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    La interna en Agesic expone tensiones, proyectos en pausa y una denuncia contra el número cuatro de Presidencia

    “Si yo hubiera tenido un sector atrás, no me echaban; el reparto de poder, por lo menos en este gobierno, es feudal”, dice Daniel Mordecki; a dos meses de su renuncia, el gobierno todavía busca un sucesor

    El 26 de noviembre de 2025, la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic) presentó en su evento anual la nueva estrategia digital del gobierno. El encuentro, titulado El mundo es digital, reunió a panelistas del Banco Interamericano de Desarrollo, expertos locales y extranjeros y técnicos de distintos organismos del Estado. La convocatoria fue amplia. La presencia política, en cambio, fue nula.

    No asistieron el presidente Yamandú Orsi, ni el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, ni el director general de la Presidencia, Diego Pastorín, principal referente político de la agencia en la administración actual. En una institución que depende directamente de Presidencia, la ausencia llamó la atención.

    Para Daniel Mordecki, entonces director ejecutivo de Agesic, ese episodio confirmó una situación que venía percibiendo desde antes. “Pastorín hacía un mes que no me hablaba. No me contestaba los mensajes, no tenía reuniones conmigo. Eso no empezó ese día”, recuerda en diálogo con Búsqueda, ya fuera del cargo.

    La escena quedó asociada, en el relato de Mordecki, al proceso que desembocó en su renuncia, presentada menos de un mes después, el 17 de diciembre. No se trató de una diferencia puntual ni de un problema operativo, sostiene, sino de una señal sobre cómo se estaba conduciendo la política tecnológica desde el centro del gobierno y sobre el lugar que ocupaba la agencia en esa estructura de decisiones.

    Mordecki-Agesic
    Mordecki durante el evento anual de Agesic El mundo es digital.

    Mordecki durante el evento anual de Agesic El mundo es digital.

    El rol de Agesic en la estructura del Estado

    Agesic fue creada en diciembre de 2005 por la Ley Nº 17.930, durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez, con el objetivo de liderar la estrategia de gobierno electrónico del país, promover la inclusión digital y coordinar las políticas de tecnología de la información en el Estado. Depende directamente de la Presidencia de la República, una condición que, en los hechos, la ubica en una posición importante para incidir en ministerios y organismos públicos.

    Durante los 15 años siguientes, bajo la dirección ejecutiva de José Clastornik, Agesic se consolidó como un caso de éxito internacional, con reconocimiento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Uruguay se posicionó como líder regional en gobierno electrónico, alcanzando el puesto 26° a escala mundial y el segundo en las Américas en el Índice de Desarrollo de Gobierno Electrónico (EGDI) de la ONU. En paralelo, el país avanzó en conectividad, digitalización de trámites e inclusión digital, y hacia el final de ese período exhibía uno de los mayores niveles de acceso a internet de la región. En ese proceso también se crearon áreas como la Unidad Reguladora de Datos Personales (2008) y la Unidad de Certificación Electrónica (2009).

    El cambio de gobierno en 2020, con la asunción de Luis Lacalle Pou, cambió la dinámica. Durante casi todo el período de la coalición multicolor, Agesic careció de un director ejecutivo dedicado a tiempo completo. Primero estuvo Hugo Odizzio, quien luego fue trasladado al BPS en plena pandemia, y el organismo quedó acéfalo durante meses. Finalmente, asumió Hebert Paguas, pero con una particularidad: era director general de Presidencia y en paralelo lideraba Agesic. “Que Uruguay durante todo un período de gobierno no tuviera un director ejecutivo de Agesic full-time es inaceptable”, cuestiona Mordecki.

    Aun así, hubo cierta continuidad. Los proyectos iniciados en años anteriores se sostuvieron y se incorporaron nuevas líneas de trabajo, como la agenda de inteligencia artificial (IA). El presupuesto se mantuvo, aunque la agenda avanzó a otro ritmo.

    Cuando el Frente Amplio (FA) regresó al gobierno en marzo de 2025 con Orsi, uno de los objetivos fue “relanzar” Agesic. El nombre elegido fue Mordecki, informático con más de tres décadas de experiencia, con trayectoria en el sector privado y antecedentes como proveedor del Estado. “Conozco Agesic desde que no era Agesic”, dice Mordecki. Había sido parte del grupo de técnicos del sector privado que en 2005 asesoraron en la conformación de la agencia. Su designación fue leída, dentro y fuera del organismo, como una apuesta por un perfil técnico.

    Sin embargo, pronto comenzaron a evidenciarse diferencias con el director general de Presidencia, que marcaron la relación entre ambos.

    Diego-Pastorin
    Diego Pastorín durante un evento en Presidencia, julio 2019.

    Diego Pastorín durante un evento en Presidencia, julio 2019.

    El diagnóstico de Pastorín sobre la agencia

    Diego Pastorín es un dirigente con amplia experiencia en la gestión pública. Abogado e integrante de la Vertiente Artiguista, ha ocupado distintos cargos de responsabilidad en el Estado. Fue director general de Presidencia entre 2010 y 2020 y, durante el gobierno de Lacalle Pou, integró el directorio de OSE en representación de la oposición. En la actual administración volvió a asumir como director general de Presidencia, un cargo de peso dentro de la Torre Ejecutiva que concentra una capacidad operativa relevante en la coordinación del gobierno.

    Quienes han trabajado con él tienen miradas diversas sobre su desempeño. Fuentes de Presidencia consultadas por Búsqueda lo describen como un gestor con fuerte presencia en el día a día y dominio del engranaje administrativo del Estado, especialmente en situaciones de conflicto, pero con un enfoque más centrado en “el manejo administrativo” que en la definición estratégica.

    Otra fuente que interactúa habitualmente con Agesic agrega que Pastorín tiende a involucrarse de manera directa en distintos temas y se queja de que sus asesores “se meten en todo”, resume. A diferencia de etapas anteriores, señala, su perfil es hoy más visible y activo. “Quiere saber cuánta gente hay, cuál es el presupuesto anual en personal, servicios y contratos, cuánto se gasta en operaciones y cuáles son los proyectos planificados para cosas nuevas”.

    Pastorín llegó a la dirección general de Presidencia con una evaluación muy crítica sobre la situación de Agesic tras el cambio de gobierno, indicaron las fuentes. En ese diagnóstico, la agencia aparecía como debilitada por la administración anterior y parte del equipo técnico que había participado de la transición era visto con desconfianza.

    A partir de esa lectura, se impulsó la idea de realizar cambios de fondo en la estructura del organismo, revisar contratos de consultoría y evaluar cambios en la conformación de los equipos. Otras fuentes, en cambio, cuestionan ese diagnóstico y sostienen que la agencia mantuvo capacidades técnicas y niveles de financiamiento relativamente estables, sin señales de vaciamiento.

    Esa diferencia de miradas, marcó desde el inicio la relación entre Pastorín y Mordecki, y condicionó el clima interno.

    Agesic-2025
    Evento de Agesic en 2025.

    Evento de Agesic en 2025.

    Tensiones por la gestión de recursos humanos

    La relación entre ambos fue escalando en tensión hasta volverse insostenible. El primer síntoma fue la gestión de los recursos humanos.

    Agesic tiene una estructura compleja. Una parte relevante de su equipo técnico está integrada por consultores contratados a través de un convenio con el PNUD, un mecanismo habitual en el Estado uruguayo para incorporar perfiles altamente especializados sin pasar por los procesos de ingreso a la función pública. Estos contratos se renuevan periódicamente y dependen tanto de las normas del organismo internacional como de la vigencia del convenio marco.

    Según explica Mordecki, hubo tres renovaciones consecutivas por seis meses. Las dos primeras, sostiene, tuvieron fundamento formal. La primera respondió a una norma del PNUD que impide firmar contratos por plazos mayores cuando en el período hay elecciones o cambio de gobierno. La segunda estuvo condicionada por el vencimiento del convenio marco entre Agesic y el organismo internacional, que limita la duración de los contratos a la vigencia de ese acuerdo.

    “La tercera renovación corta ya no tiene justificación técnica. Ahí fue una decisión arbitraria”, afirma. A su juicio, una vez superadas las restricciones normativas, mantener contratos semestrales fue una decisión deliberada que otorgaba mayor flexibilidad sobre buena parte del equipo técnico. “No estamos hablando de tareas menores: estamos hablando de buena parte del equipo técnico de Agesic”.

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    Daniel Mordecki en su oficina de Agesic, en abril de 2025.

    Daniel Mordecki en su oficina de Agesic, en abril de 2025.

    Incorporaciones sin consulta al director ejecutivo

    Al asumir Mordecki, su objetivo era estabilizar al equipo. Pero, según relata, pronto advirtió que desde la Torre Ejecutiva se impulsaba una lógica distinta. “Yo llegué a principios de marzo como director y no contraté a nadie. No traje ni una persona en un organismo de 280 funcionarios. Pastorín empezó a contratarme gente. La contrataba él”, afirma.

    Uno de los episodios más gráficos fue el nombramiento del director del proyecto de Salud Digital. “Llegás un día y te avisan que una persona que te reporta a vos, que nunca le viste la cara, vino a tomar posesión de su cargo. Firmé la toma de posesión porque tenía que firmar. Un día, ¡pum!, aparece. Me llama y me dice: ‘está en el tercer piso el director de Salud’. Y vos mirás y decís: ¿cómo está en el tercer piso? ‘Lo arregló todo Pastorín’. Es mi reporte. No tuvo una reunión conmigo. No me dijo qué pensaba hacer. Yo no tuve la chance de decir ‘no lo quiero’. Si eso no es un indicador de problemas…”, se pregunta Mordecki.

    Según su versión, Pastorín también avanzó en la contratación de asesores sin consultarle previamente: “Me dice: ‘contraté a tal para ayudarte en tal cosa’. ¿Cómo contraté a tal para ayudarte en tal cosa? Es como que tu jefe te diga ‘te contraté a no sé quién para que te asesore’. Pero no es alguien de apoyo que te asesora. Es un tipo que viene a decirte qué es lo que tenés que hacer”.

    El cierre de esta dinámica fue la ruptura total de la comunicación. Durante un mes entero, Pastorín dejó de hablarle a Mordecki. No le contestaba los mensajes de WhatsApp, no había reuniones, no había contacto. La situación quedó expuesta el 26 de noviembre en la presentación de la nueva Estrategia Digital de Uruguay a la que no asistieron ni el presidente, ni el secretario, ni el prosecretario, ni Pastorín. “Él (Pastorín) era el encargado de comunicar, de enviar las invitaciones. Él era el contacto político. La tarea de que venga alguna autoridad era suya”, recuerda Mordecki.

    El proyecto de inteligencia artificial y su estado actual

    Mientras la interna política consumía energías, en el escritorio de Mordecki aguardaba el informe de IA que Agesic debía elaborar con recomendaciones para el Parlamento.

    Uruguay tiene desde noviembre de 2024 una Estrategia Nacional de IA para el período 2024-2030, que establece principios, como la equidad, la no discriminación y la protección de datos personales. Sin embargo, la estrategia en sí no tiene fuerza normativa, y el Parlamento se apresta en 2026 a debatir la regulación. El diputado nacionalista Rodrigo Goñi, que asumirá la presidencia de la Cámara de Representantes el 1 de marzo, adelantó a Búsqueda que la regulación de la IA será una prioridad, con un enfoque que busca “establecer reglas claras que protejan a las personas sin frenar ni desalentar el desarrollo tecnológico”.

    Mordecki cuenta que estaban trabajando en el proyecto de ley. El enfoque que impulsaba tenía dos pilares fundamentales. El primero, la transparencia. “¿Qué datos se lleva Google de mí? No lo sé. Ahora va a tener que tener un registro y te va a tener que decir”. El segundo, facilitar el litigio, “la posibilidad de ir contra las empresas cuando hacen daño”.

    El proyecto se inspiraba en las reglas europeas, que obligan a las tecnológicas a certificar que cumplen la ley, pero adaptado a la realidad local. Para Uruguay, la idea era que la empresa presente una declaración formal sobre cómo maneja la IA y sus datos, sin necesidad de intermediarios, y que esa declaración tenga valor legal.

    La iniciativa también establecía niveles de riesgo para los sistemas de IA. Las prácticas prohibidas directamente no se podían realizar. Las de riesgo bajo solo requerían registro. Las de riesgo medio debían aceptar que los tribunales uruguayos pudieran intervenir, y las de riesgo alto debían incluir un análisis de riesgos y un plan para mitigarlos. “Eso dice el proyecto de ley”, aclara Mordecki

    La regulación estaba en desarrollo, la estructura definida. Mordecki incluso había hablado con las multinacionales. “No salieron contentas, pero no me insultaron. Las multinacionales todas te dicen que ellos quieren cumplir con la legislación”. Pero el 17 de diciembre, todo quedó en pausa. “Pastorín lo tiene en un cajón. Lo bloqueó todo lo que pudo”, afirma Mordecki.

    La versión de Pastorín sobre el destino del proyecto es radicalmente distinta. En declaraciones a Búsqueda, el director general de Presidencia asegura que el proyecto “nunca fue aprobado por el directorio de Agesic”. Según su relato, el funcionamiento del directorio se vio afectado transitoriamente, pero ya se normalizó. “Estuvo sin funcionar este tiempo y ya está funcionando de forma regular. Una vez que esté el director ejecutivo y se discuta el tema, se verá si hay proyecto y cuál es”, sentencia, dando a entender que la iniciativa de Mordecki no tenía validación institucional.

    Sede del Frente Amplio
    Sede del Frente Amplio.

    Sede del Frente Amplio.

    La denuncia de Mordecki ante el Tribunal de Conducta

    El 29 de diciembre, 12 días después de su renuncia, Mordecki presentó una denuncia ante el Tribunal de Conducta Política (TCP) del FA. No es una denuncia jurídica o judicial, aclara en el escrito, “es una denuncia política y ética” contra Pastorín, a quien acusa de “prepotencia, avasallamiento, arbitrariedad, colusión de intereses y faltas a la ética”.

    Mordecki describe una sistemática intromisión en las decisiones técnicas de Agesic, “hechos muy graves” dirigidos contra el personal de la agencia y un manejo discrecional del poder que afecta la gobernanza del organismo. También menciona posibles situaciones de “colusión de intereses”.

    En la denuncia solo incluyó hechos “fácilmente verificables y que no impliquen la participación de funcionarios” para evitar que estos se vean perjudicados. La denuncia está en manos del TCP, que retomó la actividad a principios de febrero, tras el receso de verano.

    “Ni me llamaron ni me contestaron”, dice Mordecki sobre su intento de hablar con Orsi, con el prosecretario Jorge Díaz, con Sánchez. “Es rarísimo. No hablaron conmigo, no hablaron con la prensa. Están enterrando esto”.

    Para Mordecki, esa omisión no es casual, sino de fondo. Y ahí describe la estructura de poder que observa en la administración del FA. “Si yo hubiera tenido un sector atrás, no me echaban. El reparto de poder, por lo menos en este gobierno, es feudal”, dice. Y profundiza: “No feudal como adjetivo, sino en el concepto feudal de organización. En la época feudal, la autoridad máxima del feudo no es el rey, es el señor feudal. El señor feudal le debe pleitesía al rey, tiene compromisos, pero el rey no determina. No hay leyes del reino. El señor feudal es el dueño del feudo. La mafia se organiza así. El líder del territorio es el líder del territorio. Él manda ahí, hace y deshace. Bueno, el gobierno, los sectores, tienen esa organización”.

    En ese esquema, explica, Pastorín es el señor feudal de su territorio. Y el feudo es Agesic. “Ahora maneja Pastorín. Él firma. Él y su gente de confianza. Estos consultores que dejaron de aparecer cuando dejó de hablarme los volvió a traer. Sus amigos. Porque cuando lo hace la oposición ’contrata a los amigos’. Cuando lo hacés vos, ’contratás técnicos de primer nivel, de confianza’... Que sean tus amigos es una cuestión marginal. Yo creo que no, que cuando lo hace la oposición son tus amigos, y cuando lo hacés vos son tus amigos. Punto”.

    Pastorín, por su parte, opta por la cautela y remite su descargo al ámbito partidario. “Estoy esperando a ver qué va a hacer el Frente Amplio, y cuando el Tribunal de Conducta me llame ahí le daré la versión porque ahí está radicada la denuncia”, dice a Búsqueda. Sobre las acusaciones concretas de Mordecki, se limita a responder: “Rechazo las acusaciones. Yo voy a ir al Frente Amplio a dar mi versión”. Al ser preguntado sobre cómo calificaría su relación con el exdirector, responde lacónico: “Siempre muy buena”. Y sobre las motivaciones de Mordecki, Pastorín especula: “Creo que se procesó mal su salida, él presentó renuncia y bueno, procesó mal su salida y terminó en esto”.

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    Yamandú Orsi en conferencia de prensa tras una reunión en la Torre Ejecutiva, en Montevideo.

    Yamandú Orsi en conferencia de prensa tras una reunión en la Torre Ejecutiva, en Montevideo.

    La visión de Mordecki sobre el liderazgo digital

    Cuando se le pregunta a Mordecki quién conduce hoy la estrategia digital del Uruguay, la respuesta es clara: “Pastorín o nadie. Pero hay otros actores: Antel, Uruguay Innova, el Ministerio de Industria... pero no hay una conducción unificada”.

    El exjerarca cree que existe un “problema mundial” en la “política digital” porque “el grueso de los líderes no son buenas contrapartes”. Como ejemplo, sostiene que cuando surge un problema de ciberseguridad muchos políticos dicen que no entienden nada del tema y que harán lo que les diga un experto, algo que no pasa en otros asuntos de la gestión pública. “No podés hacer lo que un técnico diga, porque la política de seguridad es un trade-off entre riesgo e inversión. Vos tenés que traer a los técnicos, que te expliquen, y después decidir vos”, afirma.

    Eso, dice, es liderazgo. Y eso es lo que no encuentra en el Estado uruguayo actual: “Necesitamos líderes que entiendan el impacto de lo digital en la vida de la gente. El corazón de la discusión geopolítica del mundo hoy es digital. Tiene dos componentes: las tierras raras y la inteligencia artificial. Y nosotros nos manejamos como si el mundo fuera el de Windows 95”.

    También advierte que “Uruguay tiene un problema crucial” porque “agotó” su estrategia digital anterior. “No está agotada porque sea mala, está agotada porque la terminamos de hacer. Ahora tenés que usar la plata en otra cosa. No podés seguir digitalizando trámites. Están todos digitalizados. Hay que mirar para adelante”, explica.

    Otra denuncia contra Pastorín y el pedido de la oposición

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    Diego Pastorín y José Clastornik en un evento de Agesic, en junio de 2015.

    Diego Pastorín y José Clastornik en un evento de Agesic, en junio de 2015.

    En paralelo a la denuncia de Mordecki, el TCP recibió otra denuncia contra Pastorín, presentada por un frenteamplista que ocupó un cargo de mando medio durante el gobierno de José Mujica y que no es una figura pública, informó la diaria. Los hechos refieren a presuntos malos tratos ocurridos en 2012 y 2013.

    Consultado al respecto, Pastorín negó la existencia de esa segunda denuncia. “Hasta la información que tengo, esa denuncia no existe”, afirmó.

    La presentación de la denuncia de Mordecki provocó reacciones inmediatas en la oposición. A través de X, el diputado nacionalista Rodrigo Goñi sostuvo que la “grave denuncia (...) no puede quedar en la interna del Frente Amplio”, ya que “afecta a la institucionalidad del país”. El legislador trasladó el asunto a la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep) y al Parlamento.

    Mordecki cree que quizás hubiera sido mejor no renunciar. “Yo podría haberle dicho: no me voy, que me eche el presidente. Capaz que hubiera sido bueno, porque ahí Pastorín tendría que subir y pedirle a Orsi que me eche. Y ahí se habría abierto la discusión”. Pero no fue así.

    Hoy, mientras el TCP evalúa su denuncia, Pastorín sigue al frente. Mordecki no es optimista sobre el futuro del caso: “Si consiguen ignorarlo, no lo van a echar. Si el TCP no toma la denuncia, no solo no lo van a remover, sino que además debilitarán al Tribunal”.

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