• Cotizaciones
    miércoles 29 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    DIEGO DELGROSSI

    EDAD: 47 • OCUPACIÓN: COMEDIANTE Y PROFESOR DE HISTORIA • SEÑAS PARTICULARES: CUANDO ERA NIÑO SE DISFRAZABA PARA IR A JUGAR AL FÚTBOL; ANOTA ANÉCDOTAS SOBRE SUS ALUMNOS; SE RÍE DE SU FÍSICO

    De niño le gustaba mucho disfrazarse. ¿De dónde sacaba los trajes? Casi siempre me los hacía yo. No era una época como ahora, que vas a una juguetería y tenés de todo, entonces era todo más artesanal. Nunca me voy a olvidar de un disfraz de zorro que me encantaba: era un cartón con un sombrero, una espalda de plástico y una capa de nailon. Era una cosa tan espartana. También me disfrazaba de cazador con un sombrero de mi abuelo y una bermuda para salir a jugar al fútbol.

    ¿Cuándo empezó a hacer imitaciones? En la televisión empecé con Telecataplum en la década de los 90, pero hacía imitaciones desde antes. Cuando tenía cuatro años, me contaron, había una orquesta que pasaban en la tele. Una noche me estaban buscando para cenar, me decían: “Dieguito, Dieguito” —ahora me desarrollé e hice fisicoculturismo—, y yo estaba delante de la televisión viendo a uno de los directores. Esa es mi primera anécdota oficial de una imitación. Cuando entré a Telecataplum tuve que tomar clases para ser profesional.

    ¿Es difícil vivir del humor en una época dominada por los discursos políticamente correctos? Hoy en día el humor se transformó y vamos a morir de corrección política. Hay temas que no se pueden tocar, pero me parece bien. Hay derechos adquiridos que antes no se tenían y uno podía vulnerar esa integridad. Pero hay matices: algunos critican con razón y otros por uruguayez simple.

    ¿Siente la presión en sus espectáculos? La presión y la crítica siempre están. Se siente más porque antes te decían algo cuando te veían en el teatro o en un evento, pero ahora lo vivís en las redes sociales. Y es importante hacerse impermeable a ciertas críticas. Antes de un evento, por ejemplo, siempre pido datos por cualquier cosa. Si voy a un lugar donde hay embajadores no puedo hacer un chiste sobre un dominicano o un venezolano que viene a Uruguay a buscar una nueva vida. Pero hay que tener cuidado. Uno puede preferir a un artista o no, pero eso de decir ‘juntémonos y que no se haga esto’ me parece que hace fricción con el fascismo cultural. Hitler hacía eso: dijo qué humor se podía hacer y qué pinturas se podían pintar. Yo soy alguien políticamente correcto, pero estoy en contra de que se censure a los artistas.

    Estuvo del lado de Franklin Rodríguez cuando fue declarado persona no grata en El Galpón por sus críticas al programa Socio Espectacular. Sí, tomé postura porque soy su amigo y eso significa que tenés que respaldar al otro. También tenés que decirle si no estás de acuerdo. Cuando yo provoqué un accidente de tránsito hace cinco años no pretendía que mis amigos me dijeran que estuve bien, pero estuvieron conmigo. Ahí me dijeron que la había embarrado y me contuvieron. Yo coincido con Franklin en algunas cosas y en otras no tanto, pero tiene derecho a decir lo que piensa.

    ¿Cómo lo afectó aquel accidente de tránsito? El accidente provocó un antes y un después en mi vida. Fui al psicólogo porque viví un trauma, fue como entrar en una enfermedad terminal. Un amigo, que es médico, me dijo que lo que me pasó es lo que le ocurre a la gente cuando sufre un atentado y sobrevive. Desde entonces, investigo y trato de que lo que me pasó no le ocurra a nadie más. Yo me salvé porque iba en un auto de alta gama, pero si hubiese ido en un Fiat viejo todavía estaban buscando mi ADN.

    Usted ha dicho públicamente que es del Partido Colorado. ¿Alguna vez le jugó en contra? Cuando formás parte de una minoría dentro de un ambiente siempre te puede jugar en contra. Y yo estoy en dos: la docencia y el mundo artístico. No me jugó en contra pero sí he tenido ciertos encuentros ríspidos en algunos momentos, aunque han sido los menos. También estamos hablando de dos ambientes intelectuales, y eso es fundamental. La gente a la que comúnmente invito a mi casa es de izquierda. Diría, incluso, que el 90% de mis amigos son del Frente Amplio. Mi viejo militaba con Michelini y le salí divergente (risas).

    ¿Está cansado de hacer imitaciones? Es que cuando uno llega a un momento en el que siempre hace lo mismo, o por lo menos en el mismo rubro, piensa que le gustaría hacer algo distinto. Una vez estuve en un teatro sin hacer imitaciones y a la salida me vinieron a reclamar. Había 14 personas esperándome y 11 eran unos argentinos que especialmente me querían ver. Tuve que hacerle un pequeño show en el hall porque si no, se me complicaba. Les hice a Fidel Castro, que todavía estaba vivo, Sanguinetti y Luis Eduardo González.

    En sus shows suele hacer chistes sobre su físico o su estatura. Trato de salir de un lugar de confort, porque estamos de acuerdo con que no meterse con uno mismo es una zona de estabilidad. Cuando uno es bajito como yo y hace chistes del tema está exorcizando el espíritu del estereotipo perfecto. Y todos sabemos que ese estereotipo no existe.

    ¿Por qué siempre está de traje? Fue algo que surgió como una necesidad imperiosa. Cuando entré a Telecataplum no sabían si iba a quedar y usaba los trajes que había. Empecé a vestirme así y cuando tuve mi propio vestuario me hicieron un traje y empecé a verlo como un uniforme.

    Además de humorista es profesor de Historia. ¿Qué le gusta de la docencia? El contacto con las nuevas generaciones. Después de estar en el liceo siempre llego cansado pero renovado de forma espiritual. Muchas veces canto temas que escuchan mis hijos. En el liceo les pregunto qué están escuchando, así conocí a Márama y a los youtubers­, que son increíbles.