Una fotografía de José Pedro Varela, fundador de la escuela pública, en un aula, otra de José Nasazzi, capitán de la selección uruguaya en 1930, levantando la primera copa del mundo y otra de la poetisa Juana de Ibarbourou en Nueva York, cuando viajó para recibir el reconocimiento de Juana de América, son el resultado de un proceso de investigación y creación que estuvo a cargo de la agencia Wildfi.
“Samsung nos pidió que hiciéramos algo para que se hablara de la tele (un modelo con tecnología Neo QLED 8K), la cual tiene un sistema que te permite mejorar la imagen. Al principio, pensamos en hacer imágenes del Uruguay antiguo, mejoradas, pero nos pasaba, por ejemplo, que ver al Solís de ahora y al Solís de hace 200 años es lo mismo. No te emocionaba”, explicó a Galería Bruno Spagnuolo, director de Arte de Wildfi.
“Nos dimos cuenta de que lo que generaba más impacto eran los rostros o situaciones que todo el mundo sabía que habían pasado, pero no habían sido registradas fotográficamente”, añadió Agustina Seitún, directora de Cuentas de Wildfi. Una vez definido esto, buscaron personajes uruguayos, que no estuvieran vinculados con la política o con cuestiones que desviaran la discusión. “Queríamos que el debate se mantuviera en ver personas de otra época en buena calidad y que, a su vez, tuviésemos algo para contar. A Varela nunca lo vimos en una clase, a Nasazzi nunca lo vimos levantar la primera copa del mundo y a Juana de Ibarbourou, Juana de América, nunca la vimos de viaje”, advirtió Spagnuolo.
En el proyecto, que implicó seis meses de investigación y de creación, participaron expertos en inteligencia artificial, historiadores, fotógrafos, artistas gráficos y diseñadores. Finalmente, a fines de mayo realizaron la presentación en el Museo Histórico Nacional con la presencia de varios expertos, a quienes se animó a debatir sobre el papel de la inteligencia artificial en la reconstrucción histórica.
Realidad vs. ficción. “Resulta innegable que el arte ha generado ficciones, ha jugado con la magia y ha buscado dotar de sentido visual relatos fabulosos o posibles gestas históricas. A estos mediums sumamos ahora nuevas tecnologías como la inteligencia artificial”, escribió la historiadora Verónica Panella, curadora del proyecto, en la presentación de La historia nunca vista.
En conversación con Galería, Panella señaló que “las imágenes tienen valor para el momento en que se construyen. Reflejan en muchos aspectos, más que el pasado que están representando, el presente que precisan esas imágenes”. En este sentido, expresó que la obra de Blanes también tiene mucho de reconstrucción, ya que el artista no fue contemporáneo a la pintura histórica que generó. “Esas imágenes van a terminar construyendo una iconografía nacional y van a tener una dimensión de imágenes poderosas, pero en realidad son reconstrucción, relato y, en muchos casos, hasta ficción”, manifestó.
La historiadora agregó que en la época de Blanes, Uruguay estaba consolidando el concepto de nación y necesitaba imágenes que construyeran la iconografía y la identidad nacional. “Los orientales históricamente no eran 33, ni eran todos orientales, no todos eran del lado oriental del río, sin embargo, se consolidó como esa representación”, apuntó.
Juana de Ibrabouru. Foto: Wildfi Más allá de esto, Panella expresó que cuando le propusieron participar de La historia nunca vista, se le presentaron muchas dudas. “¿Es necesario generar imágenes de cosas que se aproximan o tienen una cuestión de narrativa y construcción similar a la ficción histórica en una imagen tan realista? ¿Necesitamos más imágenes en este mundo bombardeado de imágenes?”, se cuestionó. Sin embargo, el proyecto le pareció atractivo y se sumó. “Me gustó eso de mirar y mirar de nuevo. Eso de sacudir la mirada, desanestesiar, generar que el espectador se detenga frente a eso y se haga preguntas”, afirmó.
También le resultó interesante pensar en los desafíos que impone la inteligencia artificial, tal como la necesidad de formar al espectador, educar la mirada y formar el sentido crítico. En La historia nunca vista, “las imágenes son contextualizadas e investigadas, pero tienen el peligro de que el espectador las tome como la verdad”, sostuvo. En el caso de Nasazzi, comentó que si bien fue el primer capitán que ganó una copa del mundo, no la recibió en el estadio, como estamos acostumbrados a verlo y tal como lo muestra la imagen. Nasazzi recibió la copa en una oficina. Sin embargo, el resultado “no es una imagen disparatada”, sostuvo.
A esto mismo se refirió Gastón Garrido, director creativo de Wildfi: “A Nasazzi no le dieron la copa en la cancha, pero tu imagen mental es que la tiene que haber recibido ahí. De hecho, saber este dato te dispara automáticamente la pregunta: ¿cómo que no la recibió en la cancha? Entonces, la imagen está dentro del marco de lo cierto”, manifestó a Galería.
Precisamente, en esto mismo consistió el trabajo de Panella como curadora del proyecto: supervisar que los recursos que se utilizaban para producir la imagen no cayeran en anacronismos.
La investigación. Para Wildfi, el trabajo de los historiadores que participaron en el proyecto fue muy importante, ya que para que la inteligencia artificial genere una imagen verídica es necesario alimentarla previamente de otras imágenes y de información. “La tecnología por sí sola, lo que inventa, lo inventa muy mal. Necesita alimentarse de algo, por eso recopila información y después proyecta lo que le estás pidiendo”, explicó Spagnuolo.
“Nosotros no teníamos suficientes imágenes como para alimentar la inteligencia artificial, pero con la construcción del relato con los historiadores pudimos alimentar la plataforma de distintos comandos, que ayudaron a construir las imágenes lo más verídicas posibles”, comentó a Galería Valentina Negreira, directora de Operaciones de Wildfi.
De esta manera, se produjeron un montón de versiones de cada imagen, que con la introducción de nuevos datos y la mirada de los historiadores se fueron mejorando. “Me acuerdo de que con Verónica (Panella) debatimos sobre Varela. A esa altura Varela estaba enfermo, no era una persona a la que se la viera alegre. Tenía problemas físicos y estaba muy flaco. Entonces quisimos respetar eso, queríamos que fuera lo más parecido a lo que la historia marcaba”, manifestó Garrido. Por su parte, Seitún recordó que la primera versión que lograron de Juana de Ibarbourou no tenía arrugas y cuando la poetisa viajó a Nueva York ya tenía 60 años. Esto les significó dos meses más de trabajo.
Para Panella, la investigación que antecede a la creación con inteligencia artificial es muy importante, dado que puede ser el límite entre lo que se considera una representación verosímil y una representación que distorsione el pasado. “Los límites son complejos. En lo que hay que tener cuidado es que la investigación y el resultado no se divorcien del todo. Estas imágenes cobran o adquieren más dimensión y más peso en la medida que están vinculadas a la investigación existente”, afirmó.
Eduardo Mangarelli, ingeniero de Sistemas y decano de la Facultad de Ingeniería, que participó en el debate de presentación de La historia nunca vista, coincidió con Panella. “Estas herramientas requieren un trabajo muy importante de descripción e investigación. Cuando uno le describe algo tiene que proveer todos los detalles porque si no, la tecnología construye algo aleatorio” y se cae en la pura ficción, explicó a Galería.
José Pedro Varela. Foto: Wildfi La curadora se mostró satisfecha con el resultado logrado en La historia nunca vista. “Tanto las imágenes que se generaron, como el contexto en el que se crearon, ha sido todo muy cuidado”. Más allá de esto, advirtió que las imágenes no pueden ser tomadas como “la verdad”, “pero sí como un espacio que nos provoca interrogantes, dudas e interés”.
En esto volvió a coincidir con Mangarelli, quien manifestó que aunque las imágenes se ven “extremadamente reales”, evitaría tomarlas como “una fuente fidedigna, sino que las tomaría como algo inspiracional, de cómo pudo haber sido esa situación”.
Desconfiar. En Wildfi la mirada es un poco más atrevida. Por lo pronto, Spagnuolo considera que las imágenes pueden ser consideradas reales, como es considerado real el Artigas que antecede la puerta de la Ciudadela. “Vos lo ves y creés que fue así”, afirmó. En el mismo sentido, Negreira se preguntó: “Cuando estudiábamos Historia de los libros de texto, ¿alguien alguna vez cuestionó que esas imágenes no fueran reales? Nadie. Lo dábamos por hecho. Acá pasa lo mismo”.
En este sentido, la ejecutiva recordó que todas las construcciones de imágenes históricas están basadas en la imaginación y el relato de un historiador. “Este proyecto no es distinto, porque se reconstruyó de la misma manera que cualquier otro relato histórico, pero utilizando inteligencia artificial como una herramienta que tiene el poder de llegar a una calidad de imagen que hoy sea relevante para la sociedad”, afirmó.
De hecho, desde la agencia están ilusionados con que estas imágenes algún día se puedan incluir en los libros de texto de Historia o en el Plan Ceibal. “En la escuela o en el liceo, un libro de Historia es muy poco atractivo versus el tipo de contenido que consumen los niños y adolescentes diariamente. Si vos complementás esa información con imágenes que tengan un código visual similar a lo que ellos consumen, podés generar otra conexión”, opinó Negreira.
Consultada al respecto, Panella, que es también profesora de Historia, sostuvo que no tendría problema en incorporarlos a los libros de Historia, siempre y cuando se plantee el contexto y se aclare que fueron creadas con inteligencia artificial. “Las usaría en mis clases de Historia para desarrollar debate sobre cuál es el origen y la fuente, pero saliendo de la idea de verdad. Me pasa con estas imágenes y me pasa con todas. Es algo que nos interpela como generadores y consumidores. Estar atentos, mirar y mirar de nuevo. Desconfiar”, advirtió.
En definitiva, se trata de lo mismo a lo que apuntó Garrido cuando se le consultó si consideraba que las imágenes presentadas en La historia nunca vista eran reales: “Para mí, si la imagen te genera preguntas, está bien”. Cumplió su función.
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José Gervasio Artigas El retrato de Artigas, fuente de inspiración
Gastón Garrido, director creativo de Wildfi, comentó a Galería que el retrato de Artigas generado el año pasado con inteligencia artificial fue una fuente de inspiración para el proyecto La historia nunca vista.
El retrato del prócer fue resultado de un proceso de investigación y creación que llevó adelante el periodista Marciano Durán Rivero y su hijo Marciano Durán Laxague, y que sintetizaron en el libro Cara a cara, publicado el año pasado. En una entrevista concedida en aquel momento al programa Las cosas en su sitio, de Radio Sarandí, Durán contó que el proceso de reconstrucción del rostro de Artigas comenzó de la mano del oncólogo uruguayo Osvaldo Arén, amante de la figura del prócer. Interesado en conocer su verdadero rostro, Arén contrató a Stephen Mancusi, retratista forense americano, quien a partir del único retrato existente de Artigas, donde se lo muestra de perfil y mayor en Paraguay, agarrado de un bastón, creó un retrato frontal y más joven.
Este retrato frontal fue el que tomaron Marciano y su hijo para crear una imagen del prócer con inteligencia artificial. “Es el primer rostro con validez científica de Artigas”, afirmó el periodista. Más allá de esto, sentenció que nunca se sabrá cómo era el verdadero rostro del prócer, ya que en el camino de reconstrucción se encontraron con más de 50 rostros diferentes de Artigas. En su opinión, gracias a la inteligencia artificial el resultado obtenido debería ser bastante real. “No sabemos si es un 10, tal vez, un nueve o un ocho”, dijo.
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Huelga en Hollywood
El reconocido actor Bruce Willis, de 67 años, que el año pasado fue diagnosticado con demencia frontotemporal, cedió sus derechos para que su imagen se pueda seguir utilizando en el rodaje de películas a través de la inteligencia artificial. La noticia, divulgada a principios de este año, fue un sacudón para todo el mundo del espectáculo. De hecho, actualmente los sindicatos de actores y guionistas se encuentran en huelga, entre otros motivos, por la amenaza que supone para ellos el uso de la inteligencia artificial en la industria cinematográfica. Según informó la BBC, los sindicatos señalan que la nueva tecnología puede dar lugar a “un escenario apocalíptico, en el que actores falsos y muertos podrían ser las estrellas del mañana, a través de rostros y voces generados por computadora”.