La beatificación de Jacinto Vera, el obispo uruguayo que podría ser santo

La Iglesia Católica lo declaró beato en una ceremonia realizada en el Estadio Centenario

Bajo una lluvia intermitente y un sol que por momentos amagaba a salir pero no se decidía, el sábado 6 fue beatificado Jacinto Vera, el primer obispo uruguayo, en una ceremonia realizada en el Estadio Centenario. La tribuna Olímpica estaba llena de creyentes que disfrutaron desde temprano la jornada de festejo organizada por la Iglesia católica. La alegría era tal que las más de 15.000 personas bailaban, hacía olas y cantaban: “Y ya lo ve, y ya lo ve, Jacinto Vera beato es”. Los paraguas se abrían y cerraban coloreando la tribuna mientras en las primeras filas, el blanco de las sotanas de los curas contrastaban la escena.

En sillas repartidas en la parte baja de la tribuna Ámsterdam, antes de que iniciara la ceremonia oficial, los que desearan se podían confesar para poder después tomar la eucaristía. Desde el escenario la arenga no cesaba, había representantes de todos los departamentos y al ser nombrados por los conductores del evento, el público gritaba para hacer notar su presencia. 

A las 16 horas empezó la ceremonia que contó con representantes de autoridades de la Iglesia de toda América Latina. Además del arzobispo de Montevideo, cardenal Daniel Sturla, llevaron adelante la misa Paulo Cezar Costa, arzobispo de Brasilia, representante del papa Francisco en América, y el cardenal Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires. Estaba presente quien escribió el alegato de la causa de beatificación, monseñor Alberto Sanguinetti. Participaron también el nuncio apostólico monseñor Gianfranco Gallone y el arzobispo de Florianópolis, Wilson Tadeu Jönck, ciudad en la que Jacinto Vera fuera bautizado.

El arzobispo de Montevideo Daniel Sturla ofició la ceremonia.

El arzobispo de Montevideo Daniel Sturla ofició la ceremonia.

Durante la misa, varios sacerdotes antecedidos por voluntarios portando grandes carteles con la palabra “Comunión” subieron para que los asistentes pudieran tomar “el cuerpo de Cristo”. En la homilía no fueron pocos los que se arrodillaron a rezar en el piso húmedo del Centenario.

Las primeras filas de la tribuna fueron ocupadas por personalidades de la política nacional. Estuvo presente el presidente de la República, Luis Lacalle Pou; la vicepresidenta Beatriz Argimón; los expresidentes José Mujica y Luis Lacalle Herrera, entre otros integrantes del gobierno y la oposición. A pesar de declarar no ser creyente, Mujica dijo a la prensa que estaba allí porque es latinoamericano y además de la lengua tenemos en común la religión católica. “Respeto enormemente a cualquier religión y fundamentalmente a las creencias cristianas. Fui monaguillo cuando era pequeño”, remató.

Cerca de 15.000 personas presenciaron la beatificación de Jacinto Vera en el Estadio Centenario.

Cerca de 15.000 personas presenciaron la beatificación de Jacinto Vera en el Estadio Centenario.

La ocasión sirvió para que los periodistas preguntaran a los políticos sobre temas de actualidad como, por ejemplo, la relación entre Cabildo Abierto y el resto de la coalición multicolor. A pesar de que el presidente declinó dar declaraciones, sí lo hizo Argimón: “Lo mejor es no querer interferir ni presionar la toma de decisiones de otro partido político. Yo siempre digo que no me gusta que se metan en la interna de mi partido, por lo tanto no hago lo mismo con otro”, dijo en medio de la polémica por la adjudicación de parte de la ministra de Vivienda Irene Moreira de una casa a una militante de su partido, Cabildo Abierto. El esposo de Moreira, el senador cabildante Guido Manini Ríos, estaba senado a unas butacas de distancia del presidente.

A pesar de que la cita era por Jacinto Vera, en gran parte de la ceremonia los periodistas apuntaron sus cámaras hacia el presidente, que enfrentó la lluviosa tarde sin paraguas.

El presidente de la República Luis Lacalle Pou junto a la vicepresidenta Beatriz Argimón.

El presidente de la República Luis Lacalle Pou junto a la vicepresidenta Beatriz Argimón.

Milagro concedido. Sturla dijo a Galería que la beatificación fue “una inmensa alegría porque hace 140 años Juan Zorrilla de San Martín dijo (en el sepelio de Jacinto): ‘El santo ha muerto’ y recién hoy la Iglesia lo reconoce como tal, como beato, ya a un paso de la santidad, en el honor de los altares”.

Sobre el milagro que se le atribuye a Jacinto Vera, contó que se trata de la sanación de una niña “curada de forma inmediata y total de una infección después de una apendicitis, cuando no había penicilina”.

Los familiares de esa niña, que terminó muriendo a los 89 años, subieron al escenario y dejaron en el altar un relicario con restos del beato que fueron colocados al lado de la figura de una virgen que había pertenecido a Jacinto Vera. Este milagro fue reconocido por el papa Francisco y la decisión fue comunicada por los obispos uruguayos el 17 de diciembre de 2022.

El expresidente José Mujica asistió con su esposa y exvicepresidenta Lucía Topolansky.

El expresidente José Mujica asistió con su esposa y exvicepresidenta Lucía Topolansky.

Todo sucedió en 1936, a 55 años de la muerte del ahora beato. María del Carmen Artagaveytia Usher, de 14 años, sufría por una infección producto de una operación de apendicitis mal curada. Se encontraba en estado crítico y ante la desesperación de la familia, una noche, uno de sus tíos le llevó una imagen de Jacinto Vera acompañada de un trozo de tela de alguna ropa que había pertenecido a él, la puso en la herida y le pidió a la familia que rezaran por la intermediación para la sanación. La muchacha se curó, y este terminó siendo el milagro que dio el puntapié para que el primer obispo de Uruguay pudiera ser reconocido algún día como santo. Para que esto suceda se tiene que comprobar un segundo milagro que se debe dar después de la beatificación, o sea posterior al 6 de mayo de 2023.

La vida de Jacinto Vera. En 1813 Gerardo Vera y Josefa Durán se embarcaron hacia la Provincia Oriental desde las Islas Canarias buscando un mejor futuro para su familia. Josefa estaba embarazada de su quinto hijo y dio a luz en medio del océano Atlántico el 3 de julio. Cuando el barco hizo una escala en Nossa Senhora do Desterro, hoy Florianópolis, el pequeño fue bautizado con el nombre de Jacinto Vera y Durán. Ya en tierras orientales, la familia se instaló en Maldonado, con el tiempo lograron ahorrar y se compraron un campo en lo que hoy es Toledo (Canelones).

Álvaro Vázquez, hijo del expresidente Tabaré Vázquez, junto a Pedro Bordaberry.

Álvaro Vázquez, hijo del expresidente Tabaré Vázquez, junto a Pedro Bordaberry.

Según lo consigna la Iglesia católica de Montevideo, Jacinto “creció como un niño gaucho, inmerso en las costumbres locales (...). Usaba poncho, chiripá y botas de potro; tomaba mate; era un hábil jinete que se trasladaba a caballo con la destreza del baqueano, el conocedor del medio rural donde transcurría su día a día. Campesino laborioso, al mismo tiempo fue un excelente exponente de la llamada, viveza criolla, y la ?garra charrúa'en el buen sentido: fuerte, con gran inteligencia práctica, bromista, famoso por el sentido del humor, ‘encantador’ al decir de quienes lo conocieron”.

El senador de Cabildo Abierto Guido Manini Ríos fue otro representante de la clase política presente ese día.

El senador de Cabildo Abierto Guido Manini Ríos fue otro representante de la clase política presente ese día.

A los 19 años, Jacinto decidió dedicarse a la vida eclesiástica, pero en Uruguay no había dónde estudiar, por lo que debió trasladarse a Buenos Aires. “Quien confió en Dios nunca fue defraudado, solía repetir, y tras algunos años de ahorrar el dinero que su padre le pagaba por trabajar como peón en el establecimiento familiar, al mismo tiempo que adelantaba en los estudios de latín con el sacerdote patriota Lázaro Gadea, cabalgando largas distancias hasta Peñarol para recibir las lecciones”, logró irse a estudiar, según cuenta la crónica publicada por la Iglesia. Jacinto llegó a la capital vecina e ingresó en el Colegio de los Jesuitas, fue ordenado sacerdote en 1841, y de regreso fue destinado a Guadalupe, en la actualidad Canelones.

Cuentan que era muy desprendido y que regalaba todo lo que le daban a los más necesitados. Cuando fue nombrado obispo, ni pantalones tenía por lo que los habitantes de Guadalupe debieron hacer una colecta para compararle un traje.

En una tierra convulsionada, atendió a los heridos del sitio de Paysandú a fines de 1863 y principio de 1864.

Jorge Fernández Reyes, el expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera y el actual ministro de Defensa Nacional, Javier García. 

Jorge Fernández Reyes, el expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera y el actual ministro de Defensa Nacional, Javier García. 

El 16 de julio de 1865 fue ordenado obispo por monseñor Mariano José de Escalada, y en 1878 nombrado como primer obispo de Montevideo. Relata la Iglesia que en su calidad de misionero recorrió cerca de 140.000 kilómetros en una época en que no había ni caminos ni puentes.

El 11 de mayo, en Roma se realizó la primera misa en honor a Jacinto Vera presidida por Sturla. Conforme a lo que relata la Iglesia, fue un grupo de uruguayos que se reúne todos los meses para participar de una misa en torno a la Virgen de los Treinta y Tres los que en esta oportunidad celebraron a Jacinto, junto a los restos de San Felipe y Santiago, patronos de Montevideo. “Era una figura extraordinaria, con una armonía de naturaleza y gracia propia de los santos. Era un hombre firme, con buen humor, que confiaba en la providencia”, destacó Sturla.

Jacinto Vera murió un 6 de mayo de 1881, a los 68 años, durante una misión en Pan de Azúcar. Ese fue el día elegido para su beatificación, 142 años después.

FUENTE: nota.texto7