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    Amparados en su nivel de ventas, los diarios de la región “corren el riesgo” de olvidarse de que los cambios tecnológicos ya llegaron

    “Uno puede decir ‘equipo que gana no se toca’, pero lo cierto es que hay que tener la claridad mental de ver que es el momento de reinventarse sin perder la calidad”, dijo Guilherme Canela, consejero de Comunicación de la Unesco

    “Hoy más que nunca valoro mi suscripción digital a ‘The Economist’ porque necesito que alguien me haga una selección semanal de las cosas”. Con esta frase, el consejero de Comunicación e Información para el Mercosur de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el brasileño Guilherme Canela, ejemplificó lo que a su entender son “los nuevos desafíos” para los medios de comunicación de la región y el continente a la hora de continuar “fortaleciendo la libertad de expresión”.

    En el marco de las celebraciones por el Día Mundial de la Libertad de Prensa (hoy jueves 3), Canela señaló que el tópico de la Asamblea global de la Unesco por este tema será “El rol transformador que la libertad de prensa y los mecanismos de comunicación pueden tener para la democracia”.

    Según el experto, un desafío vital es que el periodismo escrito “entienda las tecnologías no como un fin en sí mismo sino como una herramienta para hacer buen periodismo, para multiplicar las voces”, dado que el periodismo de investigación “es una rama central para garantizar la libertad de expresión y el rol de la prensa como soporte a la democracia”.

    Sostuvo que hoy, con el desarrollo de Internet y los sistemas electrónicos el exceso de información “abruma” al usuario. “Una forma de no dar información es dar mucha información”, explicó.

    “Quizás la noticia más inmediata ya no sea para los diarios, sino que su rol sea el de análisis y tener la posibilidad de filtrar dentro del mundo de la información”, dijo.

    Consultado si ese concepto puede ser válido para los medios de la región donde —a diferencia de Estados Unidos y parte de Europa— los tirajes en papel siguen creciendo, Canela señaló: “La región corre el riesgo de que, como se vive un buen momento de venta de diarios, los medios se olviden de que hay que pensar en el futuro que ya está llegando y que ya llegó en alguna parte del mundo”.

    “Uno puede decir ‘equipo que gana no se toca’, pero lo cierto es que hay que tener la claridad mental de ver que aun con las buenas ventas, es el momento de reinventarse sin perder la calidad. Ahora los diarios tienen los recursos económicos para hacerlo”, agregó.

    Para el especialista, la libertad de expresión atiende muchos más temas que los directamente vinculados con el ejercicio libre de la profesión. Mencionó situaciones como el destino de las ganancias de la digitalización de la televisión o el fortalecimiento de los medios estatales como ejemplos en los que su resultado final podrá fortalecer o no la libertad de expresión en el continente.

    “El sentido común nos dice que (la libertad de prensa) tiene que ver con el trabajo del periodista, pero estamos hablando de una perspectiva más amplia que lógicamente habla del trabajo periodístico pero también tiene que ver con el acceso a la información pública, los esquemas jurídicos y otras tantas cosas”, añadió.

    Sostuvo que “el mensaje de la Unesco es que se tiene que atender a la globalidad de los temas porque la libertad de prensa solo será garantizada cuando estas piezas todas estén siendo contempladas”.

    A continuación, un resumen de la entrevista que Canela mantuvo con Búsqueda.

    —¿Cómo ve el estado de la libertad de prensa en la región?

    Esta celebración nace en Namibia en 1991. Para 1993, la Asamblea Nacional de Naciones Unidas designó por primera vez el 3 de mayo como el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

    A partir de allí tenemos todos los años una reunión global que analiza el estado de la libertad de prensa en el mundo. Este año será en Túnez, por razones obvias.

    En estas convocatorias, las Naciones Unidas lideradas por la Unesco, están discutiendo varios aspectos de la libertad de prensa. En la declaración de Medellín toda la discusión giró en torno a la seguridad del ejercicio del periodismo, un elemento fundamental de la libertad de prensa. En la reunión del 2010 en Australia la discusión fue sobre la importancia de las leyes de acceso a la información pública.

    Empiezo con este panorama general para explicar que el tema libertad de prensa y expresión es bastante más amplio que lo que se entiende en la primera mirada. El sentido común nos dice que tiene que ver con el trabajo del periodista, pero estamos hablando de una perspectiva amplia que lógicamente habla del trabajo periodístico pero también tiene que ver con el acceso a la información pública, los esquemas jurídicos y otras tantas cosas.

    Hablamos de qué significa en este siglo el rol de las nuevas tecnologías para garantizar las voces de todos. El tema de este año es el rol transformador que la libertad de prensa y los mecanismos de comunicación pueden tener para la democracia.

    En la región del Mercosur los países tienen garantizada una libertad de prensa a través de las Constituciones y sus leyes. Pero estos desafíos y riesgos nuevos de la libertad de prensa que surgen en varios países del mundo también están en la región.

    — ¿Cuáles son estos desafíos?

    Hay algunos que son viejos y que se han remodelado. La censura periodística ya no corre desde el Estado como en la época de las dictaduras militares, hoy tenemos nuevos actores que censuran la prensa, como los grupos de narcotraficantes que trabajan en algunos de estos países, como Brasil, donde hubo casos de violencia contra los periodistas.

    Hoy hay actores locales que están involucrados en la censura. Esto provoca un nuevo desafío que es afrontar los nuevos riesgos del ejercicio periodístico, y esto tiene que estar en el orden del día de la discusión.

    Otro tema conectado a esto es la impunidad. Hay una muerte de un periodista y luego no se sigue la investigación porque no se encuentra a los culpables. Es un tema muy importante.

    Son temas que siempre estuvieron en la agenda, pero algunos desafíos son nuevos y la región tiene que atenderlos. Por ejemplo: ¿Cuál es el rol de las nuevas tecnologías? ¿Cómo pueden estimular el desarrollo de la comunicación y cuáles son sus límites éticos?

    — Entonces, ¿la libertad de prensa en la región tiene una agenda nueva?

    Claro. La libertad de prensa no es un tema que se resuelva. Es algo donde siempre se puede mejorar. En la región del Mercosur hay una nueva agenda puesta sobre este tema. Está el tema de qué hacer con las ganancias de la digitalización de la televisión. Con esos dividendos se podría ampliar la pluralidad del espectro y eso tiene que ver con la libertad de expresión.

    Tenemos una cuestión central que es la fuerza de los medios públicos. En toda la región los medios nacen privados y la fuerza de los públicos era muy pequeña. Hay un movimiento en la región para fortalecer estos medios. ¿Cómo se dará este fenómeno? ¿Serán realmente públicos o van a tener una perspectiva gubernamental?

    Un sistema de medios desarrollado debe tener medios privados, públicos y comunitarios. Estos últimos son los que permiten de manera más fácil la voz para las minorías. Esto es muy importante a la hora de garantizar la libertad de expresión.

    Otro desafío fundamental es ver cómo fortalecer el periodismo de investigación, una rama que es central para garantizar la libertad de expresión y el rol de la prensa como soporte a la democracia y que cada año está más y más disminuido.

    Para lograr esta perspectiva global tenemos que trabajar desde otros ámbitos.

    —¿Por ejemplo?

    La Unesco presenta varios ejes con los que trabajar en pos de una mejor libertad de expresión. El primero es sobre legislación; tener autoridades reguladoras independientes, no tener leyes de difamación, todo ese tipo de cosas van en ese eje. El segundo es el estructural, donde se analiza qué tan plurales son los medios, si llegan a todo el país, si hay una programación regionalizada. Otro eje es el que atiende a los profesionales y los medios: cuáles son sus calificaciones, cómo son las escuelas de periodismo en la región. ¿Existe una sociedad civil que trabaja con los medios? ¿Disponen de sindicatos de periodistas? También está el tema de la infraestructura de los medios y qué tan desarrollados están.

    Cuando los grupos de interés discuten la libertad de expresión tienden a centrarse en uno solo de estos puntos. El mensaje de la Unesco es que se tiene que atender a la globalidad de los temas porque la libertad de prensa solo será garantizada cuando todas estas piezas estén siendo contempladas.

    —¿Qué valoración hace cuando un gobierno utiliza la publicidad oficial para promover y castigar a los medios?

    —Todo elemento que utilice un gobierno, toda intervención estatal que genere un desequilibrio a favor de un medio es un problema para la libertad de expresión. Pero hay que tener cuidado, porque en otros casos generar un desequilibrio puede vincularse a otros factores. En algunos países las situaciones históricas fueron tan desequilibradas que a veces es importante generar algún tipo de empuje gubernamental. El mejor ejemplo son las radios comunitarias. En Francia hay un fondo estatal de financiación de las radios comunitarias porque su desequilibrio con los medios privados es tan grande que si no hay financiación así, no existiría. Entonces hay intervenciones e intervenciones.

    —Usted habló del poder transformador de la libertad de expresión a través de las nuevas tecnologías. ¿Es válido ese argumento para una región donde la venta en el sistema tradicional sigue creciendo?

    Hay un nuevo sistema donde existe una sobreexposición y una acumulación enorme de información. Quizás el rol del periodismo de funcionar como un filtro nunca haya sido tan importante en la historia de la humanidad, y las nuevas tecnologías son las herramientas para ello.

    El tema de la transformación trae nuevas cuestiones para la forma tradicional de hacer periodismo. En la región hay algunos fenómenos que permitieron que creciera la venta del diario papel: uno de ellos es el crecimiento de la clase media, que antes no tenía acceso para comprar diarios; otro fueron los procesos de alfabetización en los 90, que generaron una masa de personas que ahora leen diarios.

    Pero las transformaciones que traen consigo las nuevas tecnologías y que ya se aplican en Estados Unidos y Europa van a llegar en algún momento. Entonces los diarios deben prepararse para estos nuevos tiempos. Quizás la noticia más inmediata ya no sea para los diarios, sino que su rol sea el de análisis y tener la posibilidad de filtrar dentro del mundo de la información.

    Hoy más que nunca valoro mi suscripción digital a ‘The Economist’ porque necesito que alguien me haga una selección semanal de las cosas. Esto es ver cómo el periodismo entiende las tecnologías no como un fin en sí mismo sino como una herramienta de hacer buen periodismo para multiplicar las voces.

    La región corre el riesgo de que como se vive un buen momento de venta de diarios, los medios se olviden que hay que pensar en el futuro que ya está llegando y que ya llegó en alguna parte del mundo. Uno puede decir “equipo que gana no se toca”, pero lo cierto es que hay que tener la claridad mental de ver que aun con las buenas ventas, es el momento de reinventarse sin perder la calidad. Ahora los diarios tienen los recursos económicos para hacerlo.

    —¿Cómo es periodismo de calidad en la red?

    El periodismo de calidad es aquel que cubre políticas públicas, pero que maneja no solo los hechos sino que analiza los datos. Las nuevas tecnologías ofrecen incontables formas para darles tratamiento a estos datos. Ese es un gran objetivo del periodismo ahora que los gobiernos están yendo hacia una política de apertura en la información. Pero de nuevo hay tanta información que al final el usuario está abrumado. Una forma de no dar información es dar mucha información. El periodismo tiene que ser ese filtro, que seleccione y dé esa información de importancia al lector.

    Los periodistas tienen que aprender a usar los datos, encontrar la forma de dar explicación a una política pública, si funcionó, si no, qué componente estadístico tiene una política pública, cuánto puede influir en la sociedad. Eso es lo que la gente quiere saber: ¿por qué tengo pozos en la calle si pago impuestos? ¿Qué pasó que mi hijo discapacitado no pudo ingresar en la escuela?

    En los medios no hay agenda setting de políticas públicas, lo que hay es cobertura de hechos: lanzamiento de un programa, firma de un acuerdo, lo que dijo tal o cual personalidad sobre un hecho, pero no hay un seguimiento sobre la política en sí.