos un equipo de reglas full-time haciendo preguntas un poco tendenciosas para tratar de cambiar la regla o interpretarla de una manera diferente y dejar al otro con mal pie.

¿Alguna vez una Copa América se disputará en Latinoamérica?

No creo, pero nunca se sabe. Depende de qué equipo la gane. En el caso del Alinghi Red Bull Racing, cuando la ganaron en Auckland en 2003, como Suiza no tiene mar tuvieron que salir a buscar una sede. Fueron por todas partes y terminaron eligiendo Valencia. Para Valencia fue una inversión. La ciudad tuvo que poner mucho dinero, remodelar el puerto, las bases de los equipos y toda la infraestructura. Además, todas las compañías que se establecen alrededor de este evento, normalmente, son de tecnología, entonces después ya te quedan los ingenieros, la logística, gente que trae valor al lugar.

¿Hay que invertir mucho dinero?

Yo creo que no es tanto. Más que nada es tener las ganas y la voluntad política de hacerlo.

 Entonces, no es imposible que Uruguay tenga una Copa América.

No. Punta del Este es un lugar buenísimo. Con la bahía que tenemos sería un lugar perfecto. Y con la cantidad de afición que hay en nuestro país, en Argentina, Brasil y Chile la ciudad estaría llena de gente. Uruguay fue una de las paradas de la regata Whitbread y de la BOC Challenge Race. Uruguay y Punta del Este lo supieron hacer. Es verdad que la Copa América es otro nivel, son muchos equipos, mucha gente. Por ejemplo, a Barcelona van a llegar 600 familias de todos los competidores y estamos acá dos años. Tiene que haber una gran infraestructura de colegios, hoteles, casas… es mucho movimiento. El equipo italiano Luna Rosa Prada Pirelli es como Ferrari. Cuando llega a una ciudad lleva “millones” de tifossis (seguidores). Nuestro equipo, lo mismo. Este evento mueve mucho turismo.

¿Cómo es un día normal de trabajo?

Vengo a las ocho de la mañana al puerto de Barcelona y me voy a las ocho de la noche, más o menos. A veces trabajo los fines de semana, depende de las condiciones meteorológicas. Al coordinar el diseño debo estar en todos lados porque tengo que enterarme de todo para poder hacer un buen trabajo. Todos los días probamos cosas en el mar y debo comprobar los resultados. Si es algo muy importante, salgo a navegar cerca del barco. Esto es como hacer un cohete a la luna en ocho meses. Hay mucha cosa que sucede al mismo tiempo y hay que estar muy enchufado. Toda esa información la mandamos a Suiza, que es donde se construye el barco definitivo, y cada tanto viaja alguien del equipo a ver los avances.

 ¿Ganar la Copa América es una obsesión?

Con mi socio tenemos barcos compitiendo por todo el mundo, pero la Copa América es lo que más nos gustaría ganar. No es una obsesión, hay cosas más importantes en la vida, pero es un lindo desafío. Somos gente competitiva y queremos ganarla.

Los barcos llevan ocho tripulantes, cuatro de cada lado del monocasco. Foto: Samo Vidic, Alinghi Red Bull Racing

Los barcos llevan ocho tripulantes, cuatro de cada lado del monocasco. Foto: Samo Vidic, Alinghi Red Bull Racing

La carrera

La Copa América se destaca como la carrera más prestigiosa del mundo de la vela. Atrae a unos 800 millones de espectadores y se posiciona como el tercer acontecimiento deportivo con mayor impacto económico para el país anfitrión, después de los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo de Fútbol. En esta competición no hay una institución que gobierne; las reglas son establecidas por un comité compuesto por el defensor del título y los aspirantes. En conjunto, acuerdan las normas que regirán la carrera, así como otros aspectos importantes como el formato de las regatas, las fechas, los límites técnicos de los barcos y cualquier otra condición relevante para el evento.

Para esta edición se estableció que la primera eliminatoria, donde se definirá el club que retará al vigente campeón Emirates Team New Zealand, se dispute en setiembre del próximo año. Es una liguilla de formato round-robin: los aspirantes compiten todos contra todos en regatas de uno contra uno. Los dos equipos que mejor puntuación obtengan se enfrentarán en una challenge final. El ganador disputará la Copa América al Emirates Team New Zealand en octubre de 2024. El formato de la competición consistirá en una serie al mejor de 13 regatas, donde el equipo que gane siete carreras se llevará la preciada Jarra de las Cien Guineas

Los AC75 pueden alcanzar una velocidad de casi 100 kilómetros por hora. Foto: Samo Vidic, Alinghi Red Bull Racing

Los AC75 pueden alcanzar una velocidad de casi 100 kilómetros por hora. Foto: Samo Vidic, Alinghi Red Bull Racing

Los barcos y los equipos

Se competirá con el modelo AC75 (America’s Cup 75 pies), un monocasco de casi 23 metros de eslora que debutó en la edición anterior en Auckland. Los equipos aspirantes a derrotar al actual defensor del título son, además del Alinghi suizo, el Orient Express Racing Team francés, el NYYC American Magic estadounidense, el Ineos Britannia inglés y el Luna Rossa Prada italiano.

Si bien los equipos guardan bajo siete llaves el valor de los barcos, el presupuesto de estos equipos sobrepasa los 100 millones de dólares.