Nicola Favaron enseña cómo aplicar la creatividad con IA en la moda

El fotógrafo de moda italiano y docente de Instituto Marangoni visitó Buenos Aires y Montevideo para dar talleres sobre inteligencia artificial aplicada a la moda

“No se trata de que algunos empleos desaparezcan, sino de que cambien, evolucionen, y que también surjan nuevos puestos de trabajo”, sentencia el fotógrafo en inglés, con fuerte acento italiano y una seguridad que convence a cualquiera. Nicola Favaron está en Magma­ Futura, espacio de arte contemporáneo en Montevideo, guiando su workshop sobre inteligencia artificial (IA) en la dirección creativa de moda. Al decirlo, proyecta en la pared una lista de empleos disponibles en LinkedIn, relacionados con la IA: ingeniero o diseñador de prompts (textos que se ingresan en distintos programas de IA para darle órdenes), investigador de IA, experto en procesamiento de lenguaje natural (encargado de optimizar la manera de comunicar de las máquinas, como los chatbots, mediante el uso de lenguas naturales, como el español o el inglés), auditor de algoritmos, y varios más. La lista llega a 10 puestos de trabajo dedicados exclusivamente a la utilización de IA. Deja en claro que con cada revolución tecnológica, como lo fue el advenimiento de internet, llegan nuevos empleos. Los puestos de community manager, diseñadores web o de user experience (UX), por nombrar unos pocos, no existían hace unos años. 

“No te va a sacar el trabajo la máquina, sino el humano que sabe usarla”, dice con la misma confianza que antes. El fotógrafo tiene más de 15 años de trayectoria y Adidas, Dua Lipa y la revista Apartamento son algunas de las marcas que figuran en su currículum. Es líder del programa de pregrado de Estilismo de Moda y Dirección Creativa y también de la maestría en Estilismo de Moda, Dirección Creativa y Contenido Digital en la sede de Londres del Instituto Marangoni, uno de los más prestigiosos en cuanto a moda y arte en el mundo. Fue invitado a Buenos Aires y Montevideo por FAD Connection, proyecto que busca ayudar a los estudiantes creativos a encontrar su camino académico y fomentar el estudio de moda, arte y diseño en el exterior; fundado por la uruguaya Federica Levrero en 2020. 

<em>Nicola Favaron.</em>Nicola Favaron.

La moda y la tecnología se han entrelazado cada vez más en los últimos años. Tanto que en 2023 se organizó la primera edición de la Semana de la Moda de Inteligencia Artificial, en la que participó la uruguaya Gabriela Rosés. Cada vez se ven más imágenes tomadas por fotógrafos e intervenidas con inteligencia artificial. El ejemplo máximo es la tapa de Vogue Italia, de mayo pasado, en la que Bella Hadid sale fotografiada por Carlijn Jacobs, junto con el estilista Imruh Asha. Esas fotos fueron intervenidas con IA para diseñar sus fondos. Otro ejemplo, en este caso local, de tal colaboración entre creativo e IA es el trabajo del fotógrafo Brian Ojeda. También sucede al revés: marcas crean imágenes o videos con esa tecnología y luego su equipo de diseñadores gráficos se encarga de intervenirlas. 

Los videoclips tampoco son ajenos a esta revolución. El que acompaña la nueva canción de Rosalía y Björk, Oral, lanzada en noviembre de este año, fue hecho por un equipo de creativos con la ayuda de IA. Todo esto es solo la punta del iceberg, aún desconocido por la mayoría, ya que la inteligencia artificial se desarrolla mientras se lee este artículo. Si bien en los procesos de análisis de datos, que se aplican tanto al marketing como a las decisiones comerciales, la IA ya está bastante posicionada en todos los sectores productivos, en lo que respecta a la creatividad y creación de contenido sigue siendo incipiente. 

La IA llegó para revolucionar la forma en que operan los creativos y las marcas, desde la producción hasta los resultados de marketing y comunicación. Nicola Favaron revela a Galería el potencial creativo de esta tecnología.

¿Recuerda la primera vez que experimentó con IA en su trabajo creativo? ¿Cuáles fueron sus pensamientos al respecto?

A finales del año pasado comencé a experimentar, por interés personal, con Mid Journey (ver glosario). Después empecé a probar maneras de incorporar la IA en mi proceso creativo para poder enseñarles a mis alumnos. Es crucial que ellos aprendan porque la IA va a tener un impacto increíble en todos los sectores, la moda y el arte incluidos. Sentí mucho entusiasmo por parte de ellos cuando introduje la IA, a pesar de ser algo totalmente nuevo y en pleno desarrollo. Al principio, como todos, yo era escéptico. No creo en nada hasta que lo veo. Pero me gusta la innovación. Me interesa todo lo que pueda hacer que el mundo fluya. Me encanta tomar fotos, filmar, y una vez que entendí la IA, usarla en mi trabajo es una práctica de medios mixtos. 

¿Cuándo comenzó a enseñarlo en Marangoni?

Lo descubrí una noche y al día siguiente se lo conté a mis alumnos. Al principio fue extraño porque ni siquiera sabía lo que estaba haciendo yo mismo. Fue genial compartirlo con ellos porque los jóvenes aprenden muy rápido. Al enseñar, transmito conocimientos pero también aprendo. El comienzo de esto fue seis meses atrás. Es todo extremadamente nuevo. Me di cuenta de que todo el mundo comenzó a experimentar. Leí que un abogado en Estados Unidos usó ChatGPT para construir un caso y cuando fue a la corte se dio cuenta de que todo estaba mal. Es algo que se está construyendo mientras hablamos. Trato de animar a los estudiantes a que no usen ChatGPT para copiar y pegar, sino para enriquecer profundamente su trabajo, es una herramienta muy potente. Utilizar IA se trata de liberar la imaginación, de optimizar procesos y de apoyar la investigación creativa. Les pedimos a los estudiantes que no repliquen cosas que podrían hacer sin esa tecnología, eso los haría muy vagos. 

<em> La tapa de Vogue italia de mayo de este año fue hecha en colaboración con la inteligencia artificial para generar el fondo de la fotografía, protagonizada por la supermodelo bella Hadid. Foto: Carlijn Jacobs</em>La tapa de Vogue italia de mayo de este año fue hecha en colaboración con la inteligencia artificial para generar el fondo de la fotografía, protagonizada por la supermodelo bella Hadid. Foto: Carlijn Jacobs

La cultura visual de moda occidental es muy plana. Hay una cantidad infinita de imágenes en las redes sociales, pero todas son bastante similares. Probablemente, en algunos meses les pediremos a los estudiantes que, además de los moodboards tradicionales que ya se les piden para distintos trabajos, también creen moodboards­ con IA. Eso significará una extensión de la forma tradicional de trabajar y aprender a comunicarse con la máquina para que haga el moodboard que uno quiere. En este momento, la IA en relación con la creación de imágenes de moda y arte es muy experimental, aunque todos están incursionando en ello. En el sector de ingeniería, por ejemplo, está más avanzado.

Dice que la cultura visual occidental es plana y que le atrae más la oriental. ¿Por qué?

El mercado occidental impulsó la expansión de los medios de comunicación durante más de un siglo. Todos los jóvenes quieren ir a Europa o Estados Unidos para hacer cosas. Imitan lo que más ven, porque aprendemos mediante la imitación. Hace 15 años, en el mundo previo a las redes sociales, era mucho más fácil saber qué te gustaba en términos de búsqueda artística. Cuando comencé a aprender fotografía, mis primeros pasos vinieron de fotógrafos muy simples, por decirles de alguna manera: Juergen Teller, Wolfgang Tillmans, Corinne Day, Nan Goldin­. Su trabajo se enfocaba en interactuar con humanos, no les importaba mucho la técnica. Creo que era más fácil ser uno mismo en ese entonces. Hoy en día, los jóvenes están expuestos a tantas cosas diferentes que es muy difícil entender dónde podés ser vos mismo. El mercado está saturado, las imágenes son todas iguales y, además, hay una obligación de ser políticamente correcto. Desde una perspectiva ética, eso es comprensible y correcto. Pero es discutible en términos de evolución de la cultura visual. Esa evolución siempre se guio por ampliar la zona de confort de un creativo, buscando la provocación y el sentido del humor. Hoy veo los trabajos creativos lejos de estas cosas. En la sede de Marangoni en Londres hay estudiantes de más de 100 nacionalidades diferentes y lo que siempre les digo es que no intenten ser británicos, que no pierdan su identidad. El hecho de que estemos mayormente expuestos a las mismas cosas en internet, que es en su mayoría impulsado por el oeste, sin duda afecta la cultura visual y a lo que cada uno produce como fotógrafo, estilista, como creativo en general.

¿Cree que la IA podría ayudar a salir de esta planitud?

Creo que es esencial promoverla, enseñarla y estimularla en las personas creativas porque, de lo contrario, profundizará la planitud. Si las personas lo usan como un microondas, es decir, simplemente presionan un botón y toman lo que quedó pronto, la cosa empeorará aún más. Pero puede potenciar la imaginación. Podríamos estar potencialmente al borde del desastre, por eso es importante crear conciencia. Es clave enseñar cómo usarla para potenciar el trabajo creativo.

<em> En la misma edición de Vogue Italia se publicó una serie de fotografías intervenidas con IA. </em><em>Foto: Carlijn Jacobs</em>En la misma edición de Vogue Italia se publicó una serie de fotografías intervenidas con IA. Foto: Carlijn Jacobs

Dice que los jóvenes son conservadores frente a este nuevo paradigma. ¿Por qué?

Hoy estamos expuestos a muchos estímulos, podemos hacer casi cualquier cosa porque tenemos todo al alcance de la mano gracias a internet y las tecnologías. Sin embargo, la gente tiende a poner el freno. En comparación con las oportunidades que tuvo mi generación durante los años 90, las personas en Europa y Estados Unidos ahora tienen más oportunidades que antes. Era natural ser rebelde en ese entonces. Hoy hay mucha fragilidad, que se profundizó después de la pandemia. Eso hace que haya menos disponibilidad para escuchar algo con lo que nos sintamos incómodos. Se suma el hecho­ de que la interacción humana ha disminuido. Esto lleva a que la gente prefiere pensar que todo lo que es diferente a su mentalidad está mal. Trato de hacer que mis alumnos comprendan que al protestar es importante tomarse el tiempo para investigar el tema de la protesta. Si hay una fundamentación débil, la protesta es superficial. Los movimientos proinclusividad en la moda, por ejemplo, son superlegítimos e incluso una necesidad desde una perspectiva ética. Pero cuando veo los resultados no veo un mundo mejor. Veo más división, más odio y malestar. Muchas veces me pregunto a mí mismo si una persona está expresando algo realmente inaceptable o si soy yo el que no puede manejar los sentimientos. A menudo, cuando les pregunto a los jóvenes por qué no agarran por ciertos caminos en su trabajo, dicen que es porque no son correctos. Pero lo que realmente tienen es miedo de las reacciones que tal trabajo pueda despertar en internet. Falta la actitud de ser más accesible, de abrir debates en lugar de huir. ¿Queremos ser dirigidos por la división y la fragilidad? Estas son observaciones, no opiniones. Lo veo en todo el mundo y lo encuentro complicado. 

Es difícil reemplazar el placer del proceso creativo en persona, como una sesión de fotos editorial. ¿Cómo recomendaría equilibrar ambos procesos, el físico y el digital?

La combinación de medios es clave. Recomiendo a todos apagar sus dispositivos durante un cierto tiempo al día. Comenzar con cinco minutos e intentar hacerlo un hábito. Salir, dar paseos, inspirarse en la vida real, sumergirse en ella. Hay personas que son fanáticas de lo digital, ya viven pegadas a las máquinas. La inteligencia artificial es solo una pequeña extensión de ellos. En mi caso, no es así. Disfruto de la tecnología, pero amo estar rodeado de gente y siento que eso es así para la mayoría. Mi recomendación es no depender completamente de las máquinas.

Las habilidades blandas son cada vez más importantes con el auge de diferentes tecnologías. ¿Por qué?

Porque la forma en que se introducen las tecnologías a las masas es muy básica. Su utilización no requiere mucho entendimiento. Es evidente que todo lo relacionado con las tecnologías se desarrolla minuto a minuto y cada vez se va a necesitar menos conocimiento para usarlas. Lo que las máquinas aún no tienen, o al menos eso nos dicen, es un lado sensible. Incluso si tuvieran esa capacidad, la única forma en que podríamos evitar el peor escenario, aquel en el que las máquinas toman el control del mundo, es siendo líderes en habilidades blandas. Empatía, pensamiento crítico, integridad, humanidad. Las máquinas siempre irán más rápido que nosotros, pero fueron inventadas para ser un apoyo, no para tomar el control.

<em> Vogue italia, mayo 2023. Foto: Carlijn Jacobs</em>Vogue italia, mayo 2023. Foto: Carlijn Jacobs

Ese escenario distópico es común entre muchas personas. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Diría que es absurdo. Esta mentalidad proviene de dos lados. Primero, porque no estamos diseñados para evolucionar, sino para decaer. Tenemos prácticamente el mismo cerebro que teníamos hace 200.000 años. El uso que le damos hoy es bastante limitado, a pesar de los avances notables en el mundo. Aunque estamos diseñados para crecer, reproducirnos y decaer, hoy podemos hackear ese ciclo. Podemos hackear nuestro cerebro, podemos dirigir nuestros propios sistemas para que produzcan hormonas del buen humor, por ejemplo. La neurociencia ha hecho descubrimientos impresionantes. Por otro lado, el temor al futuro es característico de la sociedad ansiosa en la que vivimos. Es la segunda razón por la que el escenario distópico está en la mente de muchos. La cultura pop de ciencia ficción casi siempre representa el futuro como horrendo y oscuro. Muchas veces la gente prefiere quedarse en una burbuja de preocupación en lugar de tomar una acción para salir de ella. En mi opinión, las herramientas más poderosas para enseñar son la meditación y el pensamiento crítico. La combinación de ambos tiene un efecto muy poderoso en la sociedad. No estoy diciendo que el futuro no vaya a ser distópico, porque ya lo es un poco. Lo más importante es no perder la conexión con nosotros mismos. 

¿Qué marcas están liderando en la aplicación de IA en sus procesos creativos?

La inteligencia artificial en la moda se ha introducido prácticamente en todas partes, en términos de automatización y optimización de procesos, en tareas de marketing, etcétera. Pero en cuanto a lo creativo, de las grandes marcas diría que Balenciaga lo está haciendo excelente. Fue probablemente la primera y la única en entender el metaverso, que podemos definir como internet 3D, y usarlo en su beneficio. Propusieron un modelo donde el metaverso está totalmente entrelazado con lo físico, no solo como estrategia de marketing, sino conectado a una especie de evolución de la creatividad. No muchas otras marcas están siguiendo el tema en términos de creatividad.

¿Ve alguna resistencia al uso de estas tecnologías en la industria de la moda?

Siempre hay resistencia a la innovación, en todos los sectores. Cada vez que innovás, desacomodás­ sectores privilegiados. La industria de la moda, al igual que cualquier otra, se basa en un grupo de personas que escriben y cantan sus propias canciones. Lo cual no es completamente malo, la moda hoy es un circo increíble y eso se debe al arduo trabajo de ese grupo de personas. Pero es cierto que cada vez que surge algo nuevo y perturbador, siempre hay resistencia. 

<em> La uruguaya Gabriela Rosés participó con esos diseños en la semana de la moda de la inteligencia artificial el pasado mes de abril. </em>La uruguaya Gabriela Rosés participó con esos diseños en la semana de la moda de la inteligencia artificial el pasado mes de abril. 

¿Cuáles son los mayores problemas cuando se trata de IA en la moda?

Todo lo que es potencialmente positivo también puede ser potencialmente negativo. Cuando hablamos de una creatividad limitada en el proceso de diseño y en apoyarnos de la tecnología para mejorar, también hablamos de aplanar la creatividad si confiamos demasiado en las máquinas. Cuando hablamos de una posible expansión del mercado en la segmentación de clientes, también hablamos de amenazar a las economías más pequeñas que dependen de las artesanías. Cuando hablamos de sostenibilidad, no consideramos el impacto que los centros de datos tienen en el clima. Todo tiene dos caras. Luego están los problemas de derechos de autor y la confianza del consumidor. Muchas personas no se dan cuenta de que crear algo realmente bueno con IA no es tan fácil como parece, así que minimizan el trabajo hecho por ella. Hay muchas implicaciones éticas, probablemente la que genera más controversia sea la de los derechos de autor. Hay violaciones masivas de esto, ya que hasta hace poco no era regulado. En los orígenes de Spotify y YouTube pasaba lo mismo. Como creador de imágenes, si ya tenés experiencia, sabés que alguien va a robar tus imágenes. Violar los derechos de autor es muy común en todas partes: cuando hacemos un moodboard para uso comercial violamos los derechos de autor al usar imágenes de otros, por ejemplo. Cuando los créditos de Pinterest son incorrectos o cuando hacemos un meme con una imagen ya existente, también lo estamos haciendo. Todavía es demasiado pronto para saber qué va a suceder.

Perder empleos, que pueden ser sustituidos por la IA, parece ser el mayor miedo en todos los sectores. 

Sí, hay gente que va a perder su empleo. Hay una estimación que dice que aproximadamente el 70% de los trabajos que existen hoy no existían hace un siglo. Cada era viene con nuevos trabajos, es parte de vivir en una sociedad capitalista centrada en el trabajo. Paradójicamente, la mayoría de los trabajos que serán parte de la revolución son aquellos dentro de profesiones que requieren años de estudio: abogados, contadores, ingenieros, etcétera. Nada puede sustituir al jardinero, por ejemplo. No se trata de perder trabajos, se trata de cambiarlos, revolucionar los que ya existen y de crear nuevos. Se trata de desafiarnos a nosotros mismos, encontrarnos frente a áreas desconocidas que debemos aprender a abrazar. Si te sentís vulnerable o incapaz frente al tema, en lugar de ver una serie podés aprender lo que quieras en YouTube. Hay que dejar de quejarse y pasar a la acción.

<em> Diseños y fotografía hechos por Gabriela Rosés </em><i>con inteligencia artificial. </i>Diseños y fotografía hechos por Gabriela Rosés con inteligencia artificial. 

¿Por qué los creativos deberían iniciarse en el mundo de la IA?

Porque la idea más rica es aquella que combina elementos. Una idea es una mezcla de la vida personal de quien la concibe, de su experiencia cultural, y del brief específico con el que está trabajando. Si a eso, además, se le suman nuevos medios, el trabajo es más rico. Cualquier cosa nueva y poderosa, incluso si es pensamiento sintético como el de la IA, puede impulsar la creatividad. El verdadero trato con la IA es optimizar el brainstorming, encontrar nuevas soluciones y reducir costos. Hay que usarla también por curiosidad. No aprender sobre ella es vivir en una cueva, será cada vez más necesario utilizarla. 

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GLOSARIO:

Metaverso: un mundo virtual. Una re´plica de internet, pero en 3d. Se ve facilitado por el uso de realidad virtual y cascos de realidad aumentada.

Inteligencia artificial: la inteligencia de las ma´quinas o el software.

ChatGpT: desarrollado por OpenAi, permite a los usuarios refinar y dirigir una conversacio´n de duracio´n, formato, estilo, nivel de detalle e idioma deseados. Es un sistema de inteligencia artificial.

Mid Journey: sistema de inteligencia artificial que produce ima´genes a partir de texto (llamado prompt).

Dall-E: sistema de inteligencia artificial que crea ima´genes a partir de texto.

Runway: sistema de inteligencia artificial que desarrolla videos e ima´genes a partir de texto.

Prompt: conjunto de caracteres que se muestran en una li´nea de comandos para indicar que´ debe hacer la ma´quina.