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“Hay que globalizar el candombe para llegar a todo el mundo”
El percusionista Daniel Tatita Márquez, encargado de sumar una cuerda de tambores a la canción de Natalia Oreiro United by love, está en Rusia para difundir la música uruguaya durante el Mundial
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En diciembre de 2017, Daniel Márquez recibió una llamada inesperada. El percusionista uruguayo, conocido popularmente como Tatita, estaba con su familia cuando lo contactó el productor Ettole Grenci para sumarlo al equipo que trabajaba en United by love, la canción que Natalia Oreiro presentó ante la FIFA para el Mundial de Rusia. El italiano no lo conocía, pero siguió la recomendación de un colega que sabía de la carrera que el músico había construido entre Montevideo, San Pablo y Nueva York. La charla fue corta y el mensaje claro: querían que sumara el candombe para identificar la cultura uruguaya. En menos de un día, Tatita grabó una cuerda de 100 tambores que sonaban, dice, con la magnitud de una escuela de samba.
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“Puse arreglos bien nuestros y que, por suerte, le gustaron al productor”, cuenta el músico que creció en Palermo, acostumbrado a ver los ensayos de las comparsas y las salidas de Carnaval. Cuando tenía ocho años aprendió a tocar guitarra y, poco tiempo después, entró a la Escuela Municipal de Música para estudiar percusión. “Ahí los tambores se volvieron parte de mi vida”, cuenta. Desde entonces trabajó con bandas como No Te Va Gustar, artistas como Hugo Fattoruso y dirigió varias comparsas que volvieron popular su nombre entre los percusionistas. También realizó 16 investigaciones sobre candombe y dio clases en Argentina y Estados Unidos, a donde suele regresar todos los años. “Me gusta estar en el exterior porque te permite conocer otras culturas y expandir el alcance de los tambores, que ahora suenan en Rusia”, dice en entrevista con galería.
El videoclip de United by Love se estrenó hace poco más de una semana y ya tiene tres millones de visitas. ¿Siente que los toques que tenés programados en Rusia van a ser especiales por la popularidad que obtuvo?Totalmente. El éxito de la canción, que es una de las más escuchadas en Rusia, también tiene que ver con Natalia, que es famosa. Al estar en Uruguay no lo dimensionás, pero cuando te tomás el avión y vas a otro lado te das cuenta del alcance que tenemos. Y es increíble. Los toques que tengo programados, como embajador cultural, sin duda van a ser diferentes de los que he hecho hasta ahora. También es un Mundial especial porque en el subconsciente de los uruguayos está que, además de tener un buen equipo, somos protagonistas con la música que se escucha. Cuando me plantearon la idea de agregar el candombe a la canción, que ya estaba grabada, lo pensé como si escucho una canción que tiene samba: ya pienso que Brasil puede salir campeón.
¿Tuvo que respetar algún protocolo de la FIFA para la producción de la canción?No muchos. Lo único que no podía hacer era contar que estaba concursando por la canción. Lo grabé en diciembre y no pude decir nada a nadie más que a mi familia más directa. Tuvo que ser un secreto y tenía sentido, no podíamos decirlo porque no sabíamos si quedaba o no, estaba en competencia con otras canciones. Me pidieron exclusividad y me contuve, al igual que Natalia.
De los arreglos que hizo, ¿cuánto quedó en la versión final?El productor me pidió que los arreglos tuvieran una gran magnitud, como si fuese una escuela de samba de Brasil, tenía que tener muchos tambores. Entonces grabé la línea de cada tambor, que son tres más la clave, para que tuvieran más fuerza. Grabé más o menos 25 tambores de distintos tipos que, en conjunto, dieron una cantidad aproximada de 100. Grenci quería que tuviera potencia para poder usarlo como algo contundente, y le envié eso junto a un montón de arreglos que son los que se escuchan atrás de la canción. Pero, obviamente, por temas comerciales rindió más que no esté el volumen del tambor allá arriba. Si la escuchás ahora tiene todo lo que hice, pero con menor volumen. Es normal, porque a nosotros no nos conocen en el mundo y no se puede pretender que de la noche a la mañana eso tenga un protagonismo como puede llegar a tener en Brasil, por ejemplo, un instrumento que está identificado.
A pesar de que el volumen de los tambores no está al máximo, ¿considera que la canción representa a la cultura uruguaya?Por supuesto, y eso es una diferencia con algunas de las otras canciones que se crearon para el Mundial. Si escuchás el tema de Maluma o de Nicky Jam con Will Smith no identificás un ritmo ni a un país. Es valorable lo que hicieron Natalia y el productor porque se la jugaron por una cultura que nadie conoce. Es algo histórico. Y es la carta de presentación más grande que tengo, además de que doy clases en Berklee, la escuela de percusión más grande del mundo. Esto sale de un país y tiene un alcance mundial. Hay que capitalizar eso.
En la producción de la canción no trabajó con Natalia. Ella grabó la letra en Estados Unidos y usted agregó los instrumentos desde Uruguay. Pero, ¿estuvieron en contacto?No, en realidad la conocí después de grabar la canción. A mí me contactó un productor italiano (Grenci) que vive en Los Ángeles y a ella también, pero por su parte. Nadie se conocía entre sí y tampoco sabíamos si iba a funcionar. Entonces, fue un camino incierto y de mucha expectativa. La vi cuando grabamos el videoclip en el Cerro y estuvo buenísimo. Llegó a las cinco de la mañana sin quejarse e hizo todo lo que pidieron. A diferencia de otros que son más quisquillosos, es una gran trabajadora.
Antes de viajar a Rusia estuvo como embajador cultural de Uruguay en el Mundial de Sudáfrica, en 2010. ¿Qué significa ocupar ese puesto?Tiene un significado enorme porque recae en vos la representación del país. Tenés que mostrar lo que somos de la mejor manera posible para que afuera entiendan qué es lo que sucede acá. Yo me dedico al candombe y mi deber es transmitir nuestra música. Desde mi lugar, hago un acercamiento a lo que es la cultura uruguaya para que el que esté interesado se acerque al país. En este Mundial vamos a estar en Rusia para hacer conciertos en un evento que la FIFA llama Fan Fest, y también vamos a tocar en otros eventos para acompañar a Uruguay.
Además de presentarse en eventos de las Embajadas es usual que viaje por la región para dar clases sobre candombe. ¿Cómo reaccionan los extranjeros al escuchar los tambores?La llegada con algo nuevo a cualquier persona tiene que ser paulatina. Si ahora entran a mi casa tres personas de Egipto, por ejemplo, y se ponen a cantar, es probable que quedemos sorprendidos porque vamos a ver un idioma, vestuario y tradición diferentes. Es algo muy fuerte que está presente en las clases y en los talleres en los que participo. Hay que estar preparado para generar un interés y, en este camino, hay que poder mostrar la música uruguaya desde un punto de vista más universal. Eso pasó con la canción. Es un primer acercamiento para poder presentarnos. Hay que globalizar el candombe para llegar a todo el mundo.También trabajó con el candombe en el formato de talleres para motivar a grupos de deportistas, como los que hizo con los jugadores de Nacional. ¿Le gustaría poder acompañar a la Selección?Sí, desde 2010 estoy intentando acercarme al equipo de la Selección o al cuerpo técnico para trabajar en conjunto. Me parece importante generar un intercambio entre la música y el deporte de una manera lúdica pero al mismo tiempo funcional para mejorar el trabajo en equipo. Sé que la Selección está bien porque desde que asumió Óscar Washington Tabárez, en 2006, la unión fue una de las claves del proceso. Probablemente, no necesitan un motivador ni alguien que juegue un rol similar, y las veces que los contacté no hubo interés de su parte. Pero creo que si se da la chance puede ser gratificante. Nuestros jugadores nos representan y son especialistas en mostrar, con un mate o un tambor, que son uruguayos.
Además de dar clases, se especializa en el estudio del candombe, con más de 16 trabajos sobre el tema. ¿Qué significa para la sociedad uruguaya?Es la raíz musical más fuerte que tenemos, junto al tango y el folclore. Hay gente que, por supuesto, puede sentir más o menos apego, pero forma parte de la identidad del país. Yo nací en Palermo, un barrio que es cuna del candombe, como Cordón y la calle Cuareim. Ahí la gente vive con una constante musicalidad que decora el paisaje. Algo similar ocurre en otras partes de Montevideo. También sucede con el fútbol, porque son manifestaciones que nos definen como uruguayos. Y nos identifican en todo el mundo.